Santiago Nattino, publicista, José Manuel Parada, sociólogo y el profesor Manuel Guerrero fueron víctimas de secuestro, tortura, desaparición y ejecución en lo que se conoció como el “caso degollados” en 1985 y que dio un nuevo impulso a la protesta nacional e internacional para terminar con los crímenes de Augusto Pinochet y su régimen de terror.
Los tres jóvenes profesionales comunistas en el año 1985, entre el 28 y 29 de marzo, fueron secuestrados en plena vía pública por agentes de Carabineros de Chile y civiles, para luego abandonar sus cuerpos camino al aeropuerto de Pudahuel, con señales de tortura y ensañamiento. “Este fue uno de los crímenes más alevosos de la Dictadura Cívico Militar, con todo el aparato de inteligencia, del Estado, que remeció a la opinión pública y afectó gravemente la credibilidad de los militares en el poder asesino y fascista al mando del país. Costó la salida del representante de Carabineros en la Junta de Gobierno, pero además movilizó a la opinión pública nacional e internacional a repudiar ampliamente los crímenes, las detenciones, torturas, cárceles clandestinas, lugares secretos en su forma de operar”, indicó Samuel Navarro Castro, secretario político del Partido Comunista Aysén.
A raíz de los acontecimientos y tras la investigación del juez José Cánovas, renunció el jefe de Carabineros, general César Mendoza y se logró acreditar la participación de al menos dos coroneles, un comandante, dos capitanes y un par de oficiales más.
Luego de varios años de investigación, en 1994 el juez Milton Juica condenó a tres miembros del servicio secreto de la policía a presidio perpetuo y a otros trece funcionarios a penas que oscilaron entre 41 días y 18 años de presidio. Tras ello la Corte de Apelaciones aumentó a seis las condenas de presidio perpetuo. En 1995, la Corte Suprema finalmente confirmó cinco de las seis condenas a presidio perpetuo: Guillermo González Betancourt, José Fuentes Castro, Alejandro Sáez Mardones, Claudio Salazar Fuentes y Miguel Estay Reyno. En el caso de Patricio Zamora Rodríguez se bajó a 15 años y un día de presidio.
Desde 2017 solo cumple condena Miguel Estay Reino, mientras los otros condenados fueron liberados sin cumplir la condena de presidio perpetuo.
“Rendimos en esta fecha un sentido homenaje, todo honor y toda gloria a los compañeros caídos y es momento de hacer recuerdo de su obra, legado y accionar defendiendo los intereses del pueblo, de los trabajadores y un llamado a la memoria, a la verdad y a repudiar con todas nuestras fuerzas estos crímenes para que nunca más en Chile el fascismo vuelva a imponerse y a tomar el poder”, concluyó Samuel Navarro.








