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A?os para tramitar una pensi?n, luego de sufrir un grave accidente mientras trabajaba en empresa constructora. AFPs, Autoridades y Servicios P?blicos han sido parte de su periplo sin que hasta ahora pueda tener una soluci?n. Entretanto, sobrevive como puede.
Enojo, angustia, impotencia y rabia son algunos de los sentimientos que acompa?an el andar de H?ctor Delgado Carrillo, quien fue noticia nacional en mayo de 2011, tras sufrir un accidente de trabajo, que lo dej? enterrado bajo ocho metros de tierra, informaron los medios de comunicaci?n en su oportunidad, aunque ?l mismo se apura en corregir y se?alar que fueron casi dos metros, suficiente cantidad de barro y piedras para dejarlo siete meses en recuperaci?n y un par de semanas en Santiago.
A casi nueve a?os de ese lamentable hecho, Delgado busca que el Estado le reconozca las secuelas que dejaron esos momentos cr?ticos y pueda pensionarse a sus sesenta a?os. Por falta de voluntad suya no ha sido, innumerables tr?mites y gestiones, con el gran obst?culo burocr?tico de las instituciones p?blicas creadas para entorpecer, m?s que facilitar los tr?mites de quienes acuden a los servicios p?blicos.
«»Es una mochila que llevo, hay d?as que puedo trabajar y otros ni los zapatos me puedo abrochar y tengo que hacerlo para poder trabajar y mantener a mi hija y yo. Y no voy a vivir a costillas de mis hijos mayores. Hago changas en la medida que me da el cuerpo, porque cuando estoy bien lo hago y a veces no puedo caminar, porque el dolor de cadera no me deja»», dice mientras apunta esta zona de su cuerpo.
El hombre se quiebra en varias oportunidades durante la entrevista, recuerda c?mo le cambi? la vida el accidente, el abandono de la desaparecida empresa constructora Galleguillos, que lo termin? despidiendo y por supuesto las dificultades que tambi?n presenta su peque?a hija de 11 a?os, que tiene una discapacidad al coraz?n que la obliga a viajar a Santiago peri?dicamente. «»Me despidieron de la empresa y justo en esos d?as saqu? un pr?stamo y porque mi hija viajaba a Santiago en esos d?as y hasta la fecha debo eso, no tengo c?mo pagarla y me hostigan de la Caja Los Andes»», se lamenta.
El peregrinaje de Delgado Carrillo bien da para una novela, una de drama, l?grimas, desconsuelo y un Estado indolente, donde no existe seguridad social. «»Con los cambios de temperatura me dan m?s fuertes los dolores, tengo mucha rabia en la situaci?n que voy quedando, jam?s fui una persona de andar pidiendo ayuda. Cuando quise sacar una pensi?n, en todos los lugares me rechazaron y eso me tiene mal y hasta he tenido malas intenciones conmigo»», advierte con pesar.
Evidentemente no puede trabajar de la forma normal en la que lo hace la mayor?a, los cientos de kilos de tierra que cayeron sobre ?l, le produjeron lesiones invalidantes, entre ellas dolores inimaginables en sus extremidades y en su brazo izquierdo, con el cual realiza la mayor?a de las cosas.
Hoy H?ctor Delgado vive de las «»changuitas»» que intenta hacer a diario y aunque quiso reinsertarse en alguna empresa, tras ser despedido de la constructora, la misma en la que sufri? el accidente y que, se?ala, fue el lugar donde lo persiguieron luego que volvi? a trabajar para terminar ech?ndolo sin reconocer lo que correspond?a por el tiempo de permanencia. Le entregaron 4 millones de pesos tras el accidente, pero tras volver a trabajar, los hostigamientos se hicieron permanentes, lo cual gatill? su despido. «»Fui al Juzgado Laboral para que se reabriera mi caso y me dijeron que el caso se hab?a cerrado y ya no se pod?a hacer nada. Me echaron porque me persiguieron despu?s que volv? a trabajar a la empresa el hijo del due?o se empez? a re?r y me trat? de ignorante, que as? se trataba a la gente como yo»».
Desde ese momento en el a?o 2012 intent? reinsertarse en alguna empresa, pero s?lo pod?a trabajar un d?a o dos, ya que al tercero los intensos dolores no lo dejan continuar. Decidi? enfrentar ese dolor y comenz? a tomar menos pastillas, porque le estaban da?ando el est?mago. «»Trabajo de jornal, pero no puedo hacerlo en empresas, porque no puedo hacer cosas pesadas. Se me han cerrado las puertas, qu? puedo hacer para aportar para mi casa. Es triste, porque tengo una hija igual que debo ayudarla y tampoco puedo»».
La vida de este ma?ihualino no ha sido f?cil, como ocurre en un pa?s en que el estado tiene su m?nima expresi?n tras la Dictadura, para facilitarles el negocio a los privados, negocio que est? destinado s?lo a quienes puedan pagar por los derechos que deber?an ser para todos.
Con cuarto b?sico rendido y una hija de 11 a?os que tambi?n sufre una delicada enfermedad y debe viajar permanentemente a Santiago, con los costos de estad?a que implica, H?ctor no dej? de tocar puertas para lograr algo tan simple, pero que cuesta tanto en Chile: una pensi?n. Pero no es una limosna, sino el reconocimiento de una vida de trabajo por el pa?s, un hombre que antes de cumplir los 13 a?os ya estaba entregando su fuerza laboral a Chile. «»Me duelen las costillas, las caderas y sobre todo el brazo izquierdo, pasan dos o tres d?as que no puedo hacer nada. Y los m?dicos no me han tomado en cuenta. He buscado todos los medios, incluso las AFPs, para jubilarme anticipadamente»».
Los pol?ticos «»visitantes»»
En todo este tiempo no son pocos los personajes p?blicos que lo han visitado y le han prometido ayuda, la que en ocasiones ha llegado y en otras s?lo han sido palabras de campa?a electoral. «»Hay personas que a uno lo buscan cuando hacen campa?as y cuando se sientan en el poder se olvidan de quienes prometieron ayudar, hay varios que ya se los dije, como Pablo Galilea, que se sac? una foto afuera y que me iba a ayudar y ahora s?lo para hablar con ?l hay que pedir audiencia unos cuatro meses antes, porque est? en el poder y as? hay varios que estuvieron aqu?»», relata.
Tambi?n apunta sus dardos contra la atenci?n m?dica. «»Cuando llegu? a Santiago me dijeron que si hubiese esperado dos o tres d?as m?s habr?a quedado en silla de ruedas»». Se entiende, el hombre est? dolido con un sistema que no funciona, donde la seguridad social est? ausente. «»Hay un m?dico en la Mutual que es un tal Videla y tengo de testigo a la enfermera que me ayud?, le dije que ten?a problemas en el brazo izquierdo y ?l me lo tir? tan fuerte, que estuve llorando medio d?a y con fuertes dolores. La enfermera me ayud? y all? me dijo que quer?a ganarme la plata a costillas de las licencias»», resume H?ctor Delgado, quien sigue esperando que todo lo que ha dado por el pa?s se devuelva en una pensi?n digna.
Si bien es cierto su credencial de discapacidad se?ala 60%, el dictamen de invalidez indica que s?lo tendr?a un 20% de menoscabo en su capacidad de trabajo, con diagn?stico dorsolumbalgia cr?nica.
Para poder pensionarse requiere un m?nimo de 50%, eso dicen los papeles, cosa muy distinta a la que a diario vive H?ctor Delgado, quien s?lo por caminar unas cuadras puede f?cilmente caerse. El sistema no funciona, al menos para los m?s pobres.
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