{"id":42674,"date":"2025-07-31T23:43:22","date_gmt":"2025-08-01T03:43:22","guid":{"rendered":"https:\/\/tehuelchenoticias.cl\/nuevo_sitio\/?p=42674"},"modified":"2025-07-31T23:43:26","modified_gmt":"2025-08-01T03:43:26","slug":"arturo-araya-el-prat-de-la-democracia-el-marino-leal-que-la-historia-quiso-borrar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tehuelchenoticias.cl\/nuevo_sitio\/2025\/07\/31\/arturo-araya-el-prat-de-la-democracia-el-marino-leal-que-la-historia-quiso-borrar\/","title":{"rendered":"Arturo Araya, el Prat de la democracia: El Marino leal que la historia quiso borrar"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>A 52 a\u00f1os del asesinato del comandante Arturo Araya Peeters<\/strong><br><em>No todos los h\u00e9roes caen en Iquique.<\/em> <strong>Por: Miguel Angel Rojas Pizarro:.<\/strong> <strong>Psic\u00f3logo Educacional \u2013 Profesor de Historia \u2013 Psicopedagogo.<\/strong> <strong>@Soy_Profe_Feliz \u2013 <\/strong><a href=\"http:\/\/www.miguelrojas.cl\"><strong>www.miguelrojas.cl<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los libros de historia oficiales hay nombres que brillan por su ausencia. Nombres que incomodan, que no calzan con la narrativa del vencedor, que perturban el relato de quienes decidieron que patria y poder solo para algunos eran lo mismo. Uno de esos nombres es Arturo Araya Peeters, capit\u00e1n de nav\u00edo y edec\u00e1n naval del presidente Salvador Allende.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A 52 a\u00f1os de su asesinato, ocurrido el 27 de julio de 1973, Araya sigue sin ser reconocido como corresponde por la instituci\u00f3n a la que sirvi\u00f3 con lealtad: la Armada de Chile. Solo realizo un tibio homenaje en 2006. No hay salas con su nombre. No hay honores, ni gestos simb\u00f3licos. No hay cadetes o marineros que estudien su historia como parte de una \u00e9tica militar comprometida con la Rep\u00fablica. Solo hay silencio. Un silencio espeso, inc\u00f3modo, culpable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque nombrar a Araya es tambi\u00e9n nombrar la posibilidad de otra historia. Una donde las armas no se vuelven contra el pueblo, donde la obediencia no reemplaza la conciencia, donde la lealtad a la Constituci\u00f3n vale m\u00e1s que las \u00f3rdenes de un almirante o generales conspiradores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Un marino leal en tiempos de traici\u00f3n. <\/strong>Arturo Araya no fue un revolucionario. No pegaba panfletos en las calles ni arengaba multitudes en sedes pol\u00edticas. Era, como tantos otros, un hombre de uniforme que cre\u00eda que su juramento era con el pueblo y la ley, no con la ideolog\u00eda ni con la ambici\u00f3n de poder personal, ni con la elite empresarial. Su rol como edec\u00e1n naval lo colocaba en una posici\u00f3n estrat\u00e9gica: era el puente entre la Armada y el presidente Allende, un interlocutor respetado, sereno, capaz de mantener abiertas las v\u00edas de comunicaci\u00f3n en un pa\u00eds que se deshac\u00eda por la desconfianza y el fanatismo pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero su figura representaba un problema. No era golpista, pero ten\u00eda influencia. No era subversivo, pero ten\u00eda convicciones. No obedec\u00eda al miedo, sino a su deber de vencer o morir por su patria e instituci\u00f3n. Por eso, para quienes tramaban el golpe, su sola existencia era una amenaza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El 27 de julio de 1973 fue asesinado frente a su domicilio, a plena luz de la madrugada. Las primeras versiones culparon a extremistas de izquierda, pero las investigaciones <strong>de la periodista M\u00f3nica Gonz\u00e1lez y las pericias judiciales revelaron una verdad m\u00e1s inc\u00f3moda: el crimen fue ejecutado por miembros de la ultraderecha, con apoyo desde dentro de la Armada (Gonz\u00e1lez, 1984; CIPER, 2023).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>Su muerte fue pol\u00edtica. Fue estrat\u00e9gica. Fue una advertencia para los oficiales que a\u00fan cre\u00edan en la legalidad democr\u00e1tica. El mensaje era claro: \u201cquien no se alinea con nosotros, ser\u00e1 eliminado.\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La dictadura c\u00edvico-militar que se instaur\u00f3 semanas despu\u00e9s borr\u00f3 cuidadosamente su nombre de los relatos oficiales. La Armada de Chile no reivindic\u00f3 su figura. No solo no honr\u00f3 su memoria: la neg\u00f3. <strong>Porque recordarlo implicaba aceptar que hubo oficiales leales a la democracia, y eso desmontaba el discurso fundacional de la \u201csalvaci\u00f3n nacional\u201d.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A 52 a\u00f1os, ese silencio persiste. La Armada de Chile sigue sin pronunciar su nombre. Sin embargo, no hay olvido que dure m\u00e1s de cien a\u00f1os. Desde la sociedad civil, desde las aulas, desde la memoria popular, el comandante Arturo Araya empieza a ser recuperado como lo que fue: un m\u00e1rtir republicano. No muri\u00f3 por un partido pol\u00edtico. No muri\u00f3 por una ideolog\u00eda. Muri\u00f3 por un principio. Y eso lo convierte en una figura profundamente \u00e9tica y transversal. Un s\u00edmbolo de lo que Chile pudo ser, y no fue.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La historia nos ha ense\u00f1ado que las estructuras reproducen ideolog\u00eda, y que todas las sociedades hasta hoy son, en palabras de Marx, la historia de la lucha de clases. Esta lucha no se da solo en las f\u00e1bricas o en los parlamentos, sino tambi\u00e9n en las instituciones armadas, donde la obediencia puede convertirse en una herramienta para consolidar el poder de una clase dominante sobre otra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese marco, Arturo Araya representa una anomal\u00eda hist\u00f3rica. Era un oficial que se neg\u00f3 a actuar como un instrumento del poder de clase. No se subordin\u00f3 al mandato de la oligarqu\u00eda, ni obedeci\u00f3 ciegamente a los intereses de los sectores que ve\u00edan en el gobierno de Allende una amenaza para sus privilegios econ\u00f3micos y pol\u00edticos. Araya encarn\u00f3 una lealtad superior: no hacia una persona o ideolog\u00eda, sino hacia el pueblo soberano y el marco constitucional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Su asesinato fue, por tanto, m\u00e1s que un crimen pol\u00edtico: fue un acto de disciplinamiento de clase dentro de las Fuerzas Armadas. Se elimin\u00f3 a un s\u00edmbolo que demostraba que era posible otra forma de ser militar, uno que no sirviera como brazo armado de la \u00e9lite, sino como garante del orden democr\u00e1tico y la justicia republicana.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La lucha de clases se expres\u00f3, en su caso, en forma de bala. Porque su sola existencia desment\u00eda la narrativa que justific\u00f3 el golpe como \u201cnecesario\u201d para salvar a la patria. El comandante Araya era la prueba viviente de que dentro de la propia oficialidad naval exist\u00edan voces comprometidas con la legalidad y la \u00e9tica republicana. Y por eso fue silenciado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Una figura pedag\u00f3gica para Chile: en las aulas, en la historia, en las Fuerzas Armadas. <\/strong>La memoria de Arturo Araya no solo interpela al poder pol\u00edtico o a la Armada de Chile; tambi\u00e9n representa una oportunidad pedag\u00f3gica urgente. Su historia deber\u00eda formar parte del curr\u00edculo escolar, universitario y militar como ejemplo de \u00e9tica p\u00fablica, compromiso republicano y conciencia cr\u00edtica frente a las estructuras de dominaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En las aulas escolares, hablar del comandante Araya es formar en ciudadan\u00eda, en el valor de la conciencia frente a la obediencia ciega, y en la capacidad de resistir incluso desde dentro de los aparatos institucionales. Su figura permite ense\u00f1ar que la historia no es solo una cronolog\u00eda de hechos, sino tambi\u00e9n un campo de disputa simb\u00f3lica sobre lo justo, lo heroico y lo verdadero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la formaci\u00f3n universitaria especialmente en pedagog\u00eda, ciencias sociales y derecho, el caso de Araya es un insumo valioso para comprender c\u00f3mo los sujetos hist\u00f3ricos encarnan dilemas morales complejos, y c\u00f3mo las decisiones individuales pueden alterar, aunque sea m\u00ednimamente, el curso de los acontecimientos. Tal como se\u00f1ala Paulo Freire (1970), la educaci\u00f3n aut\u00e9ntica es siempre una praxis liberadora, y solo es posible cuando el sujeto se reconoce como actor de su tiempo y no como objeto del discurso del poder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero quiz\u00e1s donde m\u00e1s urge su ense\u00f1anza es dentro de las propias Fuerzas Armadas. All\u00ed, la historia de Araya puede ser una gu\u00eda para repensar el rol del militar no como ejecutor autom\u00e1tico de \u00f3rdenes, sino como ciudadano con derechos y deberes ante la Constituci\u00f3n y el pueblo. Tal como ha advertido Aguayo (2016), la formaci\u00f3n \u00e9tica en las instituciones armadas en Am\u00e9rica Latina sigue siendo una deuda pendiente, especialmente en contextos donde el autoritarismo a\u00fan deja huellas culturales profundas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recuperar a Arturo Araya como figura pedag\u00f3gica es, en suma, sembrar valores de dignidad, coraje civil y lealtad democr\u00e1tica. Es ense\u00f1ar que la conciencia de clase no es enemiga de la institucionalidad, sino su garant\u00eda m\u00e1s profunda cuando esta se pone al servicio del pueblo y no de las \u00e9lites.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Un llamado a la Armada de Chile. <\/strong>En 2023, el presidente Gabriel Boric rindi\u00f3 un homenaje solemne a Arturo Araya en La Moneda, inaugurando una sala en su memoria. El gesto fue republicano, necesario, valiente. Pero tambi\u00e9n incompleto. Porque la Armada de Chile sigue pendiente de un acto de justicia interna, de un gesto institucional que no solo reconozca la figura del comandante Araya, sino que pida perd\u00f3n por haber permitido por acci\u00f3n u omisi\u00f3n su asesinato.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ello, esta columna no busca solamente conmemorar, sino tambi\u00e9n reparar. Porque recordar al comandante Araya no es una tarea nost\u00e1lgica, sino un deber pol\u00edtico y pedag\u00f3gico. Es una forma de contribuir a la construcci\u00f3n de una memoria republicana m\u00e1s \u00edntegra; una que no seleccione a sus h\u00e9roes seg\u00fan el bando que venci\u00f3, sino seg\u00fan la dignidad de sus acciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Esta columna es, por tanto, un homenaje expl\u00edcito al comandante Arturo Araya y a todos los marinos que, enfrentados a la tentaci\u00f3n del poder absoluto, dijeron NO.<br>No al golpe. No al terror. No a la traici\u00f3n del juramento institucional.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Aguayo, S. (2016). <em>Militares y democracia en Am\u00e9rica Latina: desaf\u00edos para una \u00e9tica institucional<\/em>. FLACSO-Chile.<\/li>\n\n\n\n<li>CIPER. (2023, julio 28). <em>A 50 a\u00f1os del asesinato de Arturo Araya<\/em>. https:\/\/www.ciperchile.cl<\/li>\n\n\n\n<li>Freire, P. (1970). <em>Pedagog\u00eda del oprimido<\/em>. Siglo XXI Editores.<\/li>\n\n\n\n<li>Gonz\u00e1lez, M. (1984). <em>Los secretos del Comando Conjunto<\/em>. Editorial Emisi\u00f3n.<\/li>\n\n\n\n<li>Magasich J. 2008. Los que dijeron que \u201cNo\u201d: Historia del movimiento de los marinos antigolpistas de 1973. Vol\u00famenes 1 y 2.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A 52 a\u00f1os del asesinato del comandante Arturo Araya PeetersNo todos los h\u00e9roes caen en Iquique. Por: Miguel Angel Rojas Pizarro:. Psic\u00f3logo Educacional \u2013 Profesor de Historia \u2013 Psicopedagogo. @Soy_Profe_Feliz \u2013 www.miguelrojas.cl En los libros de historia oficiales hay nombres que brillan por su ausencia. Nombres que incomodan, que no calzan con la narrativa del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":42675,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[39,41],"tags":[6212,5427],"class_list":["post-42674","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-columnas","category-destacadas","tag-arturo-araya","tag-miguel-angel-rojas-2"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/tehuelchenoticias.cl\/nuevo_sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42674","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/tehuelchenoticias.cl\/nuevo_sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/tehuelchenoticias.cl\/nuevo_sitio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tehuelchenoticias.cl\/nuevo_sitio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tehuelchenoticias.cl\/nuevo_sitio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=42674"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/tehuelchenoticias.cl\/nuevo_sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42674\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":42676,"href":"https:\/\/tehuelchenoticias.cl\/nuevo_sitio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42674\/revisions\/42676"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/tehuelchenoticias.cl\/nuevo_sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/42675"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/tehuelchenoticias.cl\/nuevo_sitio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=42674"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/tehuelchenoticias.cl\/nuevo_sitio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=42674"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/tehuelchenoticias.cl\/nuevo_sitio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=42674"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}