Que sean los propios pacientes los que destacan la labor del médico Deyvis Cruz Rodríguez, del consultorio Alejandro Gutiérrez, de Coyhaique, no es baladí. Es el reconocimiento social al ejercicio profesional más allá de lo necesario y obligatorio, aquello que impone el sistema, donde todo se traduce en frías cifras, que muchas veces terminan por deshumanizar cualquier oficio. En su caso, es ejercer la profesión médica como corresponde, y un poco más…
Lleva casi una década en Chile, es dominicano, tiene un poco más de 40 años y hay consenso entre los pacientes (también llamados usuarios) que su forma de atender es distinta a otros galenos. “Es un ser muy especial, es un médico familiar, va más allá de la enfermedad, tiene el tema de la humanidad, se preocupa por la persona, por el ser, ves esa atención a personas mayores, de cuarta edad, y pasa a ser un trato familiar, escucha y esa preocupación por el ser no lo encuentras en otro médico”, dice Patricia Vera, quien junto a su familia se atiende con Cruz.
“En un crudo invierno que hubo años atrás, doy fe que él bajó a pie desde su casa, porque vive fuera de Coyhaique. Tuve que llevar a mi madre y él se había venido caminando para llegar a atender, él hace todo para cumplir con su rol, va más allá de la profesión, es una cuestión social, es un tipo extraordinario”, enfatiza Patricia.
El sistema obliga a los médicos a atender en cierta cantidad de minutos, “pero en este consultorio, si te dicen que tienes hora para las 12:15, a esa hora te están llamando para la cita, pero él además se da todo el tiempo para escuchar”.
El médico extranjero atendió a su padre, ya fallecido, madre, cuñados, hermanos y nietas de Patricia. “Y puedes hacer lo que no puedes hacer con otros médicos, ir, consultarle y te da una solución”.
Obviamente no debería ser noticia que un profesional de cualquier área, sobre todo quienes son pagados por todos los chilenos y chilenas a través de los impuestos, hagan bien su trabajo, con esmero, dedicación y ejerciendo la función pública como corresponde, con altura de miras, pero en este caso es la calidad de la atención, la que marca una diferencia.
Patricia hace un paralelo con otras atenciones, “un día tuve que llevar a mi papá a un control de morbilidad y no estaba el Dr. Cruz, tenía que llevarlo y me atendió una doctora y en el tiempo que le hacen el control de presión, la típica rutina, le pregunté por unos como “gatos” en el pecho, ah no, me dijo, para eso tienes que pedir otra hora y tal vez es un detalle, para una persona de más de 80 años, pero el Dr. Cruz te escucha, te resuelve, te pregunta, se preocupa”, señala Patricia Vera.
Para Patricia se trata de un tema de formación, que en Chile no “es tan humana, como en otros países” y eso va más allá de los conocimientos técnicos que se puedan haber adquirido en las aulas.
La mujer cuenta -por ejemplo- la historia de su hermano, que tiene discapacidad y a la vez tiene un cáncer. Ante la falta de una atención adecuada en el Hospital de Coyhaique lo llevó donde el Dr. Cruz, quien le señala “sabes qué, me trajiste un regalo de Dios, tu hermano es una bendición, porque está vivo y no debería estarlo, es un honor poder atenderlo”.
Funcionarios: “Está siempre disponible y facilita las tareas de todos”
La voluntad y empatía con pacientes y usuarios también se genera con los funcionarios del CESFAM, quienes advierten las características humanas de Cruz, que facilita el trabajo de todos, como generar recetas entre la atención de sus pacientes o “asistir a curaciones a atender a los pacientes sin tener turno para ello”, señala Rodrigo Mena, delegado de la FENATS en el Consultorio.
Cruz no atiende de forma particular, ni atiende a clientes que los esperan en una clínica privada. No está mal que así sea, “pero cuántas veces vemos que los médicos corren a sus consultas privadas, y el mismo médico te atiende de otra manera, como si fueran dos personas distintas”, dice un usuario del consultorio.
“Además, suele atender como sobre cupo a pacientes y colegas con urgencias dentro su escaso tiempo libre, por otra parte, es uno de los pocos médicos que no está en teletrabajo, nunca deja de atender a sus pacientes por algún problema en sus licencias médicas y comienza a atender antes de su horario laboral, entre muchas cosas más que realmente su trabajo en el consultorio es reconocido por todo personal”, explica Rodrigo Mena.
Por todo en las próximas semanas se le hará un reconocimiento público a sus ocho años de trabajo en la salud pública de la región de Aysén.








