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“En Aysén hoy la posibilidad de contagio es casi nula”, las palabras del Ministro de Salud, Jaime Mañalich, sacudieron con fuerza los oídos de los ayseninos, quienes se enteraron a media tarde de la temeraria decisión del Gobierno, en orden a retornar a lo que se llamó una nueva normalidad.
Esta “Nueva Normalidad” se traduce en reintegrarse al trabajo, comprar en los mall y grandes tiendas, con cuidado y responsabilidad sanitaria, pero comprar, al fin y al cabo. Asimismo, implica que los estudiantes vuelvan a clases, pero parece excluir marchas y protestas hasta el 11 de marzo de 2022, aunque no se diga de ese modo. “Al menos un par de años vamos a tener que convivir con esta pandemia”, señaló el Presidente Piñera, frase que se ha repetido por cuanta autoridad existe.
La nieve en la punta de los cerros obliga a pensar que se acerca un invierno particularmente duro, los fríos matinales y el blanco de lo que un día fue rocío, se transforma en verbo en labios de nuestros mayores. “Anda mucha tijereta y las mañanas están bien heladitas, así que este invierno va a ser malo”, dicen los baqueanos, que poco se han enterado del coronavirus, la mayoría sigue haciendo sus trabajos camperos, en la soledad de una región enorme y escasamente poblada, lo que ha servido para contener de manera natural la pandemia, sumado a las cuarentenas de trabajadores y estudiantes, ahora obligados a volver a su “nueva normalidad”.
El Colegio de Profesores y los apoderados en distintos grupos de Whatsapp están más que claros en que esta medida no debe ser implementada. “No existe ni la infraestructura, ni las condiciones para volver a clases, si tenemos que dividir los cursos en dos o tres, dónde los vamos a meter”, se preguntan. Y agregan “además no tenemos los elementos mínimos, miles de mascarillas, alcohol gel y guantes, además de inmovilizar a los niños y niñas para que mantengan un metro y medio de distancia, que no jueguen, que no hablen, que no sean niños. Eso es francamente demencial”, dicen los docentes. En este escenario, el régimen de Piñera exige a los ayseninos regresar a esa vida normal.
La intendenta Geoconda Navarrete, como una manera de justificar la medida y aun portando mascarilla, anunció que “vamos a seguir con las medidas implementadas hasta ahora. No somos ciudades hacinadas, tenemos harto espacio y eso contribuye a estas cifras que mostramos a nivel nacional. Sin duda al no tener brote comunitario, tenemos mejores condiciones que otras regiones. De todos modos, van a seguir cerrados los parques, reservas y áreas silvestres protegidas, los pasos fronterizos donde ingresaba mucha gente. Nuestras fronteras a nivel país están cerradas hace prácticamente un mes. Vamos a seguir con barreras y aduanas sanitarias”, dijo. Es decir, se cierran las áreas silvestres protegidas que promedian decenas de miles de hectáreas donde es más fácil encontrar un camello que un ser humano, pero se reabren las tiendas y centros comerciales. Esa es la lógica.
Consultada por los dichos del Ministro Mañalich, sólo apuntó que “no me puedo referir a los dichos de otra persona”, no habló de otra autoridad, tratando de deslindar la responsabilidad que le compete como máxima autoridad regional y que por ese hecho debe hacerse cargo de lo que digan otras autoridades nacionales, cuando éstas se refieren a la región que ella lidera. Una curiosa forma de invocar a las autoridades nacionales sólo cuando conviene.
Por cierto, Mañalich nunca tuvo algo muy importante en toda crisis, pero particularmente en las sanitarias. El Ministro nunca tuvo credibilidad, una palabra que remece a los políticos. Y no la tuvo simplemente porque su historia de vida avala una conducta reñida siempre con la verdad y con la ética. Fue alejado del Colegio Médico por motivos éticos, al sostener que había terminado con las listas de espera en el primer Gobierno de Piñera, a sabiendas que no era así. Y más cerca, hace unos días apenas, señaló que el Gobierno chino había donado 1000 ventiladores mecánicos, luego la cifra bajó a 500 y ahora se supo que nunca esa administración entregó respiradores a Chile. Ha tratado de salir con alguna nueva interpretación que sólo profundiza la crisis de credibilidad que lo acompaña como karma.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) que es fuente para los puntos de prensa en algunas ocasiones, ha señalado que la cuarentena es la mejor manera de suprimir los contagios y manejar la pandemia, mientras que Chile, como lo hacen Brasil y Estados Unidos, apuntan en el sentido contrario, o sea, nos contagiamos todos, asumimos las muertes que haya en el camino y creamos inmunidad con los que sobrevivan para salvar la economía. Linda manera de gestionar la vida y salud de un pueblo.
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