Cuando eran las 18:10 horas de este domingo 4 de septiembre había claridad en el Gobierno que los resultados del plebiscito de salida no eran agoreros para la opción que abrazó la administración de Gabriel Boric.
Las primeras mesas escrutadas una hora antes en Magallanes presagiaban la derrota. Por eso desde Palacio se apuraron en desarmar la puesta en escena que se había montado en el balcón de La Moneda , donde el Presidente Boric esperaba dar un histórico discurso, justo el día en que obtenía un importante triunfo hace 52 años Salvador Allende y pronunciaba su mítico discurso en los balcones de la FECH. Era también la oportunidad y el momento preciso para inaugurar una nueva era, una etapa y un giro en la historia de Chile. Nada de eso ocurrió y se tuvo que echar mano de una alocución alternativa, que fue difundida bien tarde ese domingo a través de los medios de comunicación.
Mientras eso ocurría en Santiago, en Aysén también se esperaban los resultados en la delegación presidencial, donde el ánimo no era de los mejores. En nuestras diez comunas, como en más de 340 del país – a excepción de ocho- el rechazo obtuvo una cómoda victoria.
Pasadas las nueve de la noche en un conocido co working de Coyhaique, un grupo de militantes y adherentes del Apruebo se reunían para sacar una improvisada declaración pública, donde se reconocía el triunfo de la opción rechazo y se hacía énfasis en que el proceso constituyente sigue adelante.
Los días siguientes muchos sintieron el golpe y hubo recriminaciones entre autoridades, militantes y partidarios políticos de Apruebo Dignidad y Socialismo Democrático, sobre todo la crítica recayó en la delegación presidencial, gobierno regional, parlamentarios oficialistas que poco o nada hicieron para mejorar la campaña. También los independientes dentro de cargos de confianza política fueron apuntados por el escaso compromiso, incluso por no aportar económicamente a la campaña, tal cual se habrían comprometido, lo cual derivó en escasez de recursos, por lo que se tuvo que apelar al voluntarismo y la disposición de militantes. Se habló de falta de convicción, oportunismo y hasta cobardía.
En la interna hay heridas que aún no sanan. Por ahora algunos partidos y sus orgánicas hacen evaluaciones y proyectan el trabajo que se viene en condiciones desventajosas y donde la derecha supo capitalizar el triunfo del rechazo, buscando por ahora aplazar y en lo posible suspender el proceso constituyente. No le saldrá gratis por cierto desconocer su palabra, pero es un costo que están dispuestos a asumir con tal de mantener la constitución de la Dictadura.
Entretanto los movimientos y organizaciones sociales intentan rearmarse para mantener el proceso hacia una nueva constitución. Lo que se levantó el 18 de octubre de 2019 aún no concluye, ni está superado, de allí la importancia que las fuerzas políticas puedan encauzar el proceso y evitar una nueva revuelta popular. Por ahora el pueblo parece haberle dejado la iniciativa a los mismos que un día generaron su cólera.








