Carla Arriagada Malagueño. Directora Regional Subrogante del Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género, SernamEG
Recientemente, se realizó el encuentro comunal del programa Mujeres Jefas de Hogar en Aysén, actividad que contó con la participación de la Directora Nacional, Priscilla Carrasco Pizarro, la que relevó en la oportunidad, las herramientas que les entrega esta intervención programática – que se ejecuta en convenio con el municipio – a las 90 mujeres beneficiadas en pos de su desarrollo en el mundo laboral.
Parte de la oferta del programa Mujeres Jefas de Hogar consiste en Talleres de Formación para el Trabajo, los que facilitan la entrega de formación socio-laboral dependiente e independiente. Su objetivo principal es desarrollar capacidades y habilidades para conseguir, mantener y/o mejorar un empleo o actividad independiente. En la siguiente fase de la trayectoria de las participantes, cada una de ellas debe elaborar un Proyecto Laboral, que les permite planificar las actividades de corto, mediano y largo plazo.
El alcanzar y/o mantener la autonomía económica de las mujeres es uno de los desafíos que abordamos a través de este modelo programático, el que hace visible – desde el enfoque de igualdad de género – las brechas y discriminaciones que viven las mujeres jefas de hogar para el ejercicio de esta autonomía y el mejoramiento de su calidad de vida.
Tal como lo ha señalado ONU Mujeres, las consecuencias provocadas por el COVID-19 están recayendo con más fuerza sobre las mujeres, por los efectos socioeconómicos que son más graves para ellas porque, además, impactan precisamente a aquellos sectores donde existe mayor empleo de mujeres, tanto en la economía formal -principalmente turismo, producción de alimentos, servicios- como también el trabajo informal.
A nivel regional y de acuerdo al programa de Conocimiento e Investigación de Personas Mayores (Cipem), que realizó un estudio denominado “Mujeres Mayores”, establece que, del total de mujeres jefas de hogar, un 68% pertenecen a este rango etario de la región de Aysén, o sea, 9.020 mujeres. Este es un dato relevante que ejemplifica la necesidad permanente de tener intervenciones programáticas focalizadas en todas las mujeres, con énfasis en la empleabilidad – sea esta dependiente o por cuenta propia – y el impacto que produce el trabajo no remunerado referido a las responsabilidades domésticas, familiares y de cuidados.
Teniendo presente los antecedentes antes mencionados, como Servicio desarrollamos en plena pandemia una adecuación de nuestros modelos programáticos. En el caso de la comuna de Aysén, las profesionales que conforman el equipo ejecutor realizaron, con el apoyo de la DIDECO del municipio y la asesoría del programa desde la dirección regional de SernamEG, los esfuerzos para que todas las mujeres fueran acompañadas en su trayectoria de forma virtual y presencial de acuerdo a las restricciones sanitarias. El 100% de las participantes terminaron su proceso formativo, lo que da cuenta del compromiso, tanto de ellas por seguir apostando a su crecimiento, como de la coordinación intersectorial tan necesaria para que las políticas públicas se hagan realidad en beneficio de la población chilena.
Cada vez que hay un encuentro comunal del programa Mujeres Jefas de Hogar se vislumbra, a través de los testimonios de sus participantes, cómo los múltiples apoyos que reciben, les sirve para sus vidas. No sólo para mejorar sus posibilidades para alcanzar, mantener o mejorar su autonomía económica, sino también para reflexionar sobre su valor como seres humanos y la necesidad que tenemos culturalmente en avanzar en materia de derechos para terminar con las inequidades de género que aún persisten en nuestro país y en el mundo.








