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Estamos en un momento crucial de Chile, después de una gran movilización histórica surge la posibilidad de levantar ideas y trabajo para una nueva Constitución y nosotras/os como activistas sociales autoconvocadas/os en asamblea, nos sumamos a este importante proceso, que abre por primera vez, después de la dictadura de Pinochet, una posibilidad de cambiar la Constitución ilegítima heredada de la dictadura. Creemos que es momento de unirnos como pobladores y habitantes de los territorios más allá de las militancias en partidos, pues existe una enorme lista de demandas y temas que nos invitan a ser parte de este proceso.
Sabemos que en la organización está nuestra fuerza, y que se acerca una posibilidad de emparejar la cancha respecto de nuestros derechos, por lo que hemos decidido trabajar en primera instancia por el Apruebo a través de la Convención Constitucional. A pesar de que sabemos que es un tratado cocinado a puertas cerradas por la clase política corrupta, en el pasado acuerdo de paz, firmado en Noviembre del año pasado, estamos dispuestas y dispuestos a realizar nuestro mejor esfuerzo, para avanzar hacia la construcción de una nueva Constitución, mediante Asamblea Constituyente.
Tenemos en Aysén años de activismo político, eco social, hemos luchado contra mega transnacionales y grupos económicos gigantes, queremos sumar esa experiencia de organización a la construcción de una mejor sociedad, más justa y solidaria, tanto entre humanos como con el reino natural que nos rodea.
Vamos a participar en el plebiscito y en las elecciones de todo tipo de representantes que intenten conquistar nuestros votos, ya estamos aburridos de que el centralismo ponga sus candidatos y después las decisiones se tomen en desmedro de los territorios.
Queremos una nueva Constitución que reconozca a quienes estaban antes del Estado chileno en el territorio; que tenga la justicia social como eje principal; que exista una real descentralización; que incluya el respeto por todas las razas, etnias, culturas, géneros; que valore la diversidad como algo elemental; que incluya el sueño de las personas simples y sencillas, a las y los trabajadores humildes, de todas las áreas; donde nuestras abuelas y abuelos tengan derechos garantizados para envejecer con dignidad; donde las niñas, niños y niñes sean considerades.
Son miles de cambios posibles, que sólo lograremos presionando socialmente, trabajando en conjunto, de manera organizada y con mucha alegría, porque vamos a construir otro país.
La naturaleza de Chile tiene que dejar de ser un recurso y convertirse en nuestra bandera de lucha, la tierra nos alimenta y sostiene, merece respeto y defensa, ¡somos las 3° Reserva Mundial de Agua Dulce en Sólidos!
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