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En última elección del Colegio Profesional.
El 5 y 6 de noviembre pasado el Colegio de Arquitectos de Chile realizó la elección de su nueva directiva nacional con un importante aumento de la participación de un 57% respecto a la elección de 2017.
La región de Aysén aportó con un Director Nacional, que sacó la cuarta preferencia a nivel país. Se trata del profesional Fernando Miranda Monsalve, quien se desempeña en la Universidad de Aysén. “Queremos que el colegio vuelva a tomar un rol preponderante en la sociedad, siempre hemos jugado un rol de puente integrador entre las miradas individuales y colectivas, queremos ser un aporte para los cambios, ser el vínculo entre los intereses individuales y el bien común. Tenemos que impulsar políticas públicas que vayan en beneficio de la sociedad en su conjunto”, fueron las declaraciones del profesional que busca incidir en las políticas públicas.
Fernando Miranda, quien fue parte de una lista progresista, añadió que “invitamos a todos los arquitectos a participar, a ser parte de este cambio y apoyarnos en esta campaña por un nuevo colegio”.
Miranda, flamante Director Nacional del Colegio de Arquitectos, agregó que “como arquitectos queremos ser agentes de cambio en la sociedad que se encuentra expectante con el cambio constitucional, que el colegio sea un actor en estos cambios y contribuir a mejorar las políticas públicas, entre ellas el derecho al territorio, vivienda y acceso a los servicios que la sociedad moderna puede entregar”.
Cabe señalar que de 1758 personas habilitadas para sufragar, lo hicieron 745, es decir, sobre el 42% del padrón electoral, quedando como delegación zonal Aysén los profesionales Gisela González Garcés, Paula Galindo Cárcamo y Ricardo Solé Órdenes.
Existe una clara relación entre la arquitectura y el desarrollo de los espacios públicos y de las ciudades, por eso se requiere de arquitectos que incidan en la gestión y que tengan herramientas para evaluar proyectos ciudadanos en espacios multidisciplinarios.
Es de esperar que la nueva directiva esté del lado de la comunidad y no de grandes proyectos inmobiliarios y fondos de inversión, como asimismo que sea capaz de salir de su letargo en materia de política de vivienda del país y superar el modelo actual de crecimiento y desarrollo de las ciudades, donde la segregación se manifiesta en cada proyecto habitacional.
Cabe mencionar por último que la nueva directiva nacional regirá por dos años.
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