{"id":31220,"date":"2023-08-25T07:57:55","date_gmt":"2023-08-25T11:57:55","guid":{"rendered":"https:\/\/tehuelchenoticias.cl\/nuevo_sitio\/?p=31220"},"modified":"2023-08-25T07:58:00","modified_gmt":"2023-08-25T11:58:00","slug":"columna-es-lo-que-hay","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tehuelchenoticias.cl\/nuevo_sitio\/2023\/08\/25\/columna-es-lo-que-hay\/","title":{"rendered":"Columna: Es lo que hay"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por Benjam\u00edn Infante, profesor de Historia y Ciencias Sociales e investigador del C\u00edrculo de Estudios Sociales de Ays\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cPara los pobres del mundo todos los tiempos son de lucha\u201d dec\u00edan en Uruguay para azuzar la lucha en contra de la dictadura. En tiempos que se perciben las contradicciones y l\u00edmites de las estructuras, es necesario detenerse para establecer una perogrullada: la lucha institucional como estrategia principal de la izquierda para la disputa del futuro es compleja y requiere de tremendos sacrificios, pero sus estrategias previas pr\u00e1cticamente se sosten\u00edan sobre un relato de martirologio, as\u00ed que, es importante dejar en claro que esta es la cancha en la que nos toca jugar, \u201ces lo que hay\u201d. No hay alternativa en una estructura social como la nuestra que la disputa institucional articulada de batalla cultural e ideol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las condiciones objetivas para el cambio estructural est\u00e1n bullantes, no obstante, nos sentimos en una pieza luminosa donde vemos al infinito, pero estamos solos e impedidos de accionar ante el est\u00edmulo lum\u00ednico de la pantalla. Por esto, nos parece fundamental que la izquierda construya un m\u00e9todo que le permita robustecer su estrategia principal de lucha en el sentido de un cambio estructural. Para ello, es necesario reconocer la brecha en la modernizaci\u00f3n pol\u00edtica pendiente en Chile, los alcances de la fase de disputa democr\u00e1tica en que estamos e identificar m\u00e9todos ya construidos para fortalecer nuestra posici\u00f3n como la Planificaci\u00f3n Estrat\u00e9gica Situacional de Carlos Matus y la planificaci\u00f3n presupuestaria descentralizada de Marta Harnecker.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1s, no vemos que, si ya no tenemos que batallar hasta la muerte por nuestros derechos, es justamente porque la misma \u201ctrampa de la modernizaci\u00f3n capitalista\u201d como caracterizara Marx a la Democracia, se ha difundido desplazando los valores dominantes en la \u00e9poca previa al desarrollo industrial. Tal vez el paralelo de una clase criolla beneficiada con la modernizaci\u00f3n borb\u00f3nica en per\u00edodo colonial, permite comprender mejor el tr\u00e1nsito que vive nuestro pa\u00eds que quiere una modernizaci\u00f3n pol\u00edtica habiendo vivido una modernizaci\u00f3n econ\u00f3mica radical bajo las pol\u00edticas neoliberales. La historia efectivamente se puede retrotraer, pero hay un sentido hist\u00f3rico de democratizaci\u00f3n que la reacci\u00f3n no puede detener, sino solo retrasar moment\u00e1neamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cEn el claroscuro emergen los monstruos\u201d y aqu\u00ed vamos, de un gobierno progresista a <a>un experimento neofascista de valores premodernos<\/a>, tal cual ocurr\u00eda en los tiempos del comunista italiano (Gramsci). Solo que entonces, al irracionalismo se le llamaba por su nombre y no \u201ciliberalismo\u201d como se le denomina a la amalgama de anarco capitalistas, eco fascistas y nacionalistas que componen el fen\u00f3meno de la nueva derecha que parece haberle quitado la bandera de la rebeld\u00eda a la izquierda. Una izquierda que, llegado al centro del poder institucional, parece no atreverse a propiciar las transformaciones estructurales que requiere el enfrentamiento del problema de modernizaci\u00f3n pol\u00edtica que se debe afrontar. Son 30 a\u00f1os de un estilo tecnocr\u00e1tico de gobierno, que, amparado en la desideologizaci\u00f3n del arte de gobernar, asume como propias las premisas de la modernizaci\u00f3n econ\u00f3mica de la mano invisible y sin pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La izquierda, posicionada en la disputa pol\u00edtica institucional desde el lugar de la socialdemocracia, abandon\u00f3 hace casi un siglo la \u201cindependencia de clase\u201d como principio de construcci\u00f3n pol\u00edtica<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a>, sin embargo, a\u00fan no ha tirado ancla en las profundidades de la cultura de ese \u201cpueblo complejo y diverso\u201d que busca interpretar. Su bater\u00eda ideol\u00f3gica sigue haciendo referencia a la idea de emergencia de un sujeto a\u00fan no constituido, dificultando la tarea de volver cre\u00edble un futuro posible, ya que, con justa raz\u00f3n, se resiste a lo \u201crealmente\u201d nuevo. Cuando sabemos que el cambio siempre opera por sustituci\u00f3n de lo viejo, el cambio es imposible introducirlo \u201cdesde fuera\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras, la derecha sigue apostada sobre posiciones de clase oligarcas, cuyo inter\u00e9s es la defensa del monopolio que administran v\u00eda legitimaci\u00f3n de las desigualdades heredadas. Antes la tierra, hoy grandes corporaciones, la reproducci\u00f3n del capital demanda una sociedad que justifique la desigualdad por apellido, a\u00fan sea echando mano al relato del m\u00e9rito. Eso hace que nuestras derechas, pese a su gran diversidad interna, reproduzcan la imagen hacendal que defendi\u00f3 en el pasado la esclavitud como mecanismo de acumulaci\u00f3n. Cuando hablamos de valores premodernos, justamente nos referimos a esta defensa, soterrada o expl\u00edcita a las desigualdades hereditarias. Esta imagen est\u00e1 arraigada en nuestras clases populares, dice relaci\u00f3n con los valores originales de la patria representados por la cl\u00e1sica imposici\u00f3n del orden portaliano frente a la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seamos claros, vivimos en una patria grande que si fuera mesa se sostiene de tres patas y tambalea, como dijera Veliz de la realidad de una am\u00e9rica con rep\u00fablica, pero hu\u00e9rfana de burgues\u00eda para dirigir su modernizaci\u00f3n. El Che ten\u00eda raz\u00f3n, la oligarqu\u00eda latinoamericana es una burgues\u00eda raqu\u00edtica, \u201ccon poco poder para convencer y mucha necesidad de asustar\u201d como agreg\u00f3 Errej\u00f3n en su estudio sobre el proceso de cambio en Bolivia (Errej\u00f3n, 2012). Esta clase asentada sobre un modo de producci\u00f3n expoliador, no puede dar respuestas contundentes a la contienda entre la industria del mundo y la especulaci\u00f3n financiera, ya que no tiene la capacidad para conducir estrat\u00e9gicamente a nuestros pa\u00edses en procesos de diversificaci\u00f3n productiva que den respuesta a las necesidades de las grandes mayor\u00edas. Cuando efectivamente dicha clase condujo transformaciones estructurales, fue a su pesar, gracias a la intervenci\u00f3n extranjera directa en los asuntos internos de nuestras naciones. Entonces, \u00bfqu\u00e9 rol podr\u00eda jugar esta oligarqu\u00eda de escasa integraci\u00f3n nacional ante la disyuntiva hist\u00f3rica que tiene nuestra patria?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es necesaria la emergencia de una nueva clase dirigente capaz de convocar a un proyecto estrat\u00e9gico de desarrollo, y que, desde esa posici\u00f3n, vaya construyendo lenta, pero asertivamente, las condiciones que sostengan la legitimidad de las transformaciones culturales. Debemos aprender a caminar despacio, pero de manera asertiva y estrat\u00e9gica. Como se dice en educaci\u00f3n, \u201candamos lento porque vamos lejos\u201d. Ya sea de la mano de la izquierda o de una derecha rebelde napole\u00f3nica, el ascenso de una nueva clase dirigente que represente los intereses de ese pueblo complejo y profundo en el proceso de modernizaci\u00f3n pol\u00edtica pendiente es una necesidad hist\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestra am\u00e9rica demanda proyectos pol\u00edticos de disputa institucional robustos. La lucha institucional no es f\u00e1cil ni exenta de contradicciones, pero no podemos decir que tirar bala y articularse en el campo delictual era menos contradictorio para la izquierda de los sesentas y ochentas. Hay que recuperar la \u00e9pica del intento de transformaci\u00f3n estructural, como se dice \u201ccreerse el cuento\u201d. No escogemos el tiempo hist\u00f3rico que nos toca vivir, s\u00ed escogemos qu\u00e9 hacemos con nuestra voluntad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La democracia, cre\u00eda Marx \u2013y hasta Arist\u00f3teles dir\u00eda Bor\u00f3n-, en su desarrollo tender\u00eda a la democracia econ\u00f3mica. Y, efectivamente, el mundo moderno ha demostrado una correlaci\u00f3n entre democracias estables y organizaci\u00f3n sindical. De lo contrario, no hay contrapeso entre intereses creados para perpetuar o cambiar una estructura desigual. El equilibrio es necesario para la sostenibilidad democr\u00e1tica y agilizar los procesos de toma de decisi\u00f3n. No puede ser que en Chile llevemos m\u00e1s de 15 a\u00f1os discutiendo sobre un nuevo sistema de pensiones sin dar pie con bola, o que desde 1982 se est\u00e9 reclamando en contra del financiamiento de la educaci\u00f3n v\u00eda voucher y a\u00fan no haya ning\u00fan gobierno que se haya atrevido a tratar abiertamente ese tema. El proceso de modernizaci\u00f3n pol\u00edtica pendiente, dice relaci\u00f3n con equilibrar los intereses de clase en nuestra sociedad por medio de una democratizaci\u00f3n de las estructuras que toman y ejecutan las decisiones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora, para desarrollar modificaciones en la estructura econ\u00f3mica y que estos se estabilicen en posiciones con intereses creados; para que los procesos de subjetivaci\u00f3n de nuevas posiciones construyan cultura y as\u00ed se probabilice el cambio cultural, se requiere de tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras ello no ocurra, las ruedas del desarrollo cultural seguir\u00e1n avanzando sobre los rieles de las posiciones existentes. Esta es, mayoritariamente, la de un pueblo con un estilo mesocr\u00e1tico de vida, que justifica las desigualdades a raz\u00f3n del m\u00e9rito, de comportamiento autorrestringido y pornogr\u00e1fico a la vez. Normativa y est\u00e9ticamente disruptiva, nuestra cultura cultivada en el neoliberalismo, vive en nosotros. El dinero ha expandido los v\u00ednculos sociales y al mismo tiempo los ha restringido al intercambio de una mercanc\u00eda. Parad\u00f3jicamente, este v\u00ednculo se ha vuelto cada vez m\u00e1s personalizado. La expansi\u00f3n del cr\u00e9dito habilita el aumento de la capacidad de consumo y <a>vuelve dispensable la acci\u00f3n clasista en un medio tremendamente dif\u00edcil para ella como el mundo privado. Los motivos econ\u00f3micos que antes movilizaban la acci\u00f3n clasista, son f\u00e1cilmente conseguibles v\u00eda endeudamiento.<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otro lado, tanto en la esfera de lo p\u00fablico, como en los restos de lo que queda de una otrora significativa clase industrial, se siguen dando pautas tradicionales de conflicto de clase. Esto no significa que el conflicto de clase no ocurra en el mundo privado, solo que su din\u00e1mica se da en clave moral de manera directa en contra de representaciones del capital, como lo es por ejemplo el poder institucional. El mercado, desprovisto de moral, se salva de ese enjuiciamiento y de la merma de la confianza en las relaciones sociales, lo que explica que hoy la poblaci\u00f3n global sostenga una desconfianza enorme en las instituciones p\u00fablicas, al mismo tiempo que una confianza equivalente en el mercado (Edelman, 2023).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal cual como planteara la Escuela de Frankfurt en su cr\u00edtica al capitalismo, nuestro tiempo hist\u00f3rico demanda m\u00e1s racionalidad, no menos. Y por lo mismo, requiere de proyectos pol\u00edticos que se anclen en las profundidades de la emoci\u00f3n nacional. En una estructura con propiedades m\u00e1s antiguas y resilientes que el influjo cultural provocado por casi medio siglo de neoliberalismo, bajo el mantra de \u201cno veo sociedad, solo individuos\u201d. Al mismo tiempo, requiere incorporar aspectos de dicho influjo cultural. Como dir\u00eda Foucault, \u201cel neoliberalismo vive dentro nuestro\u201d, por lo que debemos asumirlo como un condicionante de la acci\u00f3n de cambio. Es in\u00fatil rehuir de \u00e9l (Foucault, 2008).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Empezar a construir dispositivos ideol\u00f3gicos que disputen en el campo cultural un proyecto estrat\u00e9gico, pasa por recuperar el legado de la intelectualidad chilena exiliada que se aboc\u00f3 al desarrollo de t\u00e9cnica pol\u00edtica para la concreci\u00f3n de metas estrat\u00e9gicas de gobiernos con agenda de cambio. Construir una t\u00e9cnica politizada, que re\u00fana ciencia e ideolog\u00eda en un mismo artefacto, es necesario para poder gestionar las vicisitudes del proceso de cambio estructural. En otras palabras, es saber que, si estamos tomando medidas desde el Estado a cierto nivel de superficialidad, esas medidas van sedimentando de alguna manera algo m\u00e1s profundo que permite ganar posiciones en la batalla cultural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay que recuperar el esfuerzo intelectual de la econom\u00eda pol\u00edtica, que reun\u00eda en una misma ecuaci\u00f3n al poder de Maquiavelo con las leyes econ\u00f3micas. Inyectarle m\u00e1s racionalidad a la izquierda pasa por asumir un m\u00e9todo que no disocie la ciencia de la ideolog\u00eda, ni la ideolog\u00eda de la ciencia, sino que las re\u00fana en una visi\u00f3n secular del ejercicio pol\u00edtico. Un trabajo de este tipo, m\u00e9todo l\u00f3gicamente tecnopol\u00edtico, deber\u00eda tender a afinar sus bases conceptuales y medios simb\u00f3licos de comunicaci\u00f3n a medida que se implementa. Su propio ejercicio por medio de la conducci\u00f3n estatal nos llevar\u00eda a revisar los pendientes ideol\u00f3gicos de una izquierda que en Chile construy\u00f3 su relaci\u00f3n con la patria desde la emergencia de una \u201cnueva clase trabajadora\u201d durante los a\u00f1os treinta y cuarenta, en vez de disputar las ra\u00edces de la cultura nacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La construcci\u00f3n ideol\u00f3gica para la disputa hegem\u00f3nica de la totalidad es una necesidad urgente de la izquierda chilena, renunciar a esa construcci\u00f3n es cederle todos los significantes de la estructura nacional a la reacci\u00f3n, \u00bfpodremos desentra\u00f1ar el ethos nacional de una Capitan\u00eda General celosa de sus vecinos virreyes, desconfiada de los privilegios de los Pueblos de Indios, y resentida al mismo tiempo de los se\u00f1oritos criollos? \u00bfPuede tener el per\u00edodo en que se termin\u00f3 con la nobleza y la esclavitud, dos caras de las desigualdades heredadas, una interpretaci\u00f3n por izquierda que nos haga sentido? \u00bfPuede la izquierda ofrecer una lectura anti oligarca y modernizadora de O\u2019Higgins que dispute la sensibilidad de las Fuerzas Armadas y de Orden?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si lo que condujo a la derrota de los proyectos socialistas en la \u201clarga d\u00e9cada de los sesentas\u201d fue un desacople entre unas condiciones subjetivas aceleradas y otras objetivas retardadas (Gilman, 2003). Actualmente vivimos un desacople contrario. En consecuencia, la principal labor de la izquierda en t\u00e9rminos estrat\u00e9gicos ha de ser construir bases ideol\u00f3gicas profundas para desarrollar las condiciones subjetivas que nos permitan no desaprovechar una buena crisis de \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">Referencias<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Edelman. (27 de Abril de 2023). <em>edelman.com<\/em>. Obtenido de Edelman Trust Barometer: https:\/\/www.edelman.com\/trust\/2023\/trust-barometer<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Errej\u00f3n, I. (2012). <em>La lucha por la hegemon\u00eda durante el primer gobierno del MAS en Bolivia (2006-2009): un an\u00e1lisis discursivo.<\/em> Madrid: Universidad Complutense.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Foucault, M. (2008). <em>Nacimiento de la biopol\u00edtica. Curso en el Coll\u00e9ge de France (1978-1979).<\/em> Buenos Aires: Fondo Cultura Econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gilman, C. (2003). <em>Entre la pluma y el fusil.<\/em> Buenos Aires: Siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> Solo en Argentina, la \u201cindependencia de clase\u201d, concepto acu\u00f1ado en los tiempos del leninismo con Lenin vivo para referirse a la estrategia de Clase contra Clase, sigue siendo una bandera que aglutina a parte de la izquierda, marginal en materia electoral (2%). Curiosamente, es ese pa\u00eds, uno de los que tiene mayor desarrollo de \u00e9lites locales, burgues\u00eda industrial y proletariado urbano.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Benjam\u00edn Infante, profesor de Historia y Ciencias Sociales e investigador del C\u00edrculo de Estudios Sociales de Ays\u00e9n. \u201cPara los pobres del mundo todos los tiempos son de lucha\u201d dec\u00edan en Uruguay para azuzar la lucha en contra de la dictadura. 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