{"id":42839,"date":"2025-08-24T18:25:02","date_gmt":"2025-08-24T22:25:02","guid":{"rendered":"https:\/\/tehuelchenoticias.cl\/nuevo_sitio\/?p=42839"},"modified":"2025-08-24T18:25:05","modified_gmt":"2025-08-24T22:25:05","slug":"columna-futbol-y-fascismo-la-violencia-que-no-podemos-normalizar-en-los-estadios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tehuelchenoticias.cl\/nuevo_sitio\/2025\/08\/24\/columna-futbol-y-fascismo-la-violencia-que-no-podemos-normalizar-en-los-estadios\/","title":{"rendered":"Columna F\u00fatbol y Fascismo: La violencia que No podemos normalizar en los Estadios"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Hoy, m\u00e1s all\u00e1 de las camisetas, todos los equipos estamos con la U de Chile.<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Por: Miguel \u00c1ngel Rojas Pizarro:.<\/strong> <strong>Psic\u00f3logo Educacional \u2013 Profesor de Historia \u2013 Psicopedagogo.<\/strong> <strong>@Soy_Profe_Feliz \u2013 <\/strong><a href=\"mailto:psmiguel.rojas@hotmail.com\"><strong>psmiguel.rojas@hotmail.com<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u201cEl fascismo se instala cuando la violencia se normaliza en lo cotidiano y se convierte en un lenguaje pol\u00edtico.\u201d<br>(Arendt, 1951, p. 36)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque soy hincha de Colo Colo y vibro cada vez que la pelota rueda sobre el c\u00e9sped, quiero comenzar diciendo desde el coraz\u00f3n: <strong>todos los amantes del f\u00fatbol, m\u00e1s all\u00e1 de los colores de la camiseta, somos una sola familia<\/strong>. Una familia atravesada por la pasi\u00f3n, la historia y la cultura popular. Y por eso mismo, lo que ocurri\u00f3 en Argentina con los hinchas de la Universidad de Chile no puede ser entendido como un hecho aislado ni reducido a una pelea de barras. Fue un episodio de violencia que refleja c\u00f3mo los discursos nacionalistas y autoritarios resurgen en nuestra regi\u00f3n bajo nuevas formas, expresando lo que en palabras simples podemos llamar fascismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El fascismo no es teor\u00eda: es violencia cotidiana. <\/strong>Cuando hablamos de fascismo, no nos referimos \u00fanicamente a un concepto filos\u00f3fico encerrado en una c\u00e1tedra universitaria. No es un ejercicio te\u00f3rico ni una palabra lejana. El fascismo se expresa en lo concreto: En la violencia ejercida contra el otro, en la brutalidad policial justificada por la bandera o bajo la frase \u201cPor la Patria\u201d, en el rival deportivo convertido en enemigo. Lo que vimos en el estadio argentino fue eso: <strong>Nacionalismo exacerbado traducido en golpes, insultos y barbarie<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como advert\u00eda Arendt (1951), el totalitarismo nace en sociedades fragmentadas, donde los individuos se sienten aislados y sin comunidad. La violencia, entonces, se convierte en un lenguaje pol\u00edtico aceptado. En el mismo sentido, Gramsci (1971) planteaba que en tiempos de crisis las \u00e9lites buscan mantener la hegemon\u00eda alimentando divisiones y generando consensos a trav\u00e9s del miedo. Lo ocurrido en Argentina responde a esa l\u00f3gica: mientras dirigentes y autoridades miraban hacia otro lado, lo que importaba no eran las personas, sino los puntos en la tabla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eduardo Galeano, en <em>Las venas abiertas de Am\u00e9rica Latina<\/em>, nos recordaba que este continente siempre ha cargado con una herida abierta: la de la explotaci\u00f3n, la desigualdad y la represi\u00f3n contra los sectores populares (Galeano, 1971). El f\u00fatbol, como parte de la cultura del pueblo, no escapa a esas din\u00e1micas. Lo que pas\u00f3 en Argentina no es distinto de lo que vemos en Chile, Brasil o Colombia: la represi\u00f3n se dirige casi siempre contra los j\u00f3venes, los pobres, los hinchas que encarnan la pasi\u00f3n de las mayor\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No olvidemos que en Chile la violencia policial ya ha costado vidas. El caso de Jorge Mora, atropellado por Carabineros en 2020 a la salida del Estadio Monumental, es una herida a\u00fan abierta (Cooperativa, 2020). Y su nombre se suma a otros episodios en los \u00faltimos diez a\u00f1os donde la represi\u00f3n estatal encontr\u00f3 en el f\u00fatbol un terreno de castigo y muerte. Cuando el Estado act\u00faa as\u00ed, el fascismo avanza disfrazado de orden.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Diego Armando Maradona, con toda su historia de luces y sombras, dej\u00f3 una frase inmortal en su partido homenaje: <em>\u201cLa pelota no se mancha\u201d<\/em>. Esa afirmaci\u00f3n sigue vigente porque recuerda que el f\u00fatbol no pertenece a los bur\u00f3cratas, ni a los gobiernos, ni a los empresarios. El f\u00fatbol es del pueblo. Y cuando la violencia, el mercado o la represi\u00f3n lo manchan, lo que se pierde es mucho m\u00e1s que un partido: se pierde parte de nuestra identidad colectiva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hist\u00f3ricamente, el f\u00fatbol naci\u00f3 en los barrios obreros y en los puertos. Fue un refugio y un lenguaje de resistencia frente a las \u00e9lites. Estudios como los de Archetti (1999) y Giulianotti (2002) muestran c\u00f3mo el f\u00fatbol en Am\u00e9rica Latina se convirti\u00f3 en un espacio de identidad popular y de construcci\u00f3n comunitaria. Sin embargo, en Chile ese esp\u00edritu fue muriendo lentamente con la llegada de las <strong>sociedades an\u00f3nimas deportivas (SADP)<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En nombre de la modernizaci\u00f3n, se privatiz\u00f3 a los clubes, se borr\u00f3 la memoria de las instituciones y se transform\u00f3 a los hinchas en clientes. Colo Colo, la U, la UC y tantos otros equipos dejaron de ser de los socios y de los barrios para pasar a ser manejados como empresas. <strong>Esa l\u00f3gica mercantil tambi\u00e9n es una forma de violencia, porque despoja al pueblo de su patrimonio cultural. All\u00ed, en ese despojo, tambi\u00e9n anida el fascismo: en el vaciamiento de sentido, en la expulsi\u00f3n de la comunidad de su propio lugar de encuentro.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frente a todo esto, la respuesta no puede ser el silencio ni la normalizaci\u00f3n. Debemos <strong>educar sin nacionalismos, sin odios, sin convertir al rival en enemigo<\/strong>, porque lo que est\u00e1 en juego no es solo un deporte, sino la convivencia democr\u00e1tica de nuestros pueblos. Lo que ocurri\u00f3 en Argentina nos muestra que el fascismo no llega vestido de camisas negras, ni con discursos acad\u00e9micos: llega en forma de insulto, de golpe, de un joven ca\u00eddo en el estadio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso, como dir\u00eda Galeano (1971), la memoria es un acto de resistencia. Recordar que el f\u00fatbol es patrimonio del pueblo, que la pelota no se mancha, es una forma de defender no solo el deporte, sino tambi\u00e9n la dignidad de nuestras sociedades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El verdadero adversario en la cancha de la historia no es Colo Colo, la U, Alianza de Lima, Bol\u00edvar, River o Boca Juniors. El \u00fanico rival que debemos enfrentar como familia futbolera es. el fascismo y la violencia organizada que se infiltra en algunas barras bravas y con ello no quiero generalizar a las hinchadas y su fervor popular que vibra toda la familia. A ese s\u00ed hay que marcarle goles, golearlo con solidaridad, derrotarlo con memoria, expulsarlo con dignidad. Porque solo cuando entendamos que la pelota nos une y que \u201cla pelota no se mancha\u201d (Maradona, 2001), podremos decir que hemos jugado el partido m\u00e1s importante y lo hemos ganado como pueblos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no todo est\u00e1 perdido. Si el f\u00fatbol naci\u00f3 en los barrios obreros y en los puertos, tambi\u00e9n puede volver a ser espacio de encuentro, educaci\u00f3n y comunidad. Las escuelas, los clubes de barrio, las hinchadas conscientes y los propios jugadores tienen la posibilidad de recuperar la esencia de este deporte: la fraternidad. Cuando el bal\u00f3n rueda en una pichanga improvisada en la tierra, entre ni\u00f1os que r\u00eden sin importar la camiseta, recordamos que la pelota une m\u00e1s de lo que divide.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La salida est\u00e1 en educar sin odio, construir memoria colectiva y devolver el f\u00fatbol al pueblo. Solo as\u00ed podremos decir, con Maradona, que \u201cla pelota no se mancha\u201d. Y entonces s\u00ed, habremos ganado el partido m\u00e1s importante: el de la dignidad y la esperanza compartida en nuestras canchas y en nuestras sociedades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Arendt, H. (1951). <em>Los or\u00edgenes del totalitarismo<\/em>. Nueva York: Harcourt Brace.<\/li>\n\n\n\n<li>Archetti, E. (1999). <em>Masculinities: Football, Polo and the Tango in Argentina<\/em>. Oxford: Berg.<\/li>\n\n\n\n<li>Cooperativa. (2020, 29 de enero). <em>Hincha de Colo Colo muri\u00f3 atropellado por un carro de Carabineros tras partido en el Monumental<\/em>. Radio Cooperativa. https:\/\/www.cooperativa.cl<\/li>\n\n\n\n<li>Galeano, E. (1971). <em>Las venas abiertas de Am\u00e9rica Latina<\/em>. Montevideo: Siglo XXI Editores.<\/li>\n\n\n\n<li>Gramsci, A. (1971). <em>Selections from the Prison Notebooks<\/em>. Nueva York: International Publishers.<\/li>\n\n\n\n<li>Giulianotti, R. (2002). <em>Supporters, Followers, Fans, and Fl\u00e2neurs: A Taxonomy of Spectator Identities in Football<\/em>. Journal of Sport &amp; Social Issues, 26(1), 25\u201346.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy, m\u00e1s all\u00e1 de las camisetas, todos los equipos estamos con la U de Chile. Por: Miguel \u00c1ngel Rojas Pizarro:. 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