Thursday, 08 October, 2020
*”Hace tiempo perdimos el miedo” y “podrán arrebatarnos muchas cosas, pero nunca la esperanza y la dignidad” dicen los estudiantes, que se mantienen movilizados de cara al plebiscito del 25 de octubre.
En este trabajo radial, original para la Asociación Latinoamericana de Educación y Comunicación Popular (ALER) y la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE), estudiantes chilenos y el Foro por el Derecho a la Educación, analizan el contexto actual de la lucha estudiantil y la criminalización de la protesta social, en el marco de un “Estado policial y terrorista”.
El estudiante Gustavo Gatica es, no solo símbolo de la resistencia en Chile, sino ejemplo de resiliencia humana, esa capacidad para reponerse a la adversidad ante situaciones complejas. A sus 21 años, este estudiante de historia perdió la visión de ambos ojos, consecuencia del brutal accionar de la policía chilena, tras las manifestaciones que se generaron a partir de octubre de 2019, cuando cámara en mano, fotografiaba la represión de Carabineros sobre sus compañeros estudiantes en pleno centro de Santiago. “De sus ojos corrían dos hilos de sangre, mutilados y ciegos para siempre”, señalaron quienes lo socorrieron.
Meses después, Gustavo Gatica, lejos de auto compadecerse, sigue siendo parte de la protesta estudiantil, que desencadenó la revuelta popular que llevó a Chile a un proceso constituyente inédito, cuyo plebiscito para cambiar la constitución hecha bajo la Dictadura de Augusto Pinochet, se hará este 25 de octubre , en cuya campaña comunicacional participa. “Históricamente ocuparon el terror para mantenernos en la desigualdad, sin embargo lo que hemos logrado hasta ahora no puede quedar en nada. Estamos por ganar una batalla que vienen dando nuestros abuelos y abuelas hace muchos años y hoy está en nuestras manos construir un Chile más digno y democrático. Podrán arrebatarnos muchas cosas, pero nunca la esperanza y la dignidad”, recalcó.
La pandemia de covid 19 reestructuró el panorama completo y Chile no es la excepción. De hecho, la enfermedad ha golpeado duro a los chilenos y chilenas, en términos de nivel de contagiados y muertos, siendo una de las naciones más afectadas del mundo.
En este escenario, la lucha estudiantil se ha volcado a las redes sociales y a los escasos espacios públicos que se abren y cierran periódicamente, ante el retroceso de las medidas de cuarentena obligatoria en gran parte del país.
Diego Parra Moreno, del Foro por el Derecho a la Educación Pública, parte de la Cooperativa de Trabajo Centro Alerta y miembro investigador asociado del observatorio chileno de políticas educativas, señaló que los estudiantes en Chile han sido altamente propositivos y además han liderado los cambios sociales en el país. “Se movilizan para denunciar el atropello de sus derechos y ser altamente propositivos, en cuanto a profundas ideas y convicciones de querer transformar la realidad. Podemos decir que en Chile el movimiento estudiantil secundario asumió esta lideranza, de un proceso necesario de cambios al modelo capitalista neoliberal, pero al mismo tiempo ha generado profundas desigualdades y abusos. Por lo tanto, ellos iniciaron este descontento social que vivimos desde el 18 de octubre de 2019, por el alza del pasaje, pero también han sido los primero en este contexto de pandemia en denunciar los atropellos y vulneraciones que ha sufrido la comunidad educativa en general y también la sociedad en su conjunto en el contexto de pandemia”, dijo Parra.
Cabe consignar que los estudiantes chilenos han planteado fórmulas para un cambio en el modelo educacional, altamente concentrado y que segrega por condición social y económica.
Parra asegura que la rebelión popular ha tenido un alto costo para los estudiantes, en términos emocionales y físicos, por una represión sostenida en el tiempo. “producto de esta rebelión de la juventud popular hay miles de estudiantes y jóvenes en Chile que continúan en la condición de presos políticos, tras protestar en las calles, cientos y miles de víctimas con trauma ocular, físico o emocional, producto de las torturas o acciones represivas de las fuerzas del orden. Particularmente la niñez y juventud mapuche continúa viviendo el abuso policial y militar en sus comunidades, por una lucha digna como es la recuperación de sus tierras. También las lideranzas estudiantiles secundarias que se han movilizado por la eliminación de la prueba de selección universitaria, hoy una prueba de transición universitaria también se les ha perseguido, criminalizado desde el discurso y la acción”.
La misma opinión tiene Gonzalo Martínez Schwartz, estudiante de educación pública, ex secundario, egresado del Instituto Barros Arana, parte de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios y de la red contra la represión de estudiantes, quien advierte que el Estado creó las condiciones para reprimir y criminalizar la protesta estudiantil. “Se fortalece y se pretende asegurar el control social de sectores críticos como el estudiantil, mediante políticas de seguridad interior en educación, que ya no es un área que se politiza en educación, sino que se centra en una mirada de seguridad interior de Estado, donde se invierte en infraestructura represiva y vigilancia, para fortalecer leyes como Aula Segura”.
Cabe mencionar que la asamblea coordinadora de estudiantes secundarios (ACES) levantó cuatro propuestas en periodo de pandemia, entre ellas, no retornar a clases presenciales durante el 2020, iniciar un proceso de participación de las comunidades educativas para evaluar condiciones de regreso en 2021, promoción automática de alumnos y repitencia para quienes lo deseen, admisión universal y gratuidad en educación superior, porque dicen que pruebas de selección reproducen condiciones de desigualdad social, además de garantizar alimentación digna a los estudiantes y sus familias, en contexto de pandemia.
“Hay una criminalización desde el Estado, sus instituciones y medios de comunicación”
Para Diego Parra, el Estado y sus instituciones, bajo el modelo capitalista neoliberal, han promovido la represión por acción directa y simbólica, hacia las comunidades educativas en lucha. “el estado y sus distintas instituciones, bajo una Constitución ilegítima que sigue vigente desde la Dictadura Cívico Militar y que ejerce estas vulneraciones a las comunidades educativas y especialmente hacia los estudiantes. Por supuesto que los principales medios de comunicación son parte y sus dueños son parte de los principales grupos económicos que operan en Chile y operan articuladamente con una agenda comunicacional que creemos es entregada por el Gobierno, que ha tenido tres ministros de educación que han hablado contra y criminalizado a los estudiantes como delincuentes”.
Un estado policial que continúa con su accionar en pandemia, en el contexto de un toque de queda que ya cumplió seis meses, con particular represión sobre estudiantes y mapuche y que hace poco aprobó una ley conocida como Aula Segura, que permite la expulsión automática de estudiantes, sin un debido proceso, según manifiesta Diego Parra. “Esta ley en particular permitió que las fuerzas policiales ingresaran a los establecimientos educacionales y hubo una serie de atropellos no solamente de golpes, sino torturas dentro de los establecimientos educacionales, algo inédito en el país, incluso reconocido por apoderados que fueron estudiantes de liceos públicos en tiempos también oscuros del país”.
Se trata de una ley que entrega más atribuciones a los directivos de establecimientos educacionales, con posibilidad de expulsar estudiantes sin debido proceso y sin garantizar el derecho a la educación, sin elementos pedagógicos, sino de carácter punitivo, para instalar política de control social desde el Ministerio del Interior.
La criminalización de los jóvenes chilenos se resume en la existencia de un estado policial, represor con la institucionalidad a su servicio, según precisó Diego Parra. “Se está apoyando a Matías Rojas Marambio, joven estudiante del Liceo de Aplicación, que se lo está acusando de quemar un hotel en Baquedano, sin tener prueba alguna. Hace un par de días la Defensoría Popular logró sacar de la cárcel al estudiante Alejandro Carvajal, sin antecedentes previos, a quien se le acusaba de quemar la sede de una universidad privada y así podemos seguir estudiantes y jóvenes en condición de víctima de un estado policial”.
Gonzalo Martínez en tanto, considera que la movilización estudiantil no pasa solo y exclusivamente por temas de educación, sino que amplía el foco de las demandas contra el modelo neoliberal. “los estudiantes no solamente han luchado por educación, sino que han dado una lucha transversal para toda la sociedad en Chile y Latinoamérica, han sido una especie de caballo de Troya de la movilización social”.
Brecha generacional
Para el estudiante Martínez Schwartz, la lucha de fondo es contra el sistema político y social que existe en Chile y cómo se manifiesta en lo público. “existe un interés de perpetuar el modelo que es neoliberal, clasista, patriarcal, racista y además adulto céntrico, que tiene que ver en cómo conectamos ese Estado terrorista y criminal con la criminalización de la juventud, que es un polo de renovación, que no solamente hace una guerra contra el sistema, sino contra otras generaciones que ven el mundo de manera diferente”.
El estudiante chileno Gonzalo Martínez va incluso más allá al precisar que en Chile la rebelión es la respuesta ante un Estado chileno terrorista. “la demanda fundamental se resume en una sola palabra que es rebelión, contra el estado policial y terrorista, se levanta la reivindicación del fin a la represión, que ve justicia, verdad y castigo no solamente en el ámbito educativo, sino a nacional y plurinacional”.
En Chile el derecho a la educación no está consagrado como un derecho social garantizado, por lo que está supeditado a los intereses de carácter privado, razón por la cual en Chile el negocio de la educación es uno de los más rentables para los grupos económicos, según se desprende de las opiniones de Diego Parra, del Foro por la educación pública. “En esta Constitución heredada de la Dictadura, el derecho a la educación no posee garantía constitucional, por lo que todos los derechos de carácter individual, en este caso, privados, están por sobre los derechos sociales y en particular se refleja en el derecho a la educación”.
La criminalización es selectiva, que apunta a los sectores más vulnerables, quienes entendiendo la injusticia del modelo, salen a protestar para exigir derechos que se les niegan, según advirtió Diego Parra. “es una represión y criminalización de carácter selectiva y orientada a las juventudes populares, que se manifiestan contra el modelo y quieren transformar la realidad actual”.
“Mientras haya vida, hay esperanza”
Si bien es cierto en Chile en estos momentos hierve un germen contra los partidos políticos, que cansó a la clase gobernada, de todos modos amplios sectores ven en la elaboración de una nueva carta fundamental, el momento de reestructurar la gobernanza y el modelo actual, pero eso pasa también por la unidad de los estudiantes y la proyección de sus demandas, según explicó Gonzalo Martínez. “tenemos que proyectarnos en el corto y mediano plazo, o si no, los estudiantes vamos a quedar sometidos a la explosividad de la coyuntura y no vamos a poder organizarnos en una proyección a largo plazo. La iniciativa fundamental es reconformar y revisar estos espacios, a la vez que estemos movilizados hacia afuera para con nuestros pueblos”.
El mensaje del estudiante Gonzalo Martínez es continuar en la lucha, “incluso si en aquello se nos va la vida”, porque vivir en un país más justo y democrático es posible.
“Mientras haya vida, hay esperanza y en ese sentido la lucha y la rebelión continúan. Hemos visto a Gustavo Gatica, Fabiola Campillay (ciegos por el accionar de Carabineros), siguen teniendo vida y esperanza y han continuado relevando un mensaje de lucha, positivo al mismo tiempo y que nos impele a seguir peleando y nos llega profundamente en dar la vida si es necesario, por ello”.
Por su parte, Ayelen Salgado Castillo, relacionadora pública de estudiantes secundarios, hizo un llamado a la juventud latinoamericana a seguir luchando por democratizar la educación en los países que conforman América Latina y el Caribe.
“Es importante como estudiantes y juventud en general latinoamericana que está dando una lucha que traspasa las fronteras y que es por algo mucho más profundo, que es sobre este modelo, este sistema que tiene la vida precarizada dentro de los distintos países en Latinoamérica, hay que seguir la lucha, estamos en octubre y todos sabemos lo que se viene, pero el miedo se nos quitó hace mucho tiempo y vamos a seguir adelante”.
Las propuestas de los estudiantes chilenos en materia educativa pasan por la incorporación de elementos para una educación con enfoque integral, emocional, no sexista, anti patriarcal, no racista, inter e intracultural, comunitario y socio productivo y que para conseguirlo se requiere la máxima unidad posible, ante un estado que históricamente criminalizó la movilización estudiantil.
Autor: Tehuelche Noticias
Como una forma de hacer sostenible este medio de comunicación y con la convicción de que el periodismo independiente y sin censura es necesario para Chile y la región, es que queremos contar con tu apoyo económico, con el fin de mantener TehuelcheNoticias.cl.