Actualmente, Chile vive un período profundo de renovación en el que las mujeres somos protagonistas, este avance en igualdad de oportunidades ha sido fruto del trabajo sostenido de organizaciones de la sociedad civil, principalmente feministas, y del Estado chileno. Desde la creación del Servicio, en la década del 90´, hemos realizado una labor por visibilizar los derechos de las mujeres y de la importancia de una mayor participación en distintas esferas de la sociedad; desde las juntas vecinales pasando por los directorios de empresas públicas y privadas, hasta asumir como la máxima autoridad del país.
Ahora bien, por qué aspiramos a que las mujeres igualen o superen el número de hombres en liderazgos formales, inclusive en aquellos tradicionalmente masculinos; sencillamente porque entendemos que somos más de la mitad de la población y no estamos democrática y suficientemente representadas. Ya sea en cargos de elección popular, puestos directivos en la administración pública, sector privado o académico, entre otros.
Uno de los datos más reveladores, del último informe de ONU Mujeres, es que a nivel mundial sólo en 22 países hay jefas de Estado o de gobierno, otro dato a considerar es que solamente en 14 países los gabinetes son paritarios. En esa línea, el Presidente Gabriel Boric Font, designó a 14 ministras de un total de 24 carteras que componen la administración del Gobierno. Por otra parte, la Convención Constituyente también fue paritaria con 77 de los 155 escaños ocupados por mujeres.
En enero pasado, la organización Comunidad Mujer presentó los resultados de su análisis del impacto de la Ley 20.840, que modifica el sistema electoral y establece una cuota de género; en las candidaturas, para una conformación más paritaria en el Congreso. En él, se establece que la representación femenina en la Cámara de Diputados pasó de un 22,6% en las elecciones del 2017 a un 35,5% con los resultados de noviembre del 2021. Mientras que en el Senado la presencia de legisladoras aumentó de 23,5% a 24%. Sin lugar a dudas hemos avanzando pero aún queda camino por recorrer. En el caso de la región de Aysén actualmente la primera autoridad regional electa es una mujer, en el caso de la Cámara de Diputadas y Diputados esta representación corresponde a uno de los tres escaños. En cuanto a concejalas, ellas representan el 47% del total de personas elegidas; un escenario distinto es cuando revisamos las primeras autoridades comunales, ya que actualmente no tenemos ninguna alcaldesa.
Nuestra contribución como Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género, para el avance en la toma de conciencia sobre las inequidades de género y cómo aportar en la eliminación de estas brechas, es a través del programa Mujer y Participación Política. Actualmente, nos encontramos en proceso de inscripciones de las Actividades de Sensibilización, dirigidas a mujeres mayores de 18 años, las que tienen por objetivo desarrollar liderazgos y reforzar sus habilidades para intervenir en la toma de decisiones sociales y políticas; promoviendo así su autonomía y mayor nivel de empoderamiento.
En estos espacios de encuentro, formación y diálogo, que se realizarán en formato híbrido, las participantes tendrán la posibilidad de elegir una de las tres temáticas que corresponden a: “Liderazgos y participación de las mujeres en áreas no tradicionales”, “Liderazgos y diversidad de género” y “Retrocesos por pandemia COVID – 19 en la autonomía política y social de las mujeres”. Este año, contaremos con el apoyo de la ONG Centro del Desarrollo de la Mujer DOMOS, la que desde el año 1984 ha trabajado, en nuestro país, para promover los derechos de las mujeres.
Las invitamos a ser parte de estos talleres donde podrán compartir experiencias y reflexionar en torno a las temáticas antes mencionadas, donde relevaremos la importancia de su participación e incidencia en las transformaciones culturales que debemos experimentar como sociedad.








