Hay lugares comunes, frases hechas que suenan bien, pero que no reflejan la realidad o lo hacen de forma parcial, como ocurre con casi todo en la vida, y como, por cierto, se conciben las ciencias sociales, llamadas también ciencias blandas, por su incapacidad de predecir con exactitud escenarios estrictos y precisos.
De un tiempo a esta parte, hay un sector del periodismo que reniega de él mismo o que busca tomar distancia del denominado “periodismo militante”, se autoproclaman como periodistas profesionales, para hacer el distingo frente a ese otro grupo que ejerce el periodismo desde una supuesta trinchera que los enceguece y por lo tanto los ubica en la incómoda posición de no ser creíbles, con prejuicios doctrinarios que le impedirían realizar un buen trabajo periodístico. Mientras el “profesional” tomaría los hechos desde las distancias que su supuesta no militancia le permitirían y que, por lo tanto, sería más serio y creíble.
Para quienes ejercemos el periodismo honesto, sin colocarnos en posiciones o actitudes arrogantes y soberbias, no existe periodismo no militante. Todo profesional de las comunicaciones está cruzado por convicciones, y responde a determinados intereses. La diferencia radica en que este supuesto periodista militante no sólo muestra la noticia y su interpretación subjetiva, sino que también busca cambiar el escenario. Para algunos su militancia será sólo lo económico, serán las convicciones personales acerca de un determinado tema o la responsabilidad de responder a los intereses de los dueños de los medios. Como sea, es un militante, aunque busque alejarse de esa posición. Lo esencial a nuestro juicio es la honradez y sinceridad con el lector u oyente, no intentar perderlo tras una falsa objetividad, como si no se militara tras una idea económica o política. Otra cosa es el método y las herramientas periodísticas para mostrar la noticia e información y que distingue a un periodista, de un comunicador.
Actualmente el periodismo y las comunicaciones responden a las lógicas de mercado, de carácter empresarial, es la prensa capitalista en toda lid. Las opiniones, las entrevistas y las noticias se transan para crear determinados contextos y escenarios.
Muchos medios son verdaderos partidos políticos, con disfraz de libertad de prensa, que atacan u omiten información de forma descarada y sin tapujos, pero no son honestos, ocultan sus intenciones. Se hace necesario en este nuevo Chile que emerge, sincerar posiciones, ser honestos con el público, evitar falsas objetividades que siempre terminan favoreciendo a los influyentes del medio de comunicación de turno.
¿Existe el periodismo no militante? A nuestro juicio no, cada persona que se dedica a las comunicaciones responde a intereses, aunque éstos en ocasiones sean incluso de carácter personal. Entonces, la pregunta es qué tipo de militancia ejerce el periodista o comunicador, una militancia de carácter económica, social o partidaria, o una mezcla de todas.
Creemos que ejercer el periodismo requiere un sentido crítico y análisis, un punto de vista, evitar cambiar esos puntos cuando al poderoso no le gusta. No ser altamente cuestionador con los débiles y vulnerables, y servil con el poderoso.
En síntesis, mientras algunos periodistas sólo buscan interpretar los hechos, informarlos, asumir posiciones, otros buscan además modificar el mundo. Usted es libre de creerle a uno u otro. A nuestro juicio adoptar una posición no puede ser un obstáculo para ejercer el periodismo y hacer periodismo no es impedimento para tomar una opción.
En Aysén actualmente hay más de 50 periodistas en servicios públicos, lo mínimo que se les debe pedir a los pocos medios de comunicación, es intentar equilibrar la balanza y eso no se logra con un periodismo timorato, con escasa convicción y oculto tras falsos paradigmas, sino que a través de un periodismo que interpela y que busca no sólo mostrar un hecho, sino modificar la realidad del mundo. Cuanto antes asumamos esa responsabilidad, mejor para la democracia y su desarrollo.




