Saturday, 14 September, 2019
La Compañía de Teatro La Obra se presentó en Casa Quinta con Prometeo Nacional, pieza teatral inspirada en Sebastián Acevedo, militante comunista que se inmoló en Concepción, para salvar a sus hijos de la cruel Dictadura Pinochetista.
“Prometeo Nacional Inspirada en el Caso de Sebastián Acevedo” no es una obra de teatro sencilla, es ante todo un trabajo profundamente humano, por más que su inspiración se encuentre en la tragedia de los dioses griegos. En un poco más de una hora Gisel Sparza, escritora y dramaturga, muestra la desdicha, pero también la convicción y el acto de amor de aquel que entrega su vida para salvar a otros, en este caso a sus hijos.
La obra se basa en la historia de Sebastián Acevedo Becerra, quien el 11 de noviembre de 1983 en un acto de desesperación y justicia, decide prenderse fuego e inmolarse frente a la catedral de Concepción, tras la desaparición de sus hijos Galo y María Candelaria, quienes dos días antes habían sido detenidos por agentes de la Central Nacional de Inteligencia (CNI), la terrible policía de Pinochet. “Don Sebastián él mismo se hizo fuego, con la intención de dar libertad a sus hijos, a sus compañeros y compañeras que estaban pasando por apremios ilegítimos o prisión. Entonces Prometeo luchó por nuestra libertad y don Sebastián también”, dice Gisel.
¿Qué pensaría Sebastián Acevedo si despertara tras largo sueño en el Chile de 2019? ¿Tendría la alegría de ver a sus hijos vivos? ¿O acaso se sentiría decepcionado del Chile actual? Son preguntas que intenta responder la obra. “El personaje se presenta un poco cansado de ser este ícono que en algún momento inspiró y movilizó, pero luego pasa a ser un souvenir casi folclórico, de este pasado nuestro llamado Dictadura que pasa a ser neofolclórica, cuando en el extranjero asocian Chile con Pinochet, Dictadura, Allende”.
La intención es, entonces, hacer una crítica al Chile actual, que hace uso de la Dictadura y las luchas sociales ochenteras, que al mostrarse en el extranjero “se venden muy bien, pero al interior no hay justicia, sigue Punta Peuco y una serie de cosas”, agrega Sparza.
Es también, por cierto, una profunda observación a la falta de justicia en el país y el negacionismo instalado y que se demuestra, por ejemplo, con la publicación de El Mercurio el 11 de septiembre pasado, donde un grupo de personas hace apología a la Dictadura y defiende al Gobierno de Facto de Augusto Pinochet, en complicidad con civiles. “Sebastián Acevedo es parte de una exposición, de un museo que va y viene, en Chile y extranjero y de tanto ver mujeres con fotos en sus pechos, como que ya no importa, por un mensaje sobre utilizado, pero que no se traduce en justicia efectiva”, apunta Gisel Sparza, acerca de la obra.
La crítica apunta a quienes dieron esa lucha social, hoy instalados en los círculos de poder, “pero que no ha hecho lo suficiente”.
Sparza considera que, si bien los jóvenes están interesados en estos temas, es más la indiferencia de ellos que el interés que demuestran. El compromiso social se afecta con un modelo que se sostiene sobre los pilares del individualismo, donde la cultura es paria y no referencia en la vida de ellos. “Hay momentos en que uno se cuestiona el compromiso social ante esta indiferencia”, precisa Sparza. Es, sin embargo, un acto de memoria, dirigida a los chilenos y chilenas que aún sueñan con una sociedad distinta y así lo entiende el público, que en buen número asistió a las presentaciones.
Argumento
La obra se genera a partir de un espacio conceptual, un museo en torno a figuras de la Dictadura, entre ellos Sebastián Acevedo, donde confluyen elementos del personaje histórico, que se presenta para contar su historia por última vez, porque no logra traspasar el muro del folclor. Previamente hace un recorrido por su vida, su historia comunista y al cerrar la obra le pregunta al Chile actual qué hará con su historia y la de miles que sufrieron. Le traspasa la responsabilidad al chileno contemporáneo.
La música tiene reminiscencias del folclor del campo profundo y de la raíz chilena, que es representada por la cantora popular, quien conduce la atmósfera y proyecta los lugares de la obra. Mientras la esposa de Acevedo, la señora Elena, también es parte de este diálogo que busca remecer y generar reflexión en el público, que se mantiene como parte de la escena.
En las distintas estaciones se muestra la división de las familias, el dolor de ellas ante la desaparición de sus seres queridos, el rol de los medios de comunicación de la época y la intimidad del protagonista.
En medio de esta puesta en escena, Sebastián Acevedo se inmola en un acto de amor y a la vez de lucha y resistencia contra la Dictadura de Pinochet. Prometeo ofreció un regalo a los hombres, les entregó el fuego, como símbolo de poder y saber, de alguna manera Acevedo hizo lo mismo, pues desencadenó un proceso de movilización en el Chile de los años posteriores a su muerte, que generaron la presión necesaria para que el Dictador abandonara el poder, al menos de forma simbólica.
“La contingencia e importancia que tiene la salvaguarda de los derechos humanos. No es un tema de los setenta u ochenta, sino que tenemos que estar atentos y atentas a cuidar nuestros derechos humanos. En el Chile actual, es fácil hacer el recorrido de lo que pasa con las pensiones, educación, salud. Es decir, hagamos memoria, porque esto sigue sucediendo”, remata Gisel Sparza.
Esta obra se hizo gracias al Fondo de Desarrollo de las Artes (FONDART) 2017 y su estreno se hizo ese mismo año en Lota. En Coyhaique, la Compañía La Obra Teatro se presentó en Casa Quinta Espacio Creativo y Cultural y algunos establecimientos educacionales, gracias a un FONDART 2019.
Autor: Tehuelche Noticias
Dramaturga Gisel Sparza: “Tenemos que cuidar los derechos humanos”
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