{"id":5657,"date":"2020-04-23T14:41:00","date_gmt":"2020-04-23T14:41:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tehuelchenoticias.cl\/nuevo_sitio\/?p=5657"},"modified":"2021-08-17T21:11:34","modified_gmt":"2021-08-18T00:11:34","slug":"lenin-a-150-anos-de-su-nacimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tehuelchenoticias.cl\/nuevo_sitio\/2020\/04\/23\/lenin-a-150-anos-de-su-nacimiento\/","title":{"rendered":"Lenin, a 150 a\u00f1os de su nacimiento"},"content":{"rendered":"<p>\u00ab<\/p>\n<p class=\"\"MsoNormal\"\" style=\"\"text-align: justify;\"\">&nbsp;<\/p>\n<p class=\"\"MsoNormal\"\" style=\"\"text-align: justify;\"\">(Por Atilio A. Boron) Vladimir Illich Ulianov naci&oacute; en un d&iacute;a como hoy (22 abril), de 1870, en Simbirsk, Rusia. Fue el fundador del Partido Comunista Ruso (Bolchevique), el l&iacute;der indiscutido de la primera insurrecci&oacute;n obrero-campesina triunfante a escala nacional en la historia de la humanidad: la Revoluci&oacute;n de Octubre en Rusia (que llev&oacute; a su t&eacute;rmino lo que la heroica Comuna de Par&iacute;s no pudo hacer) y arquitecto y constructor del Estado Sovi&eacute;tico. Como si lo anterior no bastase fue tambi&eacute;n un notable intelectual, autor de numerosos y medulares escritos sobre temas tan variados como filosof&iacute;a, teor&iacute;a econ&oacute;mica, ciencia pol&iacute;tica, sociolog&iacute;a y relaciones internacionales.<a name=\"\"_ednref1\"\"><\/a><a href=\"\"http:\/\/atilioboron.com.ar\/lenin-a-150-anos-de-su-nacimiento\/#_edn1\"\"><span style=\"\"mso-bookmark: _ednref1;\"\">[1]<\/span><\/a>&nbsp;&ldquo;Pr&aacute;ctico de la teor&iacute;a y te&oacute;rico de la pr&aacute;ctica&rdquo; seg&uacute;n la brillante definici&oacute;n que de &eacute;l propusiera Gy&ouml;rgy Luk&aacute;cs, Lenin introdujo tres aportaciones decisivas a la renovaci&oacute;n de una teor&iacute;a viviente, el marxismo, que siempre la entendi&oacute; como una &ldquo;gu&iacute;a para la acci&oacute;n&rdquo; y no como un dogma o un conjunto esclerotizado de preceptos abstractos. Gracias a Lenin &nbsp;los cimientos te&oacute;ricos establecidos por Karl Marx y Friedrich Engels se enriquecieron con una teor&iacute;a del imperialismo que arrojaba luz sobre los desarrollos m&aacute;s recientes del capitalismo en la primera d&eacute;cada del siglo veinte; con una concepci&oacute;n acerca de la estrategia y t&aacute;ctica de la conquista del poder o, dicho en otros t&eacute;rminos, con una renovada teor&iacute;a de la revoluci&oacute;n basada en la alianza &ldquo;obrero-campesina&rdquo; y el papel de los intelectuales; y con sus distintas teorizaciones sobre el partido pol&iacute;tico y sus tareas en distintos momentos de la lucha social. Una herencia te&oacute;rica extraordinaria, como brota de la precedente enumeraci&oacute;n.<\/p>\n<p class=\"\"MsoNormal\"\" style=\"\"text-align: justify;\"\">&nbsp;<\/p>\n<p class=\"\"MsoNormal\"\" style=\"\"text-align: justify;\"\">&nbsp;<\/p>\n<p class=\"\"MsoNormal\"\" style=\"\"text-align: justify;\"\">En este breve recordatorio del nacimiento de un personaje excepcional como el que nos ocupa quisiera llamar la atenci&oacute;n sobre una de esas tres aportaciones: la cuesti&oacute;n del partido. En efecto, preocupa la nociva persistencia de un lugar com&uacute;n -y profundamente err&oacute;neo- consistente en hablar de &ldquo;la teor&iacute;a&rdquo; del partido en Lenin como si &eacute;ste hubiera forjado una, absolutamente imperturbable ante los cambios y los desaf&iacute;os del proceso hist&oacute;rico. Como lo hemos demostrado en nuestro estudio introductorio en una nueva edici&oacute;n del&nbsp;<strong><em>&iquest;Qu&eacute; Hacer?<\/em><\/strong>&nbsp;Lenin modific&oacute; su concepci&oacute;n del partido en correspondencia con las variaciones en las condiciones que caracterizaban los distintos momentos del desarrollo de la lucha revolucionaria en Rusia.<a name=\"\"_ednref2\"\"><\/a><a href=\"\"http:\/\/atilioboron.com.ar\/lenin-a-150-anos-de-su-nacimiento\/#_edn2\"\"><span style=\"\"mso-bookmark: _ednref2;\"\">[2]<\/span><\/a>&nbsp;Es una obviedad subrayar que su sensibilidad hist&oacute;rica y te&oacute;rica era incompatible con cualquier dogmatismo, lo que hizo que tomara r&aacute;pidamente nota de las ense&ntilde;anzas que dejara la revoluci&oacute;n de 1905 y el marginal papel que en ella jugara la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica a la que pertenec&iacute;a,&nbsp; el Partido Obrero Social Dem&oacute;crata de Rusia. Su reflexi&oacute;n autocr&iacute;tica se volc&oacute;&nbsp; en el pr&oacute;logo a un frustrado libro &ndash;iba a llamarse&nbsp;<strong><em>En Doce A&ntilde;os&nbsp;<\/em><\/strong>&ndash; que recopilar&iacute;a los&nbsp; libros y art&iacute;culos que escribiera entre 1895 y 1907. Pese a la m&oacute;dica &nbsp;liberalizaci&oacute;n que el zarismo hab&iacute;a consentido luego del ensayo revolucionario de 1905 y la derrota que las tropas del zar hab&iacute;an sufrido en la guerra ruso-japonesa, lo cierto es que aquellos materiales fueron confiscados por la censura y nunca vieron la luz p&uacute;blica. No obstante, el pr&oacute;logo qued&oacute; a salvo y deja importantes claves para comprender la evoluci&oacute;n&nbsp; del pensamiento de Lenin.<a name=\"\"_ednref3\"\"><\/a><a href=\"\"http:\/\/atilioboron.com.ar\/lenin-a-150-anos-de-su-nacimiento\/#_edn3\"\"><span style=\"\"mso-bookmark: _ednref3;\"\">[3]<\/span><\/a>&nbsp; En esa reflexi&oacute;n &nbsp;de 1907 Lenin explica que el modelo de partido propuesto en el&nbsp;&nbsp;<strong><em>&iquest;Qu&eacute; Hacer?<\/em><\/strong>&nbsp;se explicaba por las dur&iacute;simas condiciones impuestas por la lucha clandestina contra el zarismo y su impresionante aparato represivo. Ahora bien, una vez triunfante la Revoluci&oacute;n de 1905 Lenin modifica su concepci&oacute;n del partido -que sigue siendo revolucionario pero que ya no debe actuar en la clandestinidad- y se acerca a una postura en cierto sentido similar a la de la socialdemocracia alemana (recordar que Lenin reci&eacute;n repudia la teorizaci&oacute;n de Karl Kautsky en 1909) que, en ese momento, era el &ldquo;partido gu&iacute;a&rdquo; de la Segunda Internacional. Dado que el partido no es una entelequia que sobrevuela las contingencias y los azares de la historia el cambio en la correlaci&oacute;n de fuerzas entre el zarismo y las fuerzas sociales de la revoluci&oacute;n, am&eacute;n de las mutaciones operadas en el marco institucional en el que se daba la lucha pol&iacute;tica- modificaron profundamente la visi&oacute;n de Lenin sobre el car&aacute;cter del partido, su estructura organizativa, sus t&aacute;cticas y su actividad organizativa en las nuevas circunstancias hist&oacute;ricas. La lucha por la revoluci&oacute;n, sobre la cual Lenin jam&aacute;s hizo ninguna concesi&oacute;n, deb&iacute;a apelar a un nuevo formato partidario. Y lo hizo.<\/p>\n<p class=\"\"MsoNormal\"\" style=\"\"text-align: justify;\"\">&nbsp;<\/p>\n<p class=\"\"MsoNormal\"\" style=\"\"text-align: justify;\"\">No obstante, el triunfo de la revoluci&oacute;n en Febrero de 1917 precipit&oacute; la gestaci&oacute;n de una tercera teorizaci&oacute;n en donde la centralidad del partido en la vanguardia del proceso revolucionario fue desplazada por el arrollador protagonismo de los soviets. Con su proverbial sagacidad Lenin advirti&oacute; esta mutaci&oacute;n, una suerte de revoluci&oacute;n copernicana en la esfera de la pol&iacute;tica, antes que ning&uacute;n otro dirigente del partido Bolchevique y la dej&oacute; impresa para la historia en su asombrosa (y para muchos camaradas, escandalosa) consigna de &ldquo;&iexcl;Todo el poder a los Soviets!&rdquo; Esto signific&oacute;, en los hechos, una extraordinaria revalorizaci&oacute;n del poder&iacute;o insurreccional de estas in&eacute;ditas formaciones pol&iacute;ticas y un cierto &ndash;y transitorio- relegamiento del partido en la &ldquo;fase m&aacute;s caliente&rdquo; de la conquista del poder, antes y poco despu&eacute;s del triunfo de Octubre. Como veremos m&aacute;s abajo de ninguna manera podr&iacute;a arg&uuml;irse que Lenin hab&iacute;a devaluado definitivamente la importancia del partido. Pero fino observador como era no pod&iacute;a dejar de corroborar su transitorio eclipse en el horno incandescente de la revoluci&oacute;n, donde la &nbsp;arrolladora potencia plebeya de los soviets y su condici&oacute;n de actores imprescindibles a la hora de lograr el triunfo definitivo de la revoluci&oacute;n eran incuestionables. La historia se encarg&oacute; de demostrar que aquella sorprendente consigna, tan discutida en su tiempo por sus propios camaradas bolcheviques, a la larga demostr&oacute; ser acertada pues en el complej&iacute;simo tr&aacute;nsito entre la revoluci&oacute;n democr&aacute;tico-burguesa de Febrero y la consumaci&oacute;n de la revoluci&oacute;n socialista de Octubre, el protagonismo excluyente recay&oacute; sobre los soviets y no sobre el partido. Lenin fue uno de los muy pocos que supo comprender este cambio y, tambi&eacute;n, en darse cuenta que este desplazamiento estaba lejos de ser definitivo y que m&aacute;s pronto que tarde el partido volver&iacute;a a ocupar un lugar de preponderancia en las luchas pol&iacute;ticas. Cosa que efectivamente ocurri&oacute;.<\/p>\n<p class=\"\"MsoNormal\"\" style=\"\"text-align: justify;\"\">&nbsp;<\/p>\n<p class=\"\"MsoNormal\"\" style=\"\"text-align: justify;\"\">En efecto, la estabilizaci&oacute;n del poder sovi&eacute;tico y los enormes desaf&iacute;os de la construcci&oacute;n del socialismo -en un pa&iacute;s devastado por la Primera Guerra Mundial y por la guerra civil declarada por la aristocracia terrateniente, los capitalistas y sus aliados en los gobiernos europeos- dio lugar al nacimiento de una nueva teorizaci&oacute;n sobre el partido, la cuarta. En esta nueva concepci&oacute;n el partido revolucionario es redefinido (y perm&iacute;taseme abusar de un did&aacute;ctico anacronismo) &ldquo;en clave gramsciana&rdquo;; es decir, el partido como el gran organizador de la direcci&oacute;n intelectual y moral de la revoluci&oacute;n, como educador y concientizador de las masas y especialmente de la juventud; como el forjador de una nueva conciencia civilizatoria e instrumento imprescindible para asegurar la perdurabilidad del triunfo revolucionario. Los &uacute;ltimos escritos de su vida, ya consolidada la victoria de las masas obreras y campesinas rusas, marcan precisamente ese retorno del partido al centro de la escena pol&iacute;tica, resaltando su centralidad estrat&eacute;gica ante la inmensa tarea de dar comienzo a la construcci&oacute;n de la nueva sociedad comunista y de una nueva estatalidad revolucionaria que, inspirada en las ense&ntilde;anzas de la Comuna de Par&iacute;s, no deb&iacute;a ser remedo del estado capitalista. Y eso no s&oacute;lo en el plano nacional: la creaci&oacute;n de la Internacional Comunista en 1919 proyect&oacute; sobre el escenario mundial el papel del partido en momentos en que parec&iacute;a que el capitalismo se enfrentaba a un callej&oacute;n sin salida y que el triunfo de la revoluci&oacute;n proletaria mundial parec&iacute;a inminente.<\/p>\n<p class=\"\"MsoNormal\"\" style=\"\"text-align: justify;\"\">&nbsp;<\/p>\n<p class=\"\"MsoNormal\"\" style=\"\"text-align: justify;\"\">Concluyo esta breve reflexi&oacute;n diciendo que la habitual caracterizaci&oacute;n del revolucionario ruso como un atento lector y disc&iacute;pulo de Marx no le hace justicia a la inmensidad de su legado. Como constructor del primer estado obrero mundial, uno de cuyos m&aacute;s perdurables logros civilizatorios fue su decisiva contribuci&oacute;n a la derrota del nazismo, y como refinado pensador que aport&oacute; valiosos y necesarios desarrollos al&nbsp;<em>corpus<\/em>&nbsp;te&oacute;rico del marxismo la obra de Lenin alcanza una estatura te&oacute;rica que no pas&oacute; desapercibida para un atento observador de la derecha. Hablamos, claro est&aacute;, de Samuel P. Huntington, quien en uno de sus m&aacute;s importantes libros sentencia que &ldquo;Lenin no fue el disc&iacute;pulo de Marx; m&aacute;s bien, &eacute;ste fue el precursor de aqu&eacute;l. Lenin convirti&oacute; al marxismo en una teor&iacute;a pol&iacute;tica,&rdquo;<a name=\"\"_ednref4\"\"><\/a><a href=\"\"http:\/\/atilioboron.com.ar\/lenin-a-150-anos-de-su-nacimiento\/#_edn4\"\"><span style=\"\"mso-bookmark: _ednref4;\"\">[4]<\/span><\/a>&nbsp;Tesis que sin duda debe ser tomada con pinzas y abre numerosas e inquietantes preguntas, pero que contiene algunos elementos de verdad que no pueden ser simplemente desde&ntilde;ados. Y hoy, cuando se cumplen 150 a&ntilde;os del nacimiento de Lenin, el desaf&iacute;o que nos propone la heterodoxa tesis del estadounidense es una buena ocasi&oacute;n para invitar a la militancia anticapitalista a retomar el estudio de la vasta producci&oacute;n te&oacute;rica del fundador de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica.<\/p>\n<p class=\"\"MsoNormal\"\" style=\"\"text-align: justify;\"\">&nbsp;<\/p>\n<p class=\"\"MsoNormal\"\" style=\"\"text-align: justify;\"\">&nbsp;<\/p>\n<p class=\"\"MsoNormal\"\" style=\"\"text-align: justify;\"\"><a name=\"\"_edn1\"\"><\/a><a href=\"\"http:\/\/atilioboron.com.ar\/lenin-a-150-anos-de-su-nacimiento\/#_ednref1\"\"><span style=\"\"mso-bookmark: _edn1;\"\">[1]<\/span><\/a>&nbsp;Las&nbsp;<strong><em>Obras Completas<\/em><\/strong>&nbsp;de Lenin, que re&uacute;ne los libros, art&iacute;culos, ensayos, intervenciones period&iacute;sticas, discursos y mensajes de diversos tipo, fueron publicadas por primera vez en lengua castellana por la Editorial Cartago del Partido Comunista Argentino entre 1957 y 1973. Consta de 50 tomos y dos m&aacute;s conteniendo los &iacute;ndices de la obra. Cabe recordar que Lenin muere a los 54 a&ntilde;os, lo cual pone de relieve el extraordinario caudal de su talento como escritor, publicista y dirigente&nbsp; pol&iacute;tico.<br \/> <a name=\"\"_edn2\"\"><\/a><a href=\"\"http:\/\/atilioboron.com.ar\/lenin-a-150-anos-de-su-nacimiento\/#_ednref2\"\"><span style=\"\"mso-bookmark: _edn2;\"\">[2]<\/span><\/a>&nbsp;Para un an&aacute;lisis m&aacute;s detallado de estas cuestiones ver nuestra introducci&oacute;n en: V. I. Lenin,&nbsp;<strong><em>&iquest;Qu&eacute; Hacer?<\/em><\/strong>&nbsp;<strong><em>Problemas candentes de nuestro movimiento<\/em><\/strong>&nbsp;(Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2004), pp. 13-73.<\/p>\n<p class=\"\"MsoNormal\"\" style=\"\"text-align: justify;\"\"><a name=\"\"_edn3\"\"><\/a><a href=\"\"http:\/\/atilioboron.com.ar\/lenin-a-150-anos-de-su-nacimiento\/#_ednref3\"\"><span style=\"\"mso-bookmark: _edn3;\"\">[3]<\/span><\/a>&nbsp;Lenin se refiere a este escrito suyo &nbsp;en su&nbsp;<strong><em>&iquest;Qu&eacute; Hacer?<\/em><\/strong>&nbsp;&nbsp;<strong><em>(op. cit<\/em><\/strong>), pp. 75-83.<\/p>\n<p class=\"\"MsoNormal\"\" style=\"\"text-align: justify;\"\"><a name=\"\"_edn4\"\"><\/a><a href=\"\"http:\/\/atilioboron.com.ar\/lenin-a-150-anos-de-su-nacimiento\/#_ednref4\"\"><span style=\"\"mso-bookmark: _edn4;\"\">[4]<\/span><\/a>&nbsp;Ver su &nbsp;<strong><em>Political Order in Changing Societies<\/em><\/strong>&nbsp;&nbsp;(New Haven: Yale University Press, 1968), p. 336.<\/p>\n<p class=\"\"MsoNormal\"\" style=\"\"text-align: justify;\"\">&nbsp;<\/p>\n<p class=\"\"MsoNormal\"\" style=\"\"text-align: justify;\"\"><span style=\"\"font-size: 13.0pt; line-height: 107%;\"\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p>\u00ab<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00ab &nbsp; (Por Atilio A. 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