PhD© Miguel Ángel Rojas Pizarro
Psicólogo – Profesor de Historia
El síndrome de Estocolmo es un término utilizado para describir una experiencia psicológica paradójica en la cual se desarrolla un vínculo afectivo entre los rehenes y sus captores. A la luz de lo acontecido el domingo, no puedo dejar de pensar en que, en nuestra sociedad, nuestras comunas han padecido la falta de agua este último tiempo, falta de un techo o una vivienda digna o los cientos de abuelitos con miserables pensiones y otros que vivieron el exilio, y la violación de los DDHH. terminaron empatizando con sus verdugos y votaron por la opción del Rechazo. La forma en que un reducido y privilegiado sector controla el agua en desmedro de miles de vecinos del valle se empeñan en perpetuar y exigir el cumplimiento estricto de la Constitución de 1980 que antes catalogaron como ilícita e intrínsecamente antidemocrática
El domingo gano la derecha representada en solo siete familias que poseen los mares, los bosques, los ríos, nuestra tierra y los empresarios, los mismo que en veinticinco años de postdictadura se han beneficiado del sistema con bajos salarios, precarias condiciones laborales y costa de altas utilidades y pagando muy bajos impuestos. Todo el encantamiento con el sistema neoliberal con autos deportivos y celulares de ultima gama nos da una felicidad temporal muy breve como una droga, pero hemos hipotecado nuestro futuro. Pero aquí no es solo un sector de derecha, sino la placentera convivencia de socialistas, demócratas cristianos y otros con las clases progresistas que se creen de izquierda solo por llamarse entre ellos compañeros. Pero cuando fueron parlamentarios y autoridades del gobierno expresaron contra los derechos sindicales, las negociaciones colectivas y otras demandas laborales. Cediendo ante la presión del empresario, pero ante las necesidades del pueblo son castigadas con la más dura represión. Traición al pueblo que confió en ellos con su voto. Incluso muchos hoy siendo gobierno guardan silencio solo para cuidar sus propios intereses ya que consiguieron lo que querían. Estar cómodos en sus puestos de gobiernos, abrigados en sus cómodas oficinas mientras el pueblo pasa hambre.
Propio es también descubrir el Síndrome de Estocolmo en la gente que voto por sus torturadores que durante el estallido social mutilaron a cientos de jóvenes. Los cuales algunos nunca más volverán a conocer la luz de la democracia. No entiendo a la gente de Putaendo y Petorca que no dan mas con la sequía, no entiendo a la gente de Coyhaique que se les va la vida esperando un puesto en un comité para una vivienda digna.
Un acomodado Psicólogo de alto prestigio académico y un sólido compromiso social, estaba atendiendo en el consultorio de su comuna alrededor de las 06 am al pasar por la larga fila de pacientes esperando un numero para ser atendidos, uno de los pacientes le grita: “Doc ¿Como le quedo la cola perdió jajaa Ganamos, los del rechazo ganamos”? El psicólogo lo mira con afecto y lo felicita por su triunfo ¿Quién gano y quien perdió? Como país perdimos nuestra identidad, hace muchos años
En las décadas del noventa y dos mil equivocadamente, se les atribuye muchas veces algún mérito a ciertos personajes de la antigua concertación que sufrieron el exilio, la cárcel y la pérdida de familiares y que, curiosamente, hoy se muestran tan proclives a dialogar y afianzar acuerdos con sus antiguos delatores, persecutores y agresores. Una actitud que ciertamente no se debe atribuir a una genuina reconciliación, sino del padecimiento de un mal bastante más frecuente de lo que se creía. ¿Una patología, síndrome de Estocolmo o solo un arribismo social? O como cantaban Los Prisioneros Nunca Quedas Mal Con Nadie. Ahora tendremos que asumir con responsabilidad las consecuencias de nuestro sufragio.
Parece escrito ayer, pero fue hace casi 206 años. El coronel de Guerrillas Manuel Rodríguez, como muchos ahora mismo, sintió una profunda frustración, rabia y decepción del comportamiento de la sociedad en la que estuvo inmerso.
“¡Ánimo! Nos queda el futuro, un futuro inmenso. Las transformaciones sociales pueden ralentizarse, tropezar, pero jamás detenerse. Quienes ponen cerrojos hoy, saben que sólo ganaron tiempo.
Como ciudadanos conscientes, nos corresponde contrarrestar la desinformación con pensamiento crítico, defender la enseñanza de nuestra historia, que tanto les conviene omitir a algunos, y promover la educación cívica tanto en los establecimientos educacionales como en nuestro diario vivir.”
MENDIGO INFINITO
Mi pobre pueblo se arrastra
por donde escupe el rico
le besa la mano a cambio
de un poco de pan
sospecho le acomoda la miseria…
pareciera mejor ser borrego a luchar.
Mi pobre pueblo no arriesga
acepta vivir sumiso
prefiere inclinar la vista
y no desafiar
su dignidad cuelga entre pan y circo
pareciera mejor ser borrego a luchar.
Pobre pueblo, mendigo infinito
pobre pueblo, te tientan, te compran
pobre pueblo, ¿Qué das a tus hijos?
un revoltijo podrido de sobras…
Mi pobre pueblo no opina
su baile lo baila al ritmo
que dictan los poderosos
sí hay que votar
y busca al enemigo entre sí mismo
pareciera mejor ser borrego a luchar.
Mi pobre pueblo me irrita
no cansa de acomodarse
me niego a marcar su paso
yo quiero volar
mi pobre pueblo teme liberarse
pareciera mejor ser borrego a luchar.
Pobre pueblo, mendigo infinito…
Francisco Villa , 4 de septiembre 2022








