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Voz autorizada para hablar de este tema, luego de haber denunciado públicamente y ante la justicia al ex sacerdote Fernando Karadima por este tipo de delitos, el activista condenó al sacerdote por su silencio encubridor.
Vía www.eldivisadero.cl (medio asociado)
Juan Carlos Cruz es un activista que durante muchos años ha luchado para dar a conocer los casos de abuso sexual en contra de niñas y niños al interior y al alero de la Iglesia Católica, de los cuales también fue víctima.
Cruz es periodista de profesión y hoy, en su rol de activista, ha escrito dos libros que giran en torno a estos casos de abuso sexual y de poder. Uno de ellos es Abuso y poder, nuestra lucha contra la Iglesia Católica, que escribió en conjunto con Juan Andrés Murillo y James Hamilton (ambos también víctimas de Karadima). El otro es El fin de la inocencia, en el que entrega su testimonio al interior de la iglesia de El Bosque, luegar al que acudió en busca de consuelo, guía y servicio al prójimo luego de la muerte de su padre, pero donde -en cambio- solo encontró dolor.
Es una voz autorizada para hablar de este tema, luego de haber denunciado públicamente y ante la justicia al ex sacerdote Fernando Karadima por este tipo de delitos. No solo eso, sino que ha denunciado ante el propio Papa Francisco y el Vaticano el encubrimiento de estas situaciones al interior de las altas esferas de la Iglesia Católica chilena, develando la participación de altos funcionarios eclesiásticos en la labor de invisibilizar estos casos.
En ese contexto, Juan Carlos Cruz fue entrevistado por el periodista coyhaiquino Juan Andrés Vallejos en su cuenta de Instagram (@juanvallejosc) quien le consultó por los casos de abuso sexual al interior de la Obra Don Guanella, perteneciente al Vicariato Apostólico de Aysén, y al silencio del Obispo de Aysén, Luis Infanti de la Mora, en torno a estas denuncias.
Cruz fue enérgico en señalar que «»El obispo Infanti es un chueco de porquería, un delincuente que ha escondido todas estas cosas y es una vergüenza»».
«»El obispo Infanti que se presentaba como uno de los obispos buenos, porque en esa Conferencia Episcopal de Chile hay 33 obispos. Tres cuartos son unos mafiosos que encubren, que han encubierto. Es una frustración enorme que el Papa no los haya echado todavía. El Obispo Infanti es uno de ellos»», señaló.
«»Que esto haya pasado en la Obra Don Guanella (…) es horrible. El obispo Infanti debería estar en la cárcel, porque supo (…), junto a (Francisco Javier) Errázuriz, en la celda del lado (Ricardo) Ezzati, en la otra (Fernando) Ramos. Debería haber un Puntapeuco para todos estos obispos encubridores y algunos abusadores, que han traicionado todos esto de que querían entregarse para ayudar y, sin embargo, se conviertieron, como dije frente al Papa cuando me invitaron a dar mi testimonio frente a todos los presidentes de las Conferencias Episcopales del mundo, y cardenales en Roma, en marzo del año pasado, les dije: ‘ustedes, que querían ser doctores del alma, se han convertido en los asesinos del alma, en los asesinos de la fe'»».
«»Yo pienso que el obispo Infanti, en algún momento de su vida debería haber dicho ‘yo quiero entregar mi vida para ayudar a los demás’ y mira el daño que ha causado con su encubrimiento y la destrucción de vidas que se ha producido por culpa de su negligencia y la de otros obispos»».
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