El próximo miércoles 19 de octubre se conmemora el Día Mundial Contra el Cáncer de Mama, fecha que constituye un recordatorio sobre la importancia de la prevención, que se relaciona a las acciones de autocuidado que las personas adoptan con el fin de anteponerse y evitar condiciones y/o enfermedades que pongan en riesgo su salud integral, tanto mental como reproductiva y sexual.
Al igual que otros países, Chile ha presentado un cambio significativo en su estructura poblacional,
sumado a ello las conductas y hábitos de vida no saludables, han tenido efectos en el aumento de la mortalidad por enfermedades no transmisibles, tanto en aquellas consideradas agudas como en las crónicas. De acuerdo a datos entregados por el Ministerio de Salud, en el año 2016 el cáncer en Chile fue la segunda causa de muerte luego de las enfermedades cardiovasculares. En cuanto a las proyecciones de mortalidad, cada año mueren más personas por cáncer y se espera que hacia el año 2023, ésta sea la primera causa de muerte en el país.
Los estereotipos, roles y comportamientos que la sociedad asigna a las mujeres, determinan en gran medida sus acciones de autocuidado. En concreto, la multiplicidad de tareas: laborales, domésticas y de cuidado de otras personas; así como la crianza de hijas e hijos, entre otras, contribuyen a la imposibilidad de disponer de tiempo para realizarse exámenes de detección precoz y prevención de cáncer cervicouterino y/o de mamas. Un dato que ejemplifica este escenario es el otorgado por la Encuesta CASEN 2017, la que evidencia que un 36,2% de las mujeres encuestadas mayores de 15 años no se habían realizado el examen de Papanicolaou en los últimos 3 años y un 38% no se había realizado la mamografía.
Otro de los factores que inciden en contra de las acciones de autocuidado son los aspectos económicos, desconocimiento de los derechos, dificultad en el acceso a los servicios de salud por sus horarios, costos o distancias, entre otros. Estudios han mostrado que, debido a la pandemia por COVID, el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva por horarios de atención y a los controles de regulación de la fertilidad se ha visto afectado, especialmente para las mujeres.
Según un estudio de MILES de 2019, las atenciones de salud sexual y reproductiva tuvieron una disminución de un 51% comparando los períodos de enero a junio del 2019 y del 2020; lo mismo ocurrió con los controles de regulación de la fertilidad entre el 2019 y el 2020, cayendo un 43% entre los períodos de enero a junio de ambos años.
Las acciones de prevención también pueden estar condicionadas por diversos factores, como: autoestima, género, edad, situación de migración o de discapacidad, pertenecer a pueblos indígenas y diversidad sexual. En esa línea, una autoestima saludable implica el reconocimiento de las propias cualidades, capacidades y fortalezas, así como de las debilidades o limitaciones. En consecuencia, es fundamental para el bienestar integral y como factor protector ante situaciones difíciles o que pongan en riesgo la salud emocional, física o sexual.
Por todo lo anteriormente analizado, es que hacemos un llamado como Servicio al autocuidado, la toma de decisiones informadas, voluntarias y responsables; ya que son herramientas fundamentales para la autonomía física de las mujeres y que repercuten además, en sus proyectos de vida.








