Claudia Torres Delgado
Si pensamos en qué relación tiene la tecnología con la política, lo primero que son viene a la cabeza, son la información, las fotos, los memes de temas políticos contingentes. Sin embargo, la tecnología tiene cualidades políticas desde su diseño hasta su uso. Si hablamos de desarrollo tecnológico, no solo debemos pensar en aparatos como el automóvil, el televisor o los teléfonos celulares. La tecnología también son los caminos, carreteras, los puentes, las viviendas, las armas.
Para que un desarrollo tecnológico sea posible antes hay siempre años de estudios, de investigaciones científicas, pruebas de ensayo y error y por supuesto, el capital que los quiere desarrollar para poner el mercado. La política entra en todo el proceso, si pensamos por ejemplo en los años que se diseñaron y se pusieron al alcance los electrodomésticos en el mundo, aunque su publicad nos decía que era para facilitar el trabajo domestico de las mujeres, en realidad era poder liberarnos un par de horas durante el día, para que las mujeres pudieran entrar al mercado laboral, y así fue, la mujer se incorporó masivamente a industrias y comercio principalmente. Aunque esta tecnología hoy en día es indispensable en cualquier hogar y que sin duda fue una contribución para poder salir a laburar fuera de casa, nos generó una dependencia de estos, puesto que hoy en día los electrodomésticos están programados para que su vida sean cada vez menor, entre 1 a 3 años, lo que nos lleva a una constate compra para lo cual hay que tener un trabajo con que pagarlos.
Pero también pensemos en el diseño de las ciudades, los barrios, los caminos, las viviendas. En este tema podemos evidenciar mucho mejor la política de la tecnología y la relación con las mujeres. Si analizamos la evolución de las viviendas hoy en día, los espacios interiores son cada vez menor, porque las viviendas son mucho menor tamaño que hace 40 años. Esto debido a varios factores políticos, especulación con el uso del suelo, las inmobiliarias que buscan sacar mayor cantidad de loteos dentro de un territorio. Antes lo normal era encontrar en una manzana entre 30 a 40 viviendas, con patios, jardines y viviendas amplias. Hoy en ese mismo espacio se construyen casi el doble, es decir una rentabilidad mayor para las empresas inmobiliarias. Viviendas y espacios menores, provocan disminución de la posibilidad de ampliación de la casa, cocinas pequeñas donde las mujeres por ejemplo no pueden elaborar y almacenar alimentos por mucho tiempo, ni pensar en desarrollar algún tipo de emprendimiento que las independice del trabajo fuera de casa. No hay patios con espacio para el esparcimiento de los niños y niñas, surgen entonces las placitas de juego limitadas, que nos obligan atener que llevar a los hijes espacios pagados o incorporalos a temprana edad a jardines de infantes para que puedan jugar. Sin espacio suficiente tampoco se pueden desarrollar siembras pequeñas que antiguamente eran algo tradicional para abstraerse de hortalizas, frutos y huevos. Todas estas decisiones en el diseño, son fundamentalmente políticas de mercado, que requiere una sociedad que compre y consuma todo lo posible de lo que antes podía generar de manera autónoma.
Esto si hablamos de barrios urbanizados y con dotación de servicios, ni hablar de los mas vulnerables, miremos sus calles, si se pueden llamar así, la luminaria pública, ¿pueden caminar tranquilas mujeres y niñas sin iluminación en las tardes de regreso de clases o del trabajo?, ¿no tiene caso eso una intención política?. Lo decimos, porque las luminarias en los barrios de clase media alta, barrios privados, están bien dotados, con luminarias ecológicas. ¿Hay alguna razón porque en los demás barrios eso no sea posible?, pareciera que hay infancias que deben pasar sin posibilidad de jugar de manera segura, en un prado verde y limpio, sin juegos colectivos de uso público, sino que en medio del barro y sin luz.
Otro caso de la política en la tecnología, es el desarrollo de las armas portátiles, que si bien fue pensando en el uso para casos de conflictos bélicos en un comienzo, luego fue siendo accesible y aceptada para fines de seguridad. El problema de la tecnológica también pasa por el usuario, quienes portan armas hoy en día, quienes están legitimados a usarlas además y pagadas con nuestro impuestos. La policía, cuantas veces tenemos noticia de hechos lamentables del uso de la fuerza desmedida contra manifestantes, estudiantes, docentes, el gatillo fácil contra las y los chicos pobres. Cuantos feminicidios están en manos de funcionarios de la policía, quienes usan sus armas ya no solo contra el pueblo sino contra sus compañeras, los motivos, el de siempre, el machismo, o lo que muchos medios decoran para no ser tan directos, los celos. Mezcla perfecta para que estas tecnologías políticas, en manos de sujetos enajenados sean una herramienta perfecta para el abuso de poder. La tecnología una vez más, pensada supuestamente con ciertos fines, pero que el mercado les encuentra muchos más,








