Por Miguel Ángel Rojas
El 21 de junio es una noche mágica, misteriosa y energética. Sin duda, esta noche es diferente a las demás. Es la noche más larga del año debido al solsticio de invierno, cuando la Tierra alcanza su mayor inclinación respecto al Sol, resultando en el día con menos horas de luz del año. En el hemisferio norte, el solsticio de invierno ocurre el 21 de diciembre, mientras que en el hemisferio sur se celebra el 21 de junio.
El solsticio de invierno es una fecha muy especial para quienes creen en una conexión profunda entre el ser humano y la naturaleza, y consideran que estamos interconectados con el cosmos. Para muchas tradiciones antiguas, el hombre y la naturaleza eran un microcosmos que reflejaba los principios del macrocosmos o del cielo, y la vida humana encontraba sentido en su relación con el universo y las deidades.
Esta fecha es particularmente significativa para los diez pueblos indígenas de Chile, quienes celebran desde tiempos ancestrales el inicio de un nuevo ciclo con más sol, el brote de vegetales, la reproducción de animales y la producción de alimentos. El Wetxipantü mapuche (24 de junio) y el Machaq Mara aymara (21 de junio) son las dos festividades principales y de mayor convocatoria., Se ha declarado feriado legal el día del solsticio de invierno en el hemisferio sur, conocido como el Día Nacional de los Pueblos Originarios.
El We Txipantü es parte fundamental del conocimiento mapuche, basado en el «Inarrumeaymi» (la observación de la naturaleza). Este conocimiento determina el calendario mapuche, compuesto por 13 meses de 28 días, con cuatro estaciones de distinta duración:
Pukem: Periodo de lluvias, equivalente al invierno, de aproximadamente cuatro meses.
Pewü: Periodo del verdor y los brotes, equivalente a la primavera, de aproximadamente tres meses.
Walüng: Periodo de la cosecha y la abundancia, equivalente al verano, de dos meses.
Rimü: Periodo del descanso de la tierra, equivalente al otoño, de unos cuatro meses, y es el periodo del ngillatun para agradecer.
En resumen, esta es la fecha más importante del año para el pueblo mapuche, celebrada desde tiempos ancestrales. Hoy en día, es una oportunidad para mantener vivas nuestras raíces y unirnos en torno a las creencias tradicionales. Se celebra como la muerte y el renacimiento del sol, marcando el inicio del invierno y la renovación de la fuerza vital. Aunque hoy es el día más oscuro del año, los días siguientes empezarán a ganar luz, llevando a la naturaleza hacia su plenitud.
Este periodo se caracteriza por el reposo del hombre, un tiempo indispensable para ordenar nuestro tiempo y que, al reanudar nuestra marcha, nos proporcione los resultados esperados. Es un momento para meditar y reflexionar a solas con nuestra conciencia, para aspirar a elevar nuestra condición y encontrarnos con nuestra autorrealización. Es la oportunidad, simbólicamente, de volver a nacer, iniciar una nueva vida sin ataduras y aprender de los errores del pasado para proyectar un futuro más próspero y ameno.
El respeto por la identidad cultural y el entorno no solo contribuye a la formación de personas reflexivas y conscientes del medioambiente, sino que también juega un papel crucial en el fortalecimiento de la identidad y la autoestima de los estudiantes en las Escuelas. Al valorar y celebrar sus raíces culturales, los estudiantes desarrollan un sentido de pertenencia y orgullo por su herencia. Este reconocimiento y apreciación de su propia identidad cultural les permite enfrentarse al mundo con una autoestima robusta, sabiendo que su historia y tradiciones son valiosas.
Asimismo, este enfoque educativo fomenta el respeto y la comprensión entre diferentes culturas, promoviendo una convivencia armoniosa y enriquecedora. Cuando los estudiantes se sienten valorados y respetados en su entorno educativo, están más dispuestos a participar activamente y a comprometerse con su aprendizaje y con la comunidad.
Por lo tanto, integrar el respeto por la identidad cultural y el entorno en la educación no solo enriquece el conocimiento académico, sino que también refuerza la identidad y autoestima de los estudiantes, preparándolos para ser individuos seguros y comprometidos con la construcción de un mundo más justo y sostenible.
PhD(c) Miguel Ángel Rojas Pizarro.
Psicólogo- Profesor de Historia y Cs. Políticas.








