Monday, 23 November, 2020
Alejandra Vélez Aguirre. Trabajadora de la salud mental
“Me llamo Dani, tengo 8 años, voy en 2do básico, tendría que ir en 3ro, pero el Germán se murió a la mitad de mi crecimiento…me da mucha pena, pero guardo mis lágrimas para que mi mamá y mi hermana no se pongan más tristes, él se quiso morir, porque sufría mucho, a veces me da miedo que alguien más se muera en mi familia. A veces siento que él me habla y me abraza y le digo …le digo hermanito, eres mi hermanito favorito. A veces me siento triste porque se fue, a veces me siento feliz por él, porque él está feliz, ya no está sufriendo. A veces me enojo con él, porque se quiso morir y a veces lo disculpo y empezamos a hablar, así como estamos hablando contigo ahora y él también me ha pedido disculpas…”
“Soy Lara, tengo 29 años, ser una sobreviviente de suicidio para mi significa tener un millón de preguntas, significa tener que aprender a vivir sabiendo que mi persona se fue antes, significa que no es fácil, que duele el alma. Pero cuento con un grupo de apoyo conformado por mujeres extraordinarias que juntas nos apoyamos y escuchamos en nuestros momentos de tristeza con quienes puedo hablar y contar en cada momento, son mujeres que pasan lo mismo que yo, quienes están dispuestas a ayudar.
Sé que es difícil hablar sobre nuestra persona que murió por suicidio, que no es fácil, pero se puede encontrar un grupo de autoayuda y que cuando se es parte de él es maravilloso”.
Dani a sus 8 años y Lara a sus 29 son sobrevivientes de suicidio y como tales deben sobrevivir emocionalmente día a día al dolor de la pérdida ;además del dolor que se experimenta después de una muerte “convencional”, deben recorrer el laberinto de la culpa, la confusión, y la montaña rusa de las emociones de estar triste, feliz, confundide, enojade y preguntarse una y otra vez las preguntas en espiral que solo experimentamos quienes hemos sobrevivido a una perdida por suicidio, ¿y si hubiera hecho esto o lo otro? ¿Y si no le hubiera dicho esto o lo otro?
Y en este viaje, las estaciones del duelo por suicidio se suceden una a otra, en un paisaje frio e inhóspito, muchas veces solitario,(la gente no sabe cómo hablarte del tema y lo evita), desde el shock, la negación, la culpa, la tristeza, la rabia hasta llegar a alcanzar la aceptación, el viaje es largo y a veces se acompaña de estigmas( cuando alguien te ve de manera negativa por creerte diferente a lo típico) y prejuicios del entorno (¿que habrá hecho esa familia para que les pasara eso?).
Padres y madres de hijes que mueren por suicidio se preguntan ¿qué hice mal?, ¿en qué falle?, como si elles fueran los únicos que influyeron en la vida de sus hijes, auto atribuyéndose, injustamente, toda la responsabilidad en la consecuencia de sus actos.
Las parejas sienten que fallaron por no haber cuidado del otre y se culpan de seguir adelante con su rutina desde la subsistencia cotidiana básica hasta una rutina diferente.
Les hijes sienten que han sido abandonades, traicionades por no ser merecedores de amor.
Nuestra fortaleza como sobrevivientes consiste en ser conscientes de que a pesar de que nuestro ser querido eligió la muerte, Dani, tú, yo, todes nosotres elegimos la vida y les honramos en nuestra memoria, viviéndola.
Hoy 23 de noviembre quiero decirte a ti, compañera de viaje, sobreviviente de una pérdida por suicidio, que a pesar de que estás viviendo uno de los dolores más intensos de la experiencia humana, no estás sola, estamos contigo, somos un grupo de apoyo mutuo mujeres que con compasión y paciencia infinita construye un espacio para hablar, escuchar, pertenecer donde puedes expresar tus sentimientos y experiencias sin ser juzgade, y donde podrás dar y recibir una mano amiga y amorosa.
Carta de Derechos del Sobreviviente de un Suicida
Tengo el derecho a estar libre de culpa.
Tengo el derecho a no sentirme responsable.
Tengo el derecho a expresar mis sentimientos y emociones, aun cuando no parezcan aceptables, mientras que no interfieran con los derechos de otros.
Tengo el derecho a que mis preguntas sean contestadas honestamente por las autoridades y los miembros de la familia.
Tengo el derecho a no ser engañade porque otros crean que pueden ahorrarme un dolor mayor. Tengo el derecho a mantener una sensación de esperanza.
Tengo el derecho a la paz y la dignidad.
Tengo el derecho a tener sentimientos positivos respecto a la persona que perdí por suicidio, sin importar los eventos anteriores o simultáneos a esa muerte prematura.
Tengo el derecho a conservar mi individualidad y a no ser juzgade a causa de esa muerte suicida. Tengo el derecho a buscar orientación y grupos de apoyo que me posibiliten para explorar mis sentimientos honestamente y a facilitar el proceso de aceptación.
Tengo el derecho a lograr la aceptación.
Tengo el derecho a un nuevo comienzo.
Tengo el derecho a ser.
Grupo de apoyo mutuo mujeres AMOR. Puedes contactarnos al mail avelezaguirre@yahoo.es
En la región de Aysén tu vida es importante para mí.
Línea por la vida de fundación para la confianza 1515
Salud responde 60036077770
Fono infancia integra 800200818
Servicio de atención médica de urgencia SAMU 131
Autor: Alejandra Vélez
Columna: En el día internacional del sobreviviente de suicidio
Como una forma de hacer sostenible este medio de comunicación y con la convicción de que el periodismo independiente y sin censura es necesario para Chile y la región, es que queremos contar con tu apoyo económico, con el fin de mantener TehuelcheNoticias.cl.