El necesario retorno a la ideolog?a de la Nueva Izquierda En definitiva, Marx es pertinente porque un enfoque que no sea marxista no puede comprender las contradicciones que explican la presente crisis y, por lo mismo, no puede abordarlas para superarlas definitivamente. Hoy, m?s que nunca, el horizonte marxista de una sociedad sin clases sociales y las pol?ticas socialistas que apuesten por destruir el metabolismo social del capital est?n a la orden del d?a. por Benjam?n Infante Publicado originalmente en revistarosa.cl Este texto busca desarrollar algunas claves sobre el momento pol?tico que vivimos desde una historia militante en particular: la de la izquierda libertaria chilena. Ese posicionamiento, lejos de ser una afirmaci?n chovinista, es una constataci?n que define el lugar desde donde se sit?a la reflexi?n, con el fin que el relato sea m?s entendible para quien lo lea. I. La falta de doctrina de la nueva izquierda. La nueva izquierda chilena est? en una franca bancarrota ideol?gica. La apuesta por construir una alternativa antineoliberal de corte populista la vaci? de contenido ideol?gico y desfondo su construcci?n partidaria en org?nicas d?biles que promueven una militancia ?l?quida?. Esto, sumado a su evidente fracaso pol?tico, hacen urgente un retorno a la ideolog?a por parte de ese espectro que llamamos ?nueva izquierda?. El problema del fracaso pol?tico del Frente Amplio fue fundamentalmente el problema de una direcci?n que ejercit? un populismo que renunci? a construir pueblo. Y que en vez de movilizar las emociones articuladoras de un nuevo sentido com?n[1], sacrific? en nombre de la ?responsabilidad democr?tica? su representatividad del articulado popular antineoliberal. En una estrategia de ruptura democr?tica el populismo como f?rmula socialista radical requiere de una direcci?n pol?tica que dispute el car?cter de clase del Estado y que ponga por delante la soberan?a y el protagonismo popular. La deriva de la apuesta populista nacional la ha dejado: sin pueblo, sin ideolog?a y con una direcci?n que no disputa el car?cter de clase del Estado neoliberal. Una coalici?n que navega sin estrategia aparente, que lleva bajo la manga un programa de transformaciones post neoliberales y que a la vez representa a los sectores medios de la sociedad, es susceptible de participar de operaciones de revoluci?n pasiva[2], es decir, de inaugurar un per?odo de concesiones de la clase dominante para que ?sta no pierda su hegemon?a utilizando a su favor las fuerzas del pueblo. II. Situaci?n econ?mica y pol?tica internacional. Desde el 2008 venimos palpando los s?ntomas de una crisis estructural del capital, una donde el capitalismo, como forma actual que adquiere el metabolismo social del capital[3], se encuentra incapacitado para resolver sus contradicciones estructurales planteadas por Marx debido a la sobre producci?n de mercanc?as en la esfera financiera para mantener la tasa de ganancia. Hay que se?alar lo obvio. La crisis actual no es un fen?meno aislado, sino que es un producto del desarrollo de las tendencias estructurales del capital descritas por Marx. Istv?n M?sz?ros[4], plantea que desde 1970 vienen eclosionando sucesivas crisis en un modo que ya se ha convertido una forma de reproducci?n del capital financiero. En el contexto de esta pandemia y crisis econ?mica, la reproducci?n social del capital ha tocado una frontera ?altamente destructiva? obligando al proletariado a la contradicci?n de exponer su salud para alimentar a su familia. Para sobrevivir a las acostumbradas crisis en el capitalismo, el capital ha echado mano anteriormente al recurso de la guerra como dispositivo de expansi?n. Sin embargo, no hay mucho m?s donde expandirse ?salvo el espacio- y en el concierto internacional est? sonando m?sica de despedida para Estados Unidos que comienza a perder su sitial de superpotencia global. Enfrente emerge, con cada vez m?s fuerza, una econom?a China como la ordenadora de un mundo multipolar que abre a nuestra am?rica un espacio para subvertir la dependencia. La situaci?n de Estados Unidos es de particular inter?s, no solo ha batido el r?cord de destruir 10 millones de empleos en dos semanas y vive una acelerada descomposici?n de su cohesi?n social, sino que adem?s varios analistas han avizorado el posible incumplimiento de la deuda norteamericana que alcanza los 10 trillones de d?lares, es decir, mil veces la edad de nuestro universo[5]. En ese sentido, los proyectos de reforma al capital est?n desahuciados. El lugar que ocupaba la socialdemocracia, est? siendo ocupado por alternativas socialistas ?y populistas- de cambio radical al orden capitalista. Que la internacional socialdem?crata sea neoliberal no es una cuesti?n de orden en un tablero pol?tico en espec?fico, sino de la agudizaci?n de las contradicciones del capital y la ?separaci?n de la sociedad en dos polos irreconciliables? el proletariado y la burgues?a? como dijera Marx hace m?s de un siglo. Latinoam?rica, en espec?fico, se debate hace tres d?cadas entre la reforma y la revoluci?n. La vieja disyuntiva planteada por Rosa Luxemburgo en su debate con Bernstein del Partido Socialdem?crata alem?n a fines del siglo XIX, reflota en la primera d?cada del siglo XXI con plena vigencia. La evidencia demuestra que aquellos pa?ses que no lograron avanzar en la superaci?n del Estado burgu?s y que articularon una pol?tica de reforma al capital como Argentina, Brasil o Uruguay, fueron consumidos por la misma l?gica de reproducci?n del capital que combat?an. El llamado de Lenin de destruir el viejo Estado burgu?s y de construir un semi Estado, caracterizado por la socializaci?n del poder militar y estatal en el pueblo llano, tiene plena vigencia. III. Situaci?n pol?tica nacional. Tras la revuelta popular del 18 de octubre de 2019, es evidente, incluso para los beneficiados por el sistema, que el modelo neoliberal debe ser cambiado. Las posibilidades de su transformaci?n son: 1. Un modelo neokeynesiano de distribuci?n de la riqueza y disminuci?n de la desigualdad v?a ajuste fiscal. 2. Un modelo socialista de protagonismo popular y de gesti?n social en las reformas de car?cter democr?tico popular. 3. Un modelo autoritario de tipo fascista con tintes neokeynesianos de distribuci?n de la riqueza mediante ajuste fiscal. Frente a la evidencia de que el modelo debe ser cambiado, la burgues?a local ya ha hilado p?blicamente algunas ideas a las que debemos prestar atenci?n: en octubre del 2019, en reuni?n de la Sofofa para analizar la ?situaci?n nacional?, Mat?as P?rez Cruz[6], presidente de Gasco, acuso a Hinzpeter, representante del grupo Luksic, de ?populista? e ?irresponsable? por el aumento de sueldo m?nimo a 500 mil pesos para todos los trabajadores de Qui?enco[7] d?as despu?s del anuncio presidencial de aumento del sueldo m?nimo a 350 mil pesos, y Juan Sutil, presidente de la CPC, ha se?alado en distintos medios la pertinencia de considerar la nacionalizaci?n de LATAM y otras empresas ?estrat?gicas?.[8] Tal como se hizo en 1929 frente a la Gran Depresi?n los capitalistas buscaran distribuir los costos de la crisis financiera hacia el trabajo por medio del instrumento estatal, haciendo pasar sus acciones de tipo keynesiano como ?cesiones? al trabajo, cuando en realidad no trastocan la reproducci?n social del capital, ni sus cadenas de acumulaci?n. En ese sentido, es de vital importancia constatar, como describe Linera en las Tensiones creativas de la revoluci?n, que, en el proceso de ruptura popular al orden neoliberal, se da un instante de empate catastr?fico entre los movimientos sociales que niegan el neoliberalismo como horizonte de progreso, y el bloque en el poder de la oligarqu?a. Ese empate ser?a descrito como un equilibro moment?neo en la correlaci?n de fuerzas, que es de corta duraci?n, dada la desestructuraci?n de los tejidos sociales que provoca el neoliberalismo. Pese a su corta duraci?n, es de alcances hist?ricos tremendos, dado que, al equiparar las fuerzas del campo popular con la oligarqu?a, ?sta se ve tentada a ocupar maniobras autoritarias que reestablezcan de golpe la gobernabilidad del modelo, tal como ocurri? en el Caracazo (Venezuela, 1989). Tambi?n, en el contexto de ese empate, el desbande popular de la institucionalidad burguesa puede forzar maniobras para resetear la hegemon?a del modelo, como ocurri? en la Rebeli?n de los forajidos (Ecuador, 2005). El patr?n com?n que describe Linera para ambos casos es que la ?nica resoluci?n posible tras un empate catastr?fico es la lucha por el poder del Estado de los dos proyectos expresados. Si bien no sabemos a ciencia cierta cu?les ser?n los efectos de la pandemia en la correlaci?n de fuerzas de clases, sobretodo dado que el gobierno est? ?jugando solo? y reconfigurando la ingenier?a de control social sobre la poblaci?n. No es menos cierto que la pandemia solo sac? al pueblo de las calles, ha develado a?n m?s las aullantes contradicciones y por tanto un retorno de la lucha social a?n en contexto pand?mico es muy probable como ya ocurre en Estados Unido y en varias naciones europeas. Cualquiera sea el caso, el empate entre dos proyectos antag?nicos de sociedad ya fue expresado y a no ser que cambie el r?gimen institucional no ser? posible evitar que tarde o temprano esos proyectos se expresen en una lucha electoral por el Estado. En Chile, ya ocurri? un empate catastr?fico en octubre del 2019. Este 2020, en contexto de pandemia, nos debemos preparar para la victoria del proyecto anti neoliberal en el ciclo corto electoral 2020 y 2021. Tambi?n, hemos de estar prestos para un desbande popular que sea contenido mediante una salida autoritaria, con la consiguiente represi?n de los sectores m?s decididos de la clase trabajadora, o para un desbande popular de proporciones que supere el empate catastr?fico de octubre anterior y anticipe un cambio de r?gimen. Cualquiera sea el caso, estamos ante el desaf?o hist?rico de una revoluci?n. Como describe I?igo Errej?n en el estudio ruptura popular y cambio pol?tico[9], lo que se instala en los procesos ?post capitalistas? de ruptura democr?tica, es un concepto de comunidad aglutinadora de la naci?n, que esconde tras de s?, un nuevo modo de producci?n de realidad. El factor clave, es el cambio en la representaci?n de clase del Estado y el protagonismo popular en las transformaciones democr?ticas. Por ese nuevo modo de producci?n material y simb?lica, es muy dif?cil volver a instalar el neoliberalismo, o volver a gobernar para las viejas ?lites, sin acometer otra revoluci?n. Como hemos visto en el caso de Bolivia con el golpe militar y en Ecuador con la infiltraci?n de un agente imperialista en la representaci?n del Estado. El bloque en el poder, a sabiendas de esto, est? preparando el fascismo como la ?ltima l?nea de defensa de un sistema capitalista moribundo. Las pol?ticas precarizantes y la instalaci?n de la contradicci?n ?reforma versus econom?a?, buscan mermar la base popular de apoyo al proceso de cambio, y ganarla para un proyecto conservador que evite a toda costa los cambios radicales. IV. Pertinencia de Marx Sin las herramientas que nos hered? Carlos Marx, la interpretaci?n de la presente crisis del capitalismo, repetir?a los lugares comunes instalados por la ideolog?a dominante: el problema de las crisis en el capitalismo es de confianza. M?sz?ros habla de una tr?ada pseudo hegeliana fukuyamizada de la confianza: p?rdida de confianza ? confianza ? exceso de confianza. Ese relato metaf?sico para abordar el problema econ?mico, solo ha calado hondo porque verdaderamente nadie entiende la enmara?a detr?s de la cual se esconde la acumulaci?n del capital financiero. Y para ello justamente se ha construido, para ocultar los antivalores detr?s del funcionamiento del capitalismo contempor?neo. Si nos resistimos a esas explicaciones idealistas, entonces, ?qu? es lo que explica las reiteradas crisis del capitalismo contempor?neo? Marx entrega la bater?a anal?tica para descifrar las contradicciones que articulan las tendencias hist?ricas del capital, esa es una de las razones de su pertinencia, ya que nos permite entender el fen?meno que vivimos. ?Existe alguna relaci?n entre el abandono del patr?n oro por parte de Estados Unidos en 1970 y las sucesivas crisis que se han desatado desde entonces? La disociaci?n entre la econom?a financiera, y lo que han comenzado a llamar desde entonces ?econom?a real?, tiene por corolario que actualmente la econom?a financiera alcance tres veces el tama?o de la econom?a real[10]. La especulaci?n parasitaria hace perder el rastro de la riqueza, el dinero termina por valer nada, y se hace necesario el salvataje recurrente del Estado al capital privado. La tendencia decreciente de la tasa de ganancia del capitalismo descrita por Marx en El Capital[11], explica en primer lugar la migraci?n del capital a la econom?a financiera, y la cada vez mayor dependencia de la econom?a capitalista al salvataje estatal. Las sucesivas crisis en la esfera financiera han sido sorteadas gracias a una estrategia de nacionalizaci?n de la bancarrota capitalista a trav?s del Estado que asume como propias las desventuras del capitalismo financiero. Esto es reconocido por los mismos analistas burgueses, como John Mauldin: ?esto no es ?capitalismo? en ning?n sentido, cuando los empresarios y las empresas son rescatados una y otra vez de los desastres ocasionados por sus errores?[12] Nos enfrentamos entonces a una crisis estructural del capital, explicada por sus determinaciones estructurales materiales y no por entelequias metaf?sicas sobre problemas de confianza. La misma ortodoxia neoliberal confirma el car?cter estructural de la crisis que enfrentamos. John Mauldin, plantea que, para resistir la tormenta, el capital deber?a mantener baj?simas tasas de inter?s para incentivar la inversi?n, eliminar los bancos centrales que ?no dejan fluir el capital?, ?ni producen nada ?til? (?y t??), dejar morir a las empresas en bancarrota y por supuesto, bajo ning?n concepto, aplicar impuestos a las grandes riquezas, ya que, ?asustar?a la inversi?n?. Tambi?n, Mauldin se manifiesta en contra de las ayudas del Estado hacia la clase trabajadora ya que considera que con esas ayudas ?ganan m?s que lo que ganar?an trabajando?[13]. En definitiva, Marx es pertinente porque un enfoque que no sea marxista no puede comprender las contradicciones que explican la presente crisis y, por lo mismo, no puede abordarlas para superarlas definitivamente. Hoy, m?s que nunca, el horizonte marxista de una sociedad sin clases sociales y las pol?ticas socialistas que apuesten por destruir el metabolismo social del capital est?n a la orden del d?a. V. Vigencia de Lenin. Reforma o revoluci?n es el viejo dilema de la pol?tica socialista. Ha habido momentos en que sus fronteras se han dibujado como verdaderos abismos, y otros donde se matizan al punto de confundirse. A principios de la d?cada ?ganada? latinoamericana, con un alto precio de los comodoties y varios gobiernos de corte progresista parec?a que no hab?a una diferencia entre una y otra alternativa. Sin embargo, habiendo enfrentado esos gobiernos la reacci?n de una oligarqu?a restauracionista, se dibuja hoy con m?s claridad la zanja que separa pol?ticamente una pol?tica revolucionaria de una reformista. Para caracterizar brevemente nuestra Am?rica Latina partimos de la divisi?n del sistema mundo del capital donde ?los Estados tienen el grado de poder que responde a las necesidades de los empresarios capitalistas?[14]. Nuestra ?lite, como describe Dos Santos, es una ?lite cuyas cadenas de acumulaci?n dependen de los pa?ses centrales, es decir, son oligarqu?as que acumulan capital por medio de la desposesi?n[15]. Por lo tanto, el desaf?o de desarrollar nuestras fuerzas productivas y transformar la matriz primario exportadora de herencia colonial, es una tarea solo realizable como proyecto pol?tico de la clase trabajadora y los sectores marginados del desarrollo capitalista dependiente. Como lo ha demostrado la historia, cuando el sistema mundial del capital se contrae y obliga a nuestra am?rica perif?rica a desarrollar sus propias fuerzas productivas, nos enfrentamos a dos proyectos de clase: al socialismo y la transformaci?n de la matriz colonial, o al fascismo y la contenci?n de las transformaciones estructurales por parte de una oligarqu?a que no est? a la altura del desaf?o de dinamizar las fuerzas productivas m?s all? del modelo de expoliaci?n. El dilema latinoamericano entre socialismo y fascismo vuelve con todas sus fuerzas. Si es necesario, es posible. Ese voluntarismo ense?ado por Lenin y estipulado en el v?nculo siempre presente entre realidad y transformaci?n, dada la conformaci?n contradictoria de la sociedad capitalista, es el ingrediente que hace de Lenin el predecesor de un gran linaje de revolucionarios tales como Mao, Ho Chi Minh, Fidel, el Che y nuestro reciente Hugo Rafael Ch?vez Fr?as. Una de las construcciones te?ricas m?s importantes de Lenin, y de seguro la que m?s lo ha referenciado, es su an?lisis sobre la cuesti?n del Estado. Lenin plantea el necesario paso por la dictadura del proletariado, entendida como la ampliaci?n de la democracia para los pobres, junto con la restricci?n de las libertades para los explotadores. En la transici?n al comunismo, el Estado se convierte en un semi Estado, en tanto sus funciones son socializadas y su poder de coerci?n se concentra en una minor?a que se resiste a socializar sus privilegios. Como ha demostrado la historia reciente latinoamericana, los Estados con proyectos de cambio que han socializado las funciones estatales en la poblaci?n, sobre todo las referidas a lo militar, han logrado resistir las agresivas embestidas reaccionarias de nuestras oligarqu?as regionales. Efectivamente, como se?ala Marx cuando se refiere a la Comuna de Par?s como un ejemplo de dictadura del proletariado, su car?cter distintivo, as? como el de la Rep?blica Bolivariana de Venezuela, es que el pueblo se constituye como un ?pueblo en armas?. Otro aspecto notable del pensamiento de Lenin es el rol del partido revolucionario. Solo un partido de masas claramente afincado en la clase trabajadora, de ideolog?a comunista y con una orientaci?n revolucionaria clara puede conducir las transformaciones hacia el socialismo. Ya que, en la dictadura del proletariado, la ?organizaci?n de la vanguardia de los oprimidos en clase dominante para aplastar a los opresores, no puede conducir ?nicamente a la simple ampliaci?n de la democracia?[16], sino que, en ese transcurso, debe conducir la sociedad tendiendo siempre a la socializaci?n del hacer econ?mico y pol?tico para la ?extinci?n del Estado?. Como dijo hace poco en Cuba nuestro filosofo nacional Carlos P?rez Soto, la burocracia, como segmento de las capas medias que se legitima en el conocimiento, ser? la pr?xima ?clase? dominante que ?reemplazar? a la burgues?a en la gesti?n de la democracia?[17]. Clase entre comillas, ya que solo hay dos clases en el capitalismo, y el objetivo de una pol?tica revolucionaria hacia una sociedad sin clases es que justamente dichas capas medias en la gesti?n del semi Estado de transici?n, no se conviertan en una clase social con intereses propios distintos a los de la clase trabajadora. VI. M?s all? de Lenin. Reconociendo la pertinencia de Lenin, el desaf?o de la gesti?n de la sociedad para la ?extinci?n del Estado?, asume la necesidad de pensar m?s all? de Lenin para evitar estancarse en el proceso de transici?n al comunismo. Lenin pensaba que eran las capas medias peque?o burguesas las que ten?an las facilidades para la adquisici?n de la conciencia socialista en el capitalismo, ya que al ser ?ste una dictadura, marginaba al pueblo llano del pensamiento y ejercicio pol?tico. Rosa Luxemburgo hac?a un contrapunto frente a eso y planteaba ? en consonancia con los anarquistas- que la formaci?n de la conciencia socialista es un esfuerzo pr?ctico y que tiene como base la formaci?n de los sujetos sociales en sujetos pol?ticos. Al presentar las tesis de abril de 1917 frente a las bases j?venes del Partido Bolchevique, Lenin se?alaba que ?l no alcanzar?a a ver realizadas las ideas program?ticas all? planteadas, sin sospechar en lo absoluto que, en octubre de ese mismo a?o, el mundo mirar?a expectante como se realizaba la utop?a m?s esperada de la ?poca moderna. Eso nos se?ala un hecho que el mismo Lenin, en discusi?n con Rosa Luxemburgo, termin? por aceptar, que es lo imprevisible de una revoluci?n, y el potencial de la espontaneidad revolucionaria de las masas. Rosa fue a?n m?s all? y plante? la oposici?n entre burocratismo y espontaneidad, siendo esta ?ltima una de las claves para la mantenci?n de la marcha del proceso revolucionario. Para Lenin, el socialismo en t?rminos econ?micos ser?a el paso siguiente ?despu?s del monopolio capitalista de Estado[18]? y ya sabemos c?mo en la Uni?n Sovi?tica se reprodujo la burocracia como clase parasitaria, eliminando las posibilidades de continuar avanzando hacia el comunismo. Por lo tanto, nuestro socialismo no debe entenderse en una l?gica defensiva. No podemos nuevamente atrincherarnos detr?s del Estado burgu?s como si fuese una contenci?n efectiva de una siempre acechante reacci?n. Esa estrategia solo nos lleva a la restauraci?n capitalista. Todo lo contrario: entendiendo el problema militar que implica el desaf?o revolucionario, la pol?tica socialista del siglo XXI tiene que ser de ofensiva, alterando el metabolismo social del capital y no s?lo qui?n administra el Estado o la propiedad. Para ello, como lo plantea Gramsci con el concepto de ?guerra de posiciones?, la disputa hegem?nica obliga al partido revolucionario a cumplir el rol de ?intelectualidad org?nica?, acompa?ando los procesos de toma de control de los espacios y territorios para la superaci?n del Estado capitalista, y aportando a transformar a los sujetos sociales en sujetos pol?ticos. En ese mismo sentido, una de las grandes ideas que dej? el comandante Ch?vez es el fuerte impulso a la socializaci?n del poder pol?tico para la construcci?n de la organizaci?n pol?tica comunista de la sociedad, incluso antes de desarrollar las transformaciones socialistas en econom?a. Como una manera de que el pueblo entienda, defienda y protagonice las transformaciones al r?gimen burgu?s de propiedad. Hoy, en Venezuela, se da la contradicci?n sobre la que no me referir? en este texto, entre escandalosos monopolios de importantes ?reas de la econom?a nacional, y un desarrollo pol?tico organizativo popular muy importante. M?s all? de ese caso espec?fico, lo que quiero graficar, es que la viabilidad del proceso est? justamente en realizar las transformaciones socialistas del Estado como forma de organizaci?n pol?tica de la sociedad, para hacer sostenibles y posibles las transformaciones econ?micas. VII. Hacia el socialismo del siglo XXI. El fracaso del socialismo sovi?tico se debe a esa l?nea defensiva en el abordaje del conflicto. El enemigo, siempre belicoso, es un tigre de papel como lo describe Mao, que aparenta ser poderoso pero que no resiste ni a la lluvia ni al viento. Hoy, en el sistema mundo capitalista cae una tormenta. Y es deber de las y los socialistas aprovechar para cambiar el control del capital sobre el proceso metab?lico social[19]. En ese sentido, atacar las contradicciones que hacen del capitalismo un sistema social inviable, planteando soluciones alternativas que no reproduzcan la l?gica del capital, y que afirmen, aqu? y ahora, el socialismo como una posibilidad de desarrollo para el siglo XXI. Nuestro desaf?o es no s?lo superar al capitalismo, sino que terminar con las sociedades divididas en clases sociales. Por ello, nuestra pol?tica debe concentrarse en el desarrollo del poder popular como t?ctica y estrategia para el desarrollo de las competencias en las organizaciones populares, que las faculten como sujetos de poder capaces de autogestionar su realidad y autorrepresentar sus intereses. Esa es la garant?a de una revoluci?n socialista de car?cter ?permanente?. En ese sentido, Marta Harnecker ha sistematizado las experiencias de organizaci?n popular en Kerala, Cuba y Venezuela, y ha presentado la propuesta de una planificaci?n participativa descentralizada[20] como mecanismo de socializaci?n del poder pol?tico y destrucci?n gradual del Estado burgu?s. Para comenzar, explica la autora chilena, es necesaria la divisi?n pol?tica administrativa tradicional de la sociedad en segmentos que permitan la construcci?n de comunidad deliberante. La planificaci?n descentralizada ofrece una herramienta para la construcci?n del socialismo de vital importancia. Otra de las herramientas desarrolladas por la reciente experiencia hist?rica latinoamericana es la democracia protag?nica inaugurada por Hugo Ch?vez. Volviendo a la idea de que el poder de la toma de decisiones fundamentales nunca debe estar divorciado de las masas populares. En 1993 Ch?vez se?ala que: ?el pueblo soberano debe transformarse a s? mismo en el objeto y el sujeto del poder. Esta opci?n no es negociable para los revolucionarios?[21]. El protagonismo popular y la planificaci?n descentralizada son aspectos claves en la edificaci?n del nuevo Estado obrero o del semi Estado de la dictadura del proletariado. Sin embargo, el que el pueblo sea objeto y sujeto de poder, implica la soberan?a del trabajo, no s?lo en sus actividades pol?ticas, sino que adem?s en la autodeterminaci?n de la actividad productiva y distributiva, afectando as? todos los ?mbitos del proceso metab?lico social. Sin lugar a dudas, la autodeterminaci?n productiva y distributiva es la l?nea divisoria entre un proceso de tentativa socialista y un socialismo aut?ntico en ?revoluci?n permanente?. Sin esta progresiva, y definitiva transferencia del poder para la toma de decisiones reproductivas y distributivas, no podremos hablar con propiedad que estamos haciendo a una comunidad sujeto de poder, que es el car?cter esencial del comunismo. [1] Ernesto Laclau. Debates y combates (Fondo de Cultura Econ?mica, 2008), 42. [2] Aguayo, Claudio, ?Ruptura democr?tica: los desaf?os de una nueva izquierda?, Rebeli?n. [3] Es preciso distinguir al capitalismo como una de las formas espec?ficas de desarrollo del capital. El capital es la apropiaci?n privada del trabajo y su consiguiente acumulaci?n como riqueza por medio de la explotaci?n. El capitalismo una de las formas de esa apropiaci?n, por medio del salario, la mercanc?a y el plusvalor. [4] Para leer espec?ficamente el tema de las tendencias estructurales del capital en crisis, sugiero revisar La crisis estructural del capital de Istv?n M?sz?ros (Ministerio del Poder Popular para la Comunicaci?n, 2009). [5] Istvan M?sz?ros, La crisis estructural del capital. (Caracas: Ministerio del Poder Popular para la Comunicaci?n, 2009), 29. [6] Mat?as P?rez Cruz, presidente de Gasco https://www.latercera.com/pulso/noticia/episodio-tenso-la-jornada-reflexion-sofofa/882053/ [7] A pesar del anuncio presidencial sobre el aumento del sueldo m?nimo de 301 mil a 350 mil pesos, las movilizaciones no cesan. En este contexto, la iniciativa bajo el hashtag ?primer piso? implementada por el due?o de Qui?enco, Andr?nico Luksic, quien aumenta a 500 mil pesos la remuneraci?n m?nima para todos sus trabajadores, se propag? r?pidamente. https://www.elmostrador.cl/mercados/2019/10/23/el-sindrome-luksic-las-empresas-que-se-han-sumado-al-aumento-del-salario-minimo-en-plena-crisis-social/ [8] Salvataje estatal a las grandes empresas: ?nacionalizaci?n parcial o total? https://www.elmostrador.cl/destacado/2020/04/02/el-coletazo-economico-del-coronavirus-en-latam-y-la-disyuntiva-del-salvajate-estatal-a-las-grande-empresas-nacionalizacion-parcial/ [9] Ver presentaci?n de I?igo Errejon en Izquierda Castellana, 2013. V?a La Tuerka. Esta presentaci?n se sustenta sobre la tesis doctoral del mismo sobre la lucha por la hegemon?a durante el primer gobierno del MAS (2006-2009). [10] Shii Kazuo, Japan Press Weekly. N?Especial. Octubre 2008: 20. [11] Jan Doxrud, ?Karl Marx: tendencia decreciente de la tasa de ganancia?, Liberty and Knowledge. [12] John Mauldin citado en ?Cita con Rama? de Luis Casado. Jonh Mauldin es analista financiero, presidente de una editorial especializada en econom?a y finanzas Thoughts from the Frontline. [13] Ib?d. [14] Inmanuel Wallerstein, Conocer el mundo saber el mundo (Madrid, Siglo XXI, 2001), 72. [15] Theotonio Dos Santos, Imperialismo y dependencia (M?xico, Ediciones Era, 1978), 80. [16] El Estado y la revoluci?n. Lenin. Edit. Quimant?. 2011 P. 113. [17] La idea de clase social en la ?poca post fordista. Carlos Perez Soto. Clacso TV. 2019. [18] Sobre el impuesto a la especie. Lenin. 1921. P. 605. [19] La crisis estructural del capital. Istv?n M?sz?ros. P. 162. [20] Planificando para construir organizaci?n comunitaria. Marta Harnecker. 2016. [21] Pueblo, sufragio y democracia. Hugo Ch?vez. 1993. Benjam?n Infante es profesor de Educaci?n Media, Licenciado en Historia, y Coordinador de la Cooperativa de Unidad Social de Coyhaique. ARTICULOS, CORONAVIRUS, DOCUMENTOS MILITANTES, ESTRATEGIA, RECIENTES BENJAM?N INFANTE, CAPITALISMO,







