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*Intendenta confirmó que la orden salió recién el 8 de abril y que se podría demorar de 120 a 180 días la entrega a los equipos de salud de Aysén.
Cuando se habla del errático actuar del Gobierno en la crisis sanitaria, son los hechos los que lo confirman. Las declaraciones desafortunadas del Ministro de Salud, Jaime Mañalich, sumadas a las acciones del Presidente Sebastián Piñera, no hacen otra cosa que sembrar duda y desconcierto en la población.
Se habla de 323 muertos, con más de 30 mil contagiados. En países del mundo con esa misma cifra de infectados, los fallecidos se triplican, por lo que legítimamente la gente se pregunta si hay algo que no sabemos. Es difícil pensar que los chilenos son una excepción sanitaria a nivel mundial.
Estas inexactitudes se traspasan a las autoridades locales, que tienen un escaso margen de acción y que se ciñen a las instrucciones de Santiago. “El protocolo que se nos ha indicado seguir. Es la forma que el Ministerio de Salud tiene para operar”, dijo la mañana de este lunes la Intendenta Geoconda Navarrete, a propósito de la demora en declarar el octavo caso de COVID 19 en Aysén.
En el mismo punto de prensa tuvo más malas noticias, porque si hace unas semanas se espera el arribo de los ventiladores mecánicos en 120 días, ahora ese número subió a seis meses o 180 días, es decir, recién en octubre podrían llegar a la región, cuando el invierno haya pasado.
En las últimas horas se han agregado 8 sospechas de coronavirus y se está a la espera de esos resultados, mientras 192 muestras fueron tomadas al entorno del caso 8, todas negativas hasta ahora.
La salud del taxista parece estar bien, en palabras de la Seremi de Salud, Alejandra Valdebenito, con “condición de salud estable con sintomatología del deceso” (sic). De marzo a la fecha se han realizado 609 muestras, mientras que actualmente hay 82 personas con cuarentena estricta, asociado al caso ocho.
Cronología de una sumatoria de errores
En la web circula un gráfico que relaciona las declaraciones de las autoridades de Gobierno, principalmente el Ministro de Salud, Jaime Mañalich y el Presidente Sebastián Piñera, con el aumento de casos y la cifra de fallecidos.
El 17 de marzo el Ministro advertía en el punto de prensa de ese día que “no hay motivos para tener pánico. Esta es una enfermedad que afecta a pocas personas (…) algunos va a necesitar hospitalización”, tratando de minimizar los efectos de la pandemia en el país.
El 3 de abril en una declaración casi absurda, el propio Ministro Mañalich señaló que temía que lo acusaran constitucionalmente por comprar muchos ventiladores, unos días después ña subsecretaria de Salud Pública, Paula Daza, invita a tomar café a los amigos “con dos metros de distancia”.
El 16 de abril, cuando la curva de contagios iba en franco ascenso, se oficia a los servicios públicos para retorno gradual de funcionarios y se publica protocolo para abrir los mall y el comercio, al otro día Mañalich acuña el concepto de “nueva normalidad”.
El 21 de abril Salud indica que fue un “grave error” suspender las clases y al otro día advierte que se deben reiniciar las clases lo más pronto posible. El Presidente Piñera apoya estas declaraciones y habla del “retorno seguro” y asegura que tenemos “una meseta con altibajos”.
Hace unos días el Ministro Mañalich aseguró que la “pandemia durará menos de lo que habíamos pensado” y luego con la fijación propia de la derecha por las guerras y de levantar enemigos en todos lados señaló que “esta es la gran batalla de Chile”, del último siglo. Luego, precisa que la “batalla de Santiago” se debe ganar, pero llama a la responsabilidad de la población y que “piensen en los abuelos”.
En medio de todo esto el alcalde de Las Condes abre un mall en esa comuna, medida que luego revisaría.
Todo esto no serían más que anécdotas por desconocimiento e ignorancia, si no fuera porque detrás hay familias que están perdiendo a sus seres queridos, muchos ni siquiera se enteran que fallecieron a causa del COVID 19, por lo que probablemente las cifras que se muestran no son reales. Los errores comunicacionales y la improvisación son de todos los días y ha sido denunciado por el Colegio Médico en más de una oportunidad.
Hace unas semanas se publicitó la entrega del carnet COVID para casos recuperados, lo cual también fue desestimado días después. Es decir, la falta de conducción en medio de la pandemia es preocupante y habrá que esperar que el invierno retroceso en Europa y Estados Unidos para poder contar con los insumos necesarios en el tercer mundo.
En Aysén, al cierre de esta edición, aún se desconoce el caso cero que originó el octavo contagio y no ha existido una respuesta adecuada y contundente por parte de la Autoridad Sanitaria. Habrá que seguir esperando, mientras aquello no signifique la muerte de compatriotas.
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