Monday, 21 October, 2019
En esa valla de la Alameda, esa micro del TranSantiago, esa estación de metro o el edificio de la eléctrica ENEL arden simbólicamente el abuso perpetrado por décadas de gobiernos neoliberales. Por Santiago y ahora todo el país, corren ciudadanos, jóvenes y adultos que ya no tienen nada que perder y que por lo tanto están dispuestos a todo, por sus abuelos, sus padres, por ellos mismos. El abuso de sueldos miserables, las pensiones de hambre, los robos de las grandes cadenas, la evasión de impuestos de los super ricos, los perdonazos multi millonarios a los empresarios y la permanente violencia de la cual el pueblo de Chile ha sido objeto explosiona en esa llama, ese fuego que consume el pasado para abrir un futuro, es la llama de las colusiones del confort, de las farmacias, es el financiamiento irregular de la política, el saqueo permanente de los grupos económicos, es la lucha del pueblo indígena, porqué no.
No hay espacio para la ingenuidad y explicar estas manifestaciones sólo por el alza del pasaje del metro, es eso y mucho más. La gente se cansó, es algo que hemos estado diciendo los últimos años, no hay persona en el mundo que pueda soportar tanta injusticia, tanto desdén y tanto tiempo sin ser escuchados. En ese sentido defenderse de la violencia de gobiernos y del estado neoliberal es la inevitable respuesta y los jóvenes dándonos el ejemplo. ¡Bendita juventud!
En esos incendios, en ese fuego arde la impotencia, la rabia, la tristeza de un país en que la mitad de los trabajadores gana menos de 350 mil pesos, donde para poder comer deben endeudarse con tarjetas del retail, donde te exigen trabajar 45 horas a la semana y no puedes asegurar una vida digna, porque dignidad humana señores, no es solo tener para comer y vestirse malamente, es también tener espacio para vacacionar, para compartir con tu familia y amigos, es también cultura, educación y entretención. Ese fuego exige, clama por una nueva Constitución democrática y que asegure derechos para todos y todas.
Lo que inició en Santiago sólo puede agudizarse, porque el Gobierno de Los Tiempos Mejores apaga el fuego con bencina una y otra vez e instala mayor represión, acorralando a los manifestantes. El Presidente Piñera ha señalado que “vivimos tiempos difíciles”, casi como un dejavu de su primer gobierno el 2010 y un muy mal chiste de su slogan de campaña.
La burla de los ministros o del propio Presidente comiendo pizza en un caro local de Vitacura, mientras el país se quemaba, es el símbolo de la indolencia del Gobierno. Algunos se concentran en la violencia, de la cual no sabemos de dónde viene, hemos visto uniformados infiltrados en manifestaciones similares y por otra parte parece ser más importante el incendio de una estación de metro que la muerte de adultos mayores por no contar con las condiciones mínimas para sobrevivir y que deciden quitarse la vida. Un contrasentido.
Nadie puede estar de acuerdo con las acciones de un lumpen que busca sólo dañar, no se puede justificar, pero la gran mayoría de los manifestantes salió a la calle por la violencia y humillación del Estado, “treinta pesos, por treinta años”, aunque la verdad es que esto viene de mucho antes, como herencia post Dictadura.
En Coyhaique, en la marcha de este sábado, Carabineros actuó casi por obligación, porque tenía que hacerlo, porque simplemente tenían que usar su carro lanza agua y vehículo de lacrimógenas en contra del pueblo, reprimiendo a niños pequeños, mujeres y adultos mayores, sin mediar provocación alguna, luego de la multitudinaria marcha de este sábado por la tarde. Las autoridades ausentes a nivel nacional y local, el Presidente ya no gobierna, sino que lo hacen los militares, como en Dictadura.
Por eso hay que avanzar en mejorar el sistema de pensiones, subir los sueldos, mejorar la salud y educación pública, nacionalizar los recursos naturales, terminar con los altos sueldos de políticos, acabar con el saqueo de los grupos económicos y la colusión de los grandes empresarios. El diagnóstico es el mismo desde hace años, lo que pasa es que los políticos y particularmente el gobierno no ha sabido escuchar, con un Presidente totalmente superado y que dejará para la historia las protestas más multitudinarias de la democracia y entregándole el país a los militares, superado por su propia incompetencia.
Los gobiernos conocen la receta. Van a intentar poner en contra a los propios trabajadores, instalar el miedo en las personas y el terror en las poblaciones. Pero saben, como dicen en las redes sociales, nos quitaron tanto, que nos quitaron hasta el miedo.
¡Avancemos juntos hacia un nuevo pacto social!
Autor: Tehuelche Noticias
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