{"id":5599,"date":"2020-04-14T21:06:00","date_gmt":"2020-04-14T21:06:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tehuelchenoticias.cl\/nuevo_sitio\/?p=5599"},"modified":"2021-08-17T21:13:10","modified_gmt":"2021-08-18T00:13:10","slug":"columna-atilio-boron-eduardo-galeano-5-anos-de-soledad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tehuelchenoticias.cl\/nuevo_sitio\/2020\/04\/14\/columna-atilio-boron-eduardo-galeano-5-anos-de-soledad\/","title":{"rendered":"Columna Atilio Boron: Eduardo Galeano, 5 a\u00f1os de soledad"},"content":{"rendered":"<p>\u00ab<\/p>\n<p class=\"\"MsoNormal\"\" style=\"\"text-align: justify;\"\">(Por Atilio A. Boron)<\/p>\n<p class=\"\"MsoNormal\"\" style=\"\"text-align: justify;\"\">Recuerdo como si fuera hoy aquel fat&iacute;dico 13 de Abril del 2015, cuando me lleg&oacute; la noticia del deceso de Eduardo Galeano. Lo &uacute;nico que atin&eacute; hacer fue buscar sus libros en mi biblioteca y sentirme una vez m&aacute;s en su compa&ntilde;&iacute;a y deleit&aacute;ndome con su lectura. Eduardo fue no s&oacute;lo un cr&iacute;tico incisivo y mordaz del capitalismo y un hombre comprometido con la revoluci&oacute;n latinoamericana sino tambi&eacute;n un pensador a la vez original y profundo, combinaci&oacute;n bastante inusual. La tragedia de algunos intelectuales que se jactan&nbsp;&nbsp;de su originalidad &ndash;materia inevitablemente pol&eacute;mica porque, como dijera Alfred North Whitehead,&nbsp;&ldquo;toda&nbsp;la&nbsp;filosof&iacute;a&nbsp;occidental es una serie de&nbsp;notas&nbsp;a&nbsp;pie&nbsp;de p&aacute;gina de la&nbsp;filosof&iacute;a de Plat&oacute;n&rdquo;-&nbsp; es que rara vez su pensamiento trasciende el espectral mundo de las apariencias. Son originales pero en la producci&oacute;n de trivialidades, consumados maestros en el arte de la prestidigitaci&oacute;n de la palabra. Toda generalizaci&oacute;n es injusta pero tengo para m&iacute; la convicci&oacute;n de que gran parte del llamado &ldquo;pensamiento posmoderno&rdquo; (si es que tal cosa no fuese un ox&iacute;moron) encaja en esta descripci&oacute;n. &nbsp;Con la exuberancia de sus malabarismos verbales los posmodernos cumplen -creo que en muchos casos sin saberlo- una importante funci&oacute;n conservadora al estimular y justificar el eclecticismo, la resignaci&oacute;n pol&iacute;tica y el conformismo. Otros son profundos, pero no originales. Sus ideas medulares abrevan en algunas de las m&aacute;s grandes cabezas de la historia de las ideas pol&iacute;ticas y sociales. El precio de esa profundidad tomada de prestado -y sin que siempre se reconozca la deuda con el verdadero creador- es lo que Gramsci llamaba &laquo;el doctrinarismo pedante&raquo;: el reemplazo del&nbsp;&nbsp;an&aacute;lisis concreto de la realidad concreta por audaces plumazos de venerable prosapia pero que nada explican y que mucho menos sirven para cambiar el mundo. La profundidad de la obra interpretativa de Galeano ten&iacute;a sus ra&iacute;ces en la tradici&oacute;n marxista, pero enriquecida con su notable erudici&oacute;n hist&oacute;rica y su excepcional conocimiento de primera mano de las realidades de su tiempo.<\/p>\n<p class=\"\"MsoNormal\"\" style=\"\"text-align: justify;\"\">&nbsp;<\/p>\n<p class=\"\"MsoNormal\"\" style=\"\"text-align: justify;\"\">Galeano, como todo grande de verdad, era una persona humilde, sencilla, generosa. Due&ntilde;o de un refinado sentido del humor, signo inconfundible de la inteligencia. Todo encuentro con &eacute;l era un di&aacute;logo, jam&aacute;s un mon&oacute;logo, y sin lugar para la tan com&uacute;n tendencia de algunos intelectuales a convertir a la historia contempor&aacute;nea en una simple an&eacute;cdota emanada de sus dichos o escritos. Pocas veces le escuch&eacute; decir &ldquo;yo&rdquo;, siempre hablaba de los pueblos, los pobres, los negros, las mujeres, los j&oacute;venes, las comunidades originarias de Nuestra Am&eacute;rica; en fin, de los oprimidos y explotados en todas sus variantes. &nbsp;A estas virtudes, que lo convert&iacute;an en un amigo entra&ntilde;able y un formidable interlocutor intelectual, se le agregaba su capacidad para retratar los episodios m&aacute;s complicados de nuestra historia con un lenguaje llano, terso, sin rebusques culteranos. Quer&iacute;a que su obra fuese alimento de los pueblos y un est&iacute;mulo para movilizarse y luchar y no un material bibliogr&aacute;fico para cursos de posgrado de historia latinoamericana. Intrigado, m&aacute;s de una vez le pregunt&eacute; como hac&iacute;a para escribir cosas tan bellas, profundas y sencillas. Su respuesta me asombr&oacute;: &ldquo;a veces me paso una noche en vela buscando una palabra, la palabra precisa&rdquo; (all&iacute; se me cruz&oacute; como un rel&aacute;mpago la imagen de Silvio cantando&nbsp;<em>Ojal&aacute;<\/em>&nbsp;) &ldquo;que cierre con elegancia y contundencia un argumento.&rdquo; Lo mir&eacute; sorprendido y agreg&oacute;: &ldquo;Adem&aacute;s&rdquo;, me dijo mientras me apretaba con fuerza el antebrazo apoyado en la mesa del Caf&eacute; Brasileiro, all&aacute; en la Ciudad Vieja de Montevideo, &ldquo;la frase tiene que sonar bien, tiene que tener una agradable musicalidad&rdquo;. &iexcl;Claro como el agua! Escribir bien obliga a tener un cierto o&iacute;do musical, para que la palabra le&iacute;da suene como una agradable melod&iacute;a. &iexcl;<em>Chapeau&nbsp;<\/em>Eduardo! &iexcl;Qu&eacute; lecci&oacute;n! Te fuiste pero, como los grandes, segu&iacute;s siendo inagotable fuente de inspiraci&oacute;n para los que a&uacute;n estamos en este mundo del capitalismo pand&eacute;mico cuyos horrores y aberraciones s&oacute;lo vos podr&iacute;as describir con la debida elocuencia. Como hiciste en&nbsp;<em>Las Venas Abiertas de Am&eacute;rica Latina<\/em>.<\/p>\n<p>\u00ab<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00ab (Por Atilio A. Boron) Recuerdo como si fuera hoy aquel fat&iacute;dico 13 de Abril del 2015, cuando me lleg&oacute; la noticia del deceso de Eduardo Galeano. Lo &uacute;nico que atin&eacute; hacer fue buscar sus libros en mi biblioteca y sentirme una vez m&aacute;s en su compa&ntilde;&iacute;a y deleit&aacute;ndome con su lectura. 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