Tuesday, 29 December, 2020
Por Alex Bedoya, estudiante de Segundo Medio del Liceo Josefina Aguirre
La vida está llena de maravillas, de paisajes inimaginables, de seres hermosos y curiosos, pero no hay que confundirse, la vida es un lugar cruel y despiadado, donde normalmente el más cruel y frío es el que triunfa, pero ser el que triunfa no quiere decir que este sea el que más disfruta la vida, él que más feliz es.
Lo cierto es que nosotros como seres humanos estamos atados a lo que yo denomino: “los anillos del dolor”. Se ha visto y evidenciado que quienes sufrimos desgracias somos quienes las atraemos hacia nosotros, al menos el 95% de las veces, y eso es lo que deseo enseñarte en este artículo, por qué y el cómo de las desdichas.
Anillo de la confusión
A lo largo de nuestra vida muchos hemos visto cómo a pesar de nuestro gran esfuerzo no logramos avanzar, no logramos llegar a donde queremos por más que lo intentemos, por más que nos esforcemos. Ha tod@s nos ha pasado esto al menos una vez en la vida ya sea de jóvenes con algún amor o de adultos en el ámbito laboral, todo esto es consecuencia de estar aprisionados en el anillo de la confusión, puesto que nosotros no vemos realmente, buscamos y anhelamos algo que en verdad no necesitamos, algo que en el fondo sabemos que no es para nosotros y aun así insistimos y peleamos para demostrar lo contrario, nos confundimos y frustramos por no obtener lo que creemos merecer, pero lo cierto es que cada uno de nosotros merecemos algo más grande en valor que lo que creemos merecer, siempre lo que necesitamos, lo que merecemos, lo que debemos valorar ha estado ahí, cerca de nosotros, siempre ha estado justo frente a nuestros ojos y nunca lo hemos visto, pues siempre fuimos tan ciegos que nunca nos fijamos en lo que esta a nuestro alrededor, en lo que ya tenemos y no lo sabemos…..
Esto nos lleva al siguiente anillo.
Anillo del sufrimiento
Hemos estado ciegos y hemos estado luchando por algo que no nos merece y muchos de nosotros no lo hemos logrado, otros lo lograron, pero… ¿A qué precio? La mayoría de nosotros somos tan ciegos que aun viéndolo no lo vemos, creíamos que podíamos hacerlo, pero finalmente… No pudimos, después de estar en los cielos caímos a lo más profundo del infierno, con esto llega una tristeza inimaginable, que poco a poco se transforma en frustración, no podemos ver más que oscuridad, y con nuestras penas llegan las desgracias, pues ya nos hemos rendido, ya no podemos pensar positivamente y allí donde pongamos nuestra concentración, es allí donde se materializara, al no poder pensar más que desgracias, al no poder ver la luz en el camino, materializamos nuestros propios pensamientos, ya que es tal la magnitud de nuestra frustración que nuestras más terribles pesadillas poco a poco se materializan y acaban con nosotros.
Esto conlleva al tercer anillo.
TERCER ANILLO:
Anillo de la ira
Al no ver más que desgracia en nuestra vida no vamos llenando de una incontenible ira, que poco a poco llena y amarga nuestro ser, ira la cual iremos soltando con las únicas personas que nos aman y están siempre ahí en los momentos que más las necesitamos, así poco a poco nos iremos quedando solos, amargados, tristes y solitarios, cosa que solo empeorara más nuestra vida. Al cabo de un tiempo comenzaremos a odiar la vida, a creer que el mundo es nuestro enemigo, que todos son nuestros enemigos, este camino nos llevara a un lugar de no retorno si no despertamos a tiempo, al final esto causara la entrada al último y más peligroso anillo.
CUARTO ANILLO:
Anillo de la vida o el despertar
Es aquí donde llegan las almas en pena, donde caen aquellos que atravesaron duramente todos los anillos o lograron abrirse camino hasta este último anillo, aquí en este camino final, llegan aquellos que han sufrido tanto que llegaron aquí en estado de depresión, la última etapa del abandono, después de haber cruzado los infinitos anillos, después de haber sufrido cada etapa de cada anillo, por fin hemos llegado aquí, nuestra ira se ha transformado en depresión, la etapa más peligrosa de la negatividad humana, es aquí donde mostramos nuestra verdadera naturaleza, nuestra voluntad, nuestra fe…. Es aquí donde elegimos entre dos caminos, es aquí donde sufrimos el despertar o estado nirvana o caemos a la gran fosa del no retorno.
Al sufrir el despertar comenzamos a entender el mundo, a comprender cuando debemos actuar y cuando no, a valorar cada pequeño detalle, a ver a nuestro alrededor, a alejarnos de todo sufrimiento inútil de nuestra carnal existencia, nos alejamos de todo placer momentáneo que posee este mundo y por fin… comenzamos a vivir.
Al optar por el otro camino, sufrimos un abandono total a todo el significado de vida, de felicidad, de amor…. Marca el comienzo de una vida infernal, de una muerte en vida, ya no nos importa nada, ni las demás personas o seres vivos ni nosotros mismos, nos metemos en todo tipo de problemas, buscando solo una cosa… morir, pero al optar por este camino, la desgracia nos sigue donde quiera que vayamos, pues es tal la magnitud de nuestra desgracia, que no se nos permite ni morir….
Estos son los 4 anillos del Samsara, son lugares donde nadie debería estar ni desearle estar a alguien, y al leer esto solo quiero decirte algo querido lector o lectora.
Elige tu momento con sabiduría, aprende a observar y saber cuándo luchar y cuando no hacerlo, mira a tu alrededor y aprecia lo que tienes, valora lo que puedas obtener más siempre recuerda lo que tuviste antes, los que te acompañaron desde el inicio y quienes siempre están ahí para ti, pues puede que lo que busques… ya hayas encontrado.
Autor: Álex Bedoya
Los cuatro anillos del Samsara
Como una forma de hacer sostenible este medio de comunicación y con la convicción de que el periodismo independiente y sin censura es necesario para Chile y la región, es que queremos contar con tu apoyo económico, con el fin de mantener TehuelcheNoticias.cl.