Monday, 25 November, 2019
El acuerdo por la Unidad Nacional y la propuesta de una Convención Constituyente, tras el plebiscito de abril próximo, tiene un vicio de origen, es decir, es la imposición desde arriba hacia abajo, por una clase gobernante que es parte del problema y que desde hace tiempo tiene una importante crisis de legitimidad ciudadana.
Por eso se requiere otorgar a la instancia que decidirá la Nueva Constitución el carácter de Asamblea Constituyente Plurinacional y que sean los propios delegados, una vez que sean electos, quienes definan el reglamento y que establezcan los detalles de participación y quorum respectivos.
En los cabildos sistematizados hasta ahora, no sólo es arrolladora la demanda por una Asamblea Constituyente Plurinacional, sino también que sea la propia ciudadanía la que decida la fórmula más representativa, con el fin de garantizar la contribución de las organizaciones y movimientos sociales, como de las minorías de migrantes, discapacitados o sexuales, entre muchas otras, que han sido largamente postergadas e invisibilizadas.
Junto con eliminar las inhabilidades que asisten a quienes son dirigentes sociales y vecinales, este proceso deberá asegurar la equidad de género y una cuota de participación para pueblos originarios. La idea es una sola, lograr que ningún chileno, chilena o quienes se sienten parte de los pueblos originarios dejen de sentirse representados en la Asamblea, porque el país decidió que nadie sobra y todos somos necesarios e imprescindibles para la refundación de este nuevo Chile.
Se requiere también que ambos plebiscitos, tanto el de entrada para cambio constitucional, como el de salida para ratificar la nueva Carta Magna, sean de carácter obligatorio y que considere la participación de las personas mayores de 14 años, como una señal y un gesto hacia la juventud, grupo etario que busca las fórmulas de participación, pero que la política partidista no ha dado el ancho para lograr re encantarlos. Sin embargo, qué duda cabe, que son sujetos inmensamente politizados y que han sido sujetos fundamentales para que el vaso rebasara y lograr la causa que nos convoca.
Junto con ello, cada candidato a delegado deberá levantar un programa y ponerlo a disposición de los electores y del pueblo de Chile por medio de las plataformas que correspondan. De ahora en adelante, debemos acostumbrarnos que los programas de todas las candidaturas se cumplan, de lo contrario revocar el mandato que la soberanía popular entrega a cualquier autoridad electa.
Pero también se hace necesario que quienes ejerzan cargos públicos actualmente no sean parte de estos procesos, para evitar cualquier conflicto de interés o entregarle una ventaja insoslayable para los demás. Esto debería correr también para los cargos de confianza del Ejecutivo.
Contrario a lo que piensan algunos, la movilización continúa en la calle y los cabildos autoconvocados siguen su marcha. De hechos este domingo en Coyhaique, se realizó un gran cabildazo familiar que reunió a más de cien personas, organizado por la mesa de unidad social, donde junto a la olla común y actividades de todo tipo, los coyhaiquinos pensaron la Nueva Constitución para el país.
Chile Despertó y seguirá en la calle, a la espera que el Gobierno desista de su tozudez en intentar imponer sus propios términos en complicidad con algunos partidos políticos, soslayando la demanda ciudadana.
¡Está todo por hacer, porque otro mundo es posible!
Autor: Editorial
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