Tuesday, 27 October, 2020
Nunca en la historia republicana de nuestro país, los chilenos y chilenas, anónimos y anónimas, incluyendo inmigrantes y pueblos originarios, habían tenido la opción de ser parte de una nueva constitución. Por lo general el pueblo fue ninguneado por la oligarquía y la elite, que refrenda ese desprecio en encendidas columnas y editoriales de la prensa coaptada. Por eso la gran participación de este domingo se debe al hecho que los chilenos sienten que este proceso les pertenece, que fue la masiva, amplia e intensa movilización social de hace un año atrás, la que abrió el camino. Independientemente de la opción que gane, el país no será el mismo tras este 25 de octubre.
Más allá del origen del proceso y el marco impuesto por algunos partidos políticos, la gente ve una oportunidad de avanzar hacia un país más democrático y justo. Existe una posibilidad cierta de comenzar a dejar atrás el Chile actual: injusto, poco democrático, desigual e indigno para la gran mayoría del país.
Largas filas con rostros de esperanza, en medio de un espíritu democrático y republicano, recorrió Chile como hacía tiempo no ocurría, aun en pandemia. En este escenario no faltarán quienes con ánimo oportunista intentarán sacar dividendos políticos tras la masiva participación, olvidando que fue el Gobierno y sus autoridades las que pusieron todos los obstáculos posibles al proceso. El país sabrá juzgar a los oportunistas y aquellos otros, que por convicción, abrazaron una causa hace muchos años.
Cabe recordar que fue esta administración que condicionó cualquier proceso de cambio constitucional en el anterior gobierno de Michelle Bachelet, que torpedeó permanentemente ese proceso, junto a sectores conservadores de la Nueva Mayoría.
Será el pueblo, con sus organizaciones sociales, territoriales y funcionales y partidos políticos consecuentes en su accionar histórico, los que abrazarán el triunfo de las mayorías instaladas tras el recuento de votos.
Chile transita hacia un cambio estructural de los modelos de relaciones político, social y económico y en esos nuevos escenarios todos somos necesarios, nadie sobra, es en la diferencia y diversidad donde debemos encontrar de forma civilizada los acuerdos para mejorar nuestras condiciones de vida precarizada. Y en esto el pueblo no puede, ni debe guardarse, habrá que seguir en la calle, manifestando nuestras demandas, porque es la Autoridad la que debe supeditarse al soberano y si ese soberano quiere Asamblea Constituyente, el poder político debe obedecer, así funciona la democracia y no con acuerdos a espaldas del pueblo.
Los procesos no terminan con una votación cada cierto tiempo, la democracia no se reduce a eso, es mucho más, es la certeza de que somos sujetos políticos y que desde allí adoptamos posiciones y somos parte de las medidas y las decisiones que toman las autoridades, que deben responder al mandato legítimo del pueblo.
Mientras termino estas líneas desde el Colegio Antoine de Saint Exupery en Coyhaique, observo una esperanza impresionante, millares de jóvenes votaron por primera vez con la convicción que no será en vano, a ellos se lo debemos y sobre todo, a quienes no están con nosotros, porque dieron todo lo que podían dar: su vida.
Mil veces venceremos…y será hermoso!
Autor: Tehuelche Noticias
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