Constituyente Yarela Gómez
Nuestra semana territorial estuvo marcada por la escucha activa, pues cada uno de nuestros cabildos o reuniones tenía el foco en conocer los anhelos, inquietudes y propuestas de quienes con muchas ganas, se acercaron a participar de ellos. También tuvimos la oportunidad de conversar con diversos medios regionales, ya sea de forma presencial o a través de contactos telefónicos.
Nuestro primer encuentro público fue junto al Movimiento Aysén Constituyente, con quienes convocamos a un cabildo para conversar sobre un tema crucial en la región: Descentralización. En la sede de la ANEF, revisamos las razones que ayudan a entender por qué, además de estar aislada la región en relación al país, existen localidades aún más aisladas en relación a territorios como Coyhaique o Puerto Aysén, evidenciando también nuevas formas de pensar y ordenar el territorio.
Tuvimos, también en Coyhaique, dos reuniones muy relevantes: una junto a la Agrupación de Padres, Familiares y Amigos de Personas con Trisomía 21 (APAFAT), con quienes se nos hizo aún más clara la urgencia de un Estado cuidador, que apoye tanto a quienes necesitan de cuidados como a quienes se encargan de cuidar. La otra fue con mujeres rurales organizadas, quienes nos recibieron en su sede para contarnos los problemas, especialmente vinculados al daño del medio ambiente, que han visto agravarse en el último tiempo.
En Puerto Aysén nos juntamos con todas las generaciones. Primero, nos invitaron a hacer un taller sobre el proceso constituyente en el Liceo Raúl Broussain Campino. Luego, nos reunimos con vecinas y vecinos en la JJ.VV Pedro Aguirre Cerda, donde contamos de los avances de la convención y conversamos de cómo motivar a las personas a participar porque queremos que, realmente, este proceso sea de todas y todos.
Cambio de planes: «No hay mal que por bien no venga»
Partimos con la intención de estar tres días entre Coyhaique y Puerto Aysén y luego tomar rumbo hacia la Isla Huichas. Pero otro punto que nos marcó fueron las circunstancias: oa crisis sanitaria llegó hasta el territorio insular, provocando un brote de covid. Por responsabilidad, pospusimos el viaje, muy agradecidas de la disposición que existía para recibirnos y con la certeza de que apenas sea posible, les visitaremos.
Convencidas de que la democracia empieza en la organización vecinal y local, decidimos que nuestro siguiente paso fuera acercarnos a dirigentes de las zonas rurales cercanas a Coyhaique. Por eso nos juntamos con las presidentas de las JJ.VV. de Balmaceda y Valle Simpson y el presidente de El Blanco. En esas conversaciones salieron a la luz problemas como el aislamiento o las políticas públicas que se hacen pensando en que toda la región es igual, aunque bien sabemos que Balmaceda, por muy cerca que esté de Coyhaique, no responde a las mismas urgencias. Lo mismo ocurre con cualquiera de las localidades.
Al día siguiente seguimos la ruta, esta vez eligiendo a otro centro crucial para informar a las comunidades: las escuelas, que especialmente en las zonas rurales, sirven de punto de encuentro, fortaleciendo el conocimiento de niñas y niños, pero también de sus redes de apoyo. Por eso, nos dirigimos hasta Ñirehuao y Arroyo El Gato, donde conversamos con los directores y entregamos nuestro boletín constituyente, junto a un juego de origami, para aprender de forma didáctica sobre los derechos de la niñez. Fueron fructíferos encuentros, donde las escuelas se mostraron abiertas para futuras actividades relacionadas con la Convención.
Finalmente, el viernes 19 tuvimos un día dedicado a pensar la ruralidad, en un cabildo sobre esta materia en Villa Ortega, en donde mujeres recolectoras, mujeres campesinas y más, pudieron compartir sus experiencias y contarnos, en carne propia, de qué forma les afecta que nuestro país se piense omitiendo la ruralidad, dejando por ejemplo, a niños y niñas sin posibilidad de asistir a la escuela en el lugar donde viven, obligando a migrar desde temprana edad.
Cerramos la semana territorial en un encuentro en Mañihuales, donde participamos – con todas las medidas de cuidado- una actividad con aforo completo y entusiasmo por parte de la comunidad. Allá confirmamos algo que tuvimos en la mente todo el viaje: conversando, recorriendo y ante todo escuchando no solo se indican problemas, también se vislumbran y dibujan sus posibles soluciones.








