Este miércoles será un día histórico para la educación superior chilena, ya que por primera vez una mujer podría ser elegida como Rectora de una Casa de Estudios Superiores del país. Si bien actualmente María Teresa Marshall es la máxima autoridad de la Universidad de Aysén, no fue elegida a través de un proceso eleccionario en la que los propios académicos deciden acerca de la máxima autoridad universitaria. Por lo demás, actualmente Marshall es la única rectora en el CRUCH (Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas), que agrupa a 29 establecimientos de educación superior del país. Una muy buena noticia y un impulso para establecer una fuerte agenda de género y proyectarla hacia otras instituciones del aparataje público.
La instalación de la universidad no ha sido un proceso fácil, más aún cuando la primera rectora Roxana Pey, es destituida de su cargo de forma ilegal y arbitraria, algo que habla muy mal de las decisiones que adoptó en su momento el Gobierno de Michelle Bachelet, quien se deshizo de Pey porque no compartía las políticas del gobierno de turno, en este caso la reforma educacional. Así lo confirmó la Tercera Sala de la Corte Suprema en junio pasado, dejando un precedente importante en esta materia.
De este modo estamos ante dos opciones, una que representa la continuidad del proceso iniciado hace tres años y otra que busca orientar la gestión hacia áreas que se perciben como deficitarias, donde paralelamente se pretende profundizar lo que se ha hecho hasta ahora.
Evidentemente la universidad regional avanza, hay muchas cosas que están en marcha y de a poco adquiere el sentido profundo de lo que significa universidad, que obviamente no tiene que ver solamente con la entrega de títulos y grados, sino con una institución que se inserta en la región, que entrega insumos para decisiones y que busca fomentar la discusión y el análisis. La academia es por antonomasia eso, la búsqueda implacable por más y mejor conocimiento desde todos los puntos de vista.
La novel U de Aysén, como institución estatal, se obliga a generar relaciones con todos los actores sociales y políticos de la región, sin distingo, ni preferencias. Y en ese sentido, es evidente que aún no logra despegar y generar estas relaciones con la comunidad.
Por eso hace falta renovar la gestión universitaria y darle mayor participación a los estamentos que la componen. La U de Aysén adolece de una mayor planificación institucional y consolidar un modelo integral educativo, entre otras.
Por otra parte, hay un tema ético no resuelto y que hasta ahora desconocemos si está establecido en el reglamento de elecciones. Se trata de la participación de la actual rectora, sin desligarse de su cargo, por un periodo prudente que le permita competir en igualdad de condiciones frente a la académica subordinada. Esto podría significar el uso de las redes y las plataformas institucionales a favor de la continuidad, con entrevistas periodísticas en el sitio web institucional y con mucha información relevante dedicada a Marshall.
Por otra parte, las entrevistas en medios de comunicación y el debate realizado hace unos días, evidencian una mayor experiencia por parte de la actual rectora, que en este aspecto corre con ventaja frente a Natacha Pino.
De todas maneras, serán los 27 académicos quienes decidan si desean profundizar y continuar con el actual modelo de gestión, que ha sido definido por algunos como autoritario, lejano y poco participativo, o apostar por una renovación donde cada académico, alumno y directivo se sienta parte de los procesos y asuman la participación como algo real y concreto.




