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La institución de Carabineros de Chile fue fundada el 27 de abril de 1927 por el General Carlos Ibáñez del Campo, que decidió fusionar las distintas policías existentes en ese momento en el país y como una forma de contar con un grupo de personas preparadas para la prevención del delito. Esa fue la idea inicial de esta organización dependiente del Ministerio del Interior y Seguridad Pública.
Sin embargo, a través de su historia institucional los uniformados han mostrado ser una fuerza de choque al servicio de un pequeño grupo de compatriotas pertenecientes a la minoría que controla el país, que los han utilizado vergonzosamente para sus intereses y objetivos.
Apenas unos pocos años desde su creación en 1931 Carabineros cometió una barbarie que dejó a más de 30 muertos. Ese mismo año masacraron a más de 20 obreros reunidos en la Federación obrera de Chile (FOCH) y así durante los años siguientes mataron a cientos y miles de chilenos, trabajadores, obreros, estudiantes, militantes de izquierda y personas que se manifestaban exigiendo derechos en protestas callejeras. Esto antes de llegar a la Dictadura Cívico Militar que inició en 1973.
Los horrores cometidos en este periodo de la historia de Chile son conocidos por toda la sociedad chilena, más tarde sumaron las operaciones a mapuche en el sur del país y caravanas de la muerte de norte a sur.
Con el retorno a la democracia llevaron a cabo violentos desalojos y allanamientos de mapuche con heridos a bala y varios muertos. Lo mismo ha ocurrido todos estos años contra los trabajadores y estudiantes que han levantado demandas por un país más justo y que han dejado como saldo cientos de heridos y decenas de muertos.
Para los ayseninos todavía está fresco el actuar institucional para el movimiento social del 2012, donde al menos seis hombres perdieron parcialmente la vista, además de apremios ilegítimos en comisarías, entre otros muchos delitos en acciones de represión que nunca fueron investigados y quedaron en la impunidad absoluta.
Todavía más reciente es el actuar desde octubre pasado en adelante, donde miles de chilenos y chilenas han sido víctimas de golpizas y baleos con perdigones y bombas lacrimógenas, cientos de ellos con pérdida ocular y al menos un par de compatriotas totalmente ciegos.
Pero la violencia no sólo se ha ejercido en la calle, también lo han hecho contra las arcas fiscales, con desfalco y enriquecimiento ilícito de sus altos mandos en plena “democracia”. Mientras los oficiales roban miles de millones, los de abajo venden armas a narcotraficantes y aprovechan las fisuras del sistema para aprovecharse de él en todas las formas posibles.
Este actuar es el sello institucional que no se ha perdido desde su fundación, por eso tal vez sea el momento de repensar este organismo en el marco de la nueva constitución que nacerá a partir del plebiscito de octubre próximo.
Por supuesto no toda la culpa de estos actos es exclusivamente institucional, ya que sirven a los gobiernos de turno que ordenan estas masacres contra el pueblo. En los últimos años desde el Ministerio del Interior se han llevado a cabo terribles y desastrosas acciones contra los ciudadanos. Hasta ahora ningún gobierno ha tenido la convicción de reformar Carabineros para que el país cuente con una institución que se ciña a los derechos humanos, con una preparación que les permita evitar esa enorme ideologización que existe entre sus filas y que no permite el sentido común y el criterio a la hora de aplicar la ley.
Probablemente tendrá que existir una fuerza de orden y seguridad, pero es dable pensar que debe contar con métodos adecuados, resguardando los derechos humanos, que no sea un títere del gobernante de turno, que la preparación se ejerza a un nivel que evite violaciones a las libertades y derechos de las personas.
Este 27 de abril, cuando la institución cumple 93 años, y se encuentra a pocos años de su centenario, es una nueva oportunidad para repensar su futuro, que puede pasar por una refundación total y completa e incluso, si el pueblo lo decide, su desaparición tal como la entendemos hasta hoy.
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