Thursday, 10 September, 2020
Por Diego Salinas B. (Profesor de Historia, Geografia y Ciencias Sociales)
El golpe de estado y la dictadura de la junta encabezada por Augusto Pinochet en 1973, tuvo como objetivo destruir por completo el movimiento obrero. Todos los sindicatos y organizaciones de izquierda quedaron prohibidos, se suspendió toda actividad política, se instó a denunciar y a delatar a los adherentes al gobierno popular de Salvador Allende y se realizaron cerca de 300.000 despidos ordenados en ese mismo año (que representaba aproximadamente un 10% de empleados). Los campos de concentración fueron organizados apresuradamente (en tres meses, después del golpe 18.000 personas estaban allí) para dar paso al exterminio masivo de militantes y simpatizantes de la Unidad Popular. Hasta el final de la dictadura en 1990, más de 38.000 personas fueron torturadas y al menos 3.200 fueron asesinados o desaparecidos a lo largo y ancho del país. [1]
Le entonces joven Provincia de Aysén al extremo sur de Chile, con recién 56.520 habitantes [2] y con muchos problemas de conectividad, también sufriría de las consecuencias inmediatas de la recién instaurada dictadura militar y como cualquier otra subdivisión territorial chilena tendría que cumplir las órdenes más inmediatas de los golpistas que se tradujeron en el toque de queda a partir del mismo 11 de septiembre a partir de las 15 horas o por ejemplo acatar al llamado a todos aquellos que tuvieran cargos y representatividad (hasta ese entonces en el gobierno de la Unidad Popular) a entregarse a las comisarias más cercanas para que “vean” su situación. El general Leigh, miembro de la Junta se compromete a "erradicar el cáncer marxista".
Salvador Allende para ese entonces no era un desconocido en la actual región de Aysén. En el año 1945 había sido elegido Senador representando a la Novena Agrupación Provincial y durante el año 1969 resultó ser electo nuevamente senador (junto a las localidades de Chiloé y Magallanes). Sin lugar a dudas estaba presente en la memoria de sus electores y en los 4.268 votos que obtuvo en la votación de 1970 para que salga elegido Presidente. [3] Así también la obra de Allende durante la UP por esta provincia, queda reflejada en diferentes proyectos. En 2018, el autor coyhaiquino Ariel Elgueta lo trabajaría en un libro dándole prioridad a esa impronta desconocida en Aysén. [4]
Pero llegaba aquel fatídico 11 de septiembre y ese legado querrían eliminarlo de “golpe y porrazo”, comenzaría así la “caza de brujas”, los secuestros y arrestos por motivos políticos a manos de las Fuerza Armadas y Carabineros. Presidentes o secretarios de partidos, además de dirigentes sociales y sindicales fueron los primeros en ser buscados para luego ser reubicados en los recintos de detención que según el informe de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura de la Comisión Valech, serian identificados 22 recintos aquí en la región, donde 12 de estos recibieron un número significativo de testimonios. Campamento de Prisioneros de Las Bandurrias, Cárcel de Aysén y de Coyhaique, Casa-habitación de la CNI en Obispo Michelato con Carrera, comisarías de Carabineros de Chile Chico, Coyhaique, Puerto Aguirre y Puerto Aysén, Cuartel de Investigaciones de Coyhaique, Regimiento Reforzado N° 14, Aysén , Retén de Carabineros Raúl Marín Balmaceda y Retén de Carabineros de Puerto Cisnes, fueron los principales centros y campos de concentración, donde los prisioneros sufrirían las consecuencias por adherirse a las ideas de izquierda y soñar en un proyecto que Allende lo habría definido en su momento como la “Vía chilena al socialismo” o la “Revolución con sabor a vino tinto y empanadas” entre la paranoia golpista que hablaba de una guerra civil inexistente.
Herminio Soto, Sergio Osvaldo Alvarado, Julio Cárcamo, Jorge Vilugrón, Juan Bautista Vera, Elvin Altamarino, José Luis Felmer, Moisés Ayanao, Juan Vera, José Rosendo Pérez, Néstor Castill, Flavio Arquímides Oyarzún, Humberto Cordano, Ananías Zapata, Rubén Armando Antimán y Lidia Ester Veloso son los nombres de las víctimas y detenidos desaparecidos en nuestra región de Aysén. Coyhaique, Puerto Cisnes, Puerto Aysén, Villa Los Torreones, Puerto Cristal, Chile Chico, e incluso en la vecina Argentina, específicamente en Comodoro Rivadavia (Provincia de Chubut) donde Humberto Cordano López, exiliado, es detenido y posteriormente desaparecido en lo que se denominó el "Plan Cóndor". Serian algunas de las localidades donde se evidenciaron los duros acontecimientos de la dictadura en nuestro territorio.
Gracias al arduo y valiente trabajo de familiares de los detenidos desaparecidos en la región o de organismos nacionales e internacionales que continúan trabajando por el rescate de la memoria histórica, la defensa de los derechos humanos, la búsqueda de la verdad y la justicia contra la impunidad y el respeto por los caídos, es que podemos hoy, una nueva generación, tener acceso a la información, a las fuentes y a esa verdad, por muchos años olvidada en la historiografía oficial.
Notables fueron también las formas de resistencia pacífica en plena dictadura presentes en la capital coyhaiquina que incluían a: la organización del Sindicato de Trabajadores de la Construcción y su Departamento Femenino levantando pliegos, comunicados, ollas comunes y romerías; la confección de revistas clandestinas como “La Tarea” o “El Semillero”; los cacerolazos y protestas en la actual población Víctor Domingo Silva en la denominada “Plaza Roja” y otros sectores de la capital regional; la influencia de la Doctrina Social de la Iglesia en Puerto Aysén y la organización docente por esos años; el importante movimiento de mujeres, primero en Mujeres por la Vida, que luego deriva en Mujeres por Ayse?n; el movimiento cultural de el Galpón y La Peña; la solidaridad con los relegados políticos; los “comandos poblacionales del No” que apoyaron el proceso del plebiscito para sacar al dictador del poder, entre otras formas de lucha y resistencia vividas durante los años 80.
Libros como “Aysén ’73: Proceso al Olvido” [5] de la periodista Hermes Oróstica, “Prisioneros de Guerra en Aysén”[6] de Joaquín Real Hermosilla o “Aysén: Muertes en Dictadura, Historias de ausencia y memoria” (publicación a cargo de la Agrupación de DD.HH de Coyhaique) [7] son fuentes claves para el recuerdo de cuando la bota militar asfixió a la Región de Aysén y que de alguna manera hacen presente la memoria de los ausentes en una lucha que aun continua en la búsqueda de verdad, justicia y reparación.
Desde entonces hasta hoy han pasado más de 47 años de estos sucesos que se multiplicaron en miles a lo largo y ancho del país. Los golpistas y su alianza cívico-militar pensaban que a los militares les iba a tomar meses, semanas, días, para terminar con la Unidad Popular. Nadie pudo imaginarse que el apoyo popular y masivo al presidente o el alto grado de concientización y organización del proletariado chileno iban a ser desbaratados feroz y fugazmente en rincones tan inhóspitos como lo era en ese entonces la Provincia de Aysén.
17 largos años y una posterior transición que no logra cerrar las heridas, casi medio siglo y las tareas que hicieron llegar a un presidente marxista al poder siguen siendo una tarea pendiente para millones de chilenos y chilenas. Al activar nuestra memoria colectiva no solo se nos vienen a la mente los pactos de silencio en el Ejército y en los civiles involucrados en la sistemática violación a los derechos humanos, sino también en el modelo económico neoliberal heredado de la dictadura o los elementos jurídicos y políticos amarrados en la Constitución de 1980, hoy centralidad en la discusión dada por el pueblo chileno en las calles desde octubre del año pasado y que abren un espacio para avanzar en la construcción de un nuevo Chile, un Chile digno y con los mismos anhelos de ayer, anhelos que también compartían hombres y mujeres aquí, en el olvidado sur austral.
Notas:
[1] Estas cifras son establecidas por la nueva Comisión de Derechos Humanos en 2011 (de 32.000 cuentas) son desafiados por las familias de las víctimas ya fueron descartados 2/3 testimonios. Las cifras están muy por debajo de la realidad.
En total, sumando los casos de detenidos desaparecidos, ejecutados, torturados y presos políticos reconocidos por estas comisiones -sin considerar los exiliados ni las familias de todos los afectados-, el número de víctimas de la dictadura de Pinochet supera las 40.000 personas, de ellas 3.065 están muertas o desaparecidas entre septiembre de 1973 y marzo de 1990. - En este segundo informe, se acreditaron ante el país 30 casos de Detenidos Desaparecidos y Ejecutados Políticos y 9795 de personas que sufrieron Prisión Política y Tortura (2011)
[2] Instituto Nacional de Estadísticas (INE), INFORME 1970 (Estimación al 30 de julio): Total: 9.780.100/ Provincia de Aysén: 56.520
[3] Urzúa Valenzuela, Germán (1992). Historia política de Chile y su evolución electoral desde 1810 a 1992. Santiago: Editorial Jurídica de Chile. p. 635.
[4] Elgueta Velásquez, Ariel (2018). La Obra del Presidente Allende en la Patagonia Central. Grafica LOM.
[5] “Aysén ’73: Proceso al Olvido” de Hermes Oróstica, es uno de los primeros libros que relatan los sucesos de represión en Aysén durante el 73. Retrata las vivencias de quienes sufrieron la detención en lugares como el Regimiento 14 Aysén o el campo Las Bandurrias. 57 páginas en su primera edición en Coyhaique de 1988 a cargo de la imprenta Graffo Dienst. En 2003 se edita una segunda edición.
[6] El libro “Prisioneros de Guerra en Aysén” relata la experiencia del comunicador radial Joaquin Real Hermosilla y de otros prisioneros que sufrieron el encierro en el campo de concentración Las Bandurrias de Coyhaique (el único campo de concentración chileno donde se prohibió toda visita al recinto). Fue lanzado el año 2014 a cargo de Ediciones Kultrún.
[7] “Aysén: Muertes en Dictadura, Historias de ausencia y memoria” recoge la historia de 16 casos de personas asesinadas en dictadura en la región de Aysén, pretendiendo ser un grito más a la memoria y la justicia de nuestro pueblo. Editado el año 2014 por la editorial Mandrágora y escrito por la periodista Jeimy Fontecha, la psicóloga Claudia Andaur y la socióloga, Verónica Venegas. (Agrupación de DD. HH. de Coyhaique).
En el año 2017, se lanza una Segunda Edición del libro incluyendo la historia de José Luis Appel de la Cruz, oriundo de Caleta Andrade, quien en su juventud luego de ingresar a estudiar medicina en la Universidad Austral y unirse al MIR, termina siendo detenido y posteriormente desaparecido en el año 77 en Argentina junto a su esposa Carmen Delard.
Autor: Diego Salinas
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